martes, 19 de noviembre de 2013

Ignorar el nombre de las cosas. El ser humano asesinado por la historia.


A veces me gustaría ignorar el significado de las palabras, ignorar el significado de todas las cosas, ignorar el significado de todos los gestos, incluso cómo se llaman cada una de las caricias, ignorar el significado de todas las historias. Me gustaría caminar como quien no lleva encima más que el leve peso de la luz del sol. No conocer a nadie, ignorar el nombre de todas las calles y de todas las ciudades, desconocer cómo se llama este río. Este río que me ha traído hasta aquí como terreno de aluvión. Pero conozco el nombre de todas estas cosas y no puedo olvidarlas y una a una las letras de los nombres y sus apellidos.

Razón de mi fotografía de hoy aquí.

14 comentarios:

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

Y cuando hablas más de un idioma, se te complica más la cosa... tanto en un sentido como en otro, incluidos los apellidos.

Besos

elisa lichazul dijo...

eso es imposible PEDRO , la tarea del ser humano es Nombrar

la palabra es su herramienta y el nombre es su existencia

besos

Ele Bergón dijo...

A mi, por el contrario, me gustaría saber el verdadero nombre de todas las cosas......

Un abrazo

Luz

Isabel Rodriguez Noarruga dijo...

El gordito ese se ve agobiado por el peso de las palabras provenientes del exterior que lo aplastan. Empero, si las palabras surgieran de su interior, su postura sería indudablemente erguida. ¡A que sí!

Paco Cuesta dijo...

Necesitamos oír el silencio para reencontrarnos.
Un abrazo

Spaghetti dijo...

La palabra es una convención para expresar vagamente las ideas. Podemos cambiar todas las cosas de nombre (en otras lenguas, como Myriam reconoce)y nada cambiaría, el sol seguiría flotando en tus espaldas.

José Núñez de Cela dijo...

Olvidar se vuelve necesario, más de lo que quisieramos.

Saludos!

Esther dijo...

Es verdad, la conciencia es un pesado abecedario -quién pudiera arrojar las palabras al aíre y que las atravesara el viento! - sin embargo la conciencia también nos ayuda a resistir.

Tomás Martinez Fernandez dijo...

¿Por qué tienes nombre tú,
día, miércoles?
¿Por qué tienes nombre tú,
tiempo, otoño?
Alegría, pena, siempre
¿por qué tenéis nombre: amor?

Si tú no tuvieras nombre,
yo no sabría qué era
ni cómo, ni cuándo. Nada.

¿Sabe el mar cómo se llama,
que es el mar? ¿Saben los vientos
sus apellidos, del Sur
y del Norte, por encima
del puro soplo que son?

Si tú no tuvieras nombre,
todo sería primero,
inicial, todo inventado
por mí,
intacto hasta el beso mío.
Gozo, amor: delicia lenta
de gozar, de amar, sin nombre.

Nombre: ¡qué puñal clavado
en medio de un pecho cándido
que sería nuestro siempre
si no fuese por su nombre!

(que razón tiene tambien tu colega don Pedro Salinas)

mojadopapel dijo...

Si se nos concediese el deseo de ignorar todo lo que nos rodea ¿no crees que perderíamos también nuestra identidad?.

María dijo...

Algunas son las veces que me gustaría ser invisible, para dejar olvidados por unos instantes, el peso de la mente, del cuerpo y del alma.

Un beso.

IIsabel Rodriguez Noarruga dijo...

Cómo es eso, Profesor, ¿El hombre asesinado por la Historia? al revés diría yo, es el hombre el que asesina a la Historia y la hace sangrienta. La pobre historia solo puede llenarse de los actos humanos tanto loables y meritorios como execrables.

Un saludo

Asun dijo...

Pues a mí a veces lo que me gustaría es vivir aislada del mundo, de las ciudades, de la civilización, ser una ermitaña.