viernes, 25 de octubre de 2013

El conflicto de Intemperie de Jesús Carrasco y noticias de nuestras lecturas.


La desnudez del páramo en el que trascurre la acción de Intemperie y la ausencia de diálogos no debe confundirnos: el trabajo sintético del autor no elimina los detalles. De hecho, la novela está llena de ellos. Mayoritariamente se decantan por desarrollar el simbolismo expresado en el título y corresponden, por una parte, a la dureza del paisaje y la violencia de los personaje contrarios al protagonista. Por otra, aquellos que se relacionan con el protagonista: los detalles que revelan su temor y aquellos que le van atando al cabrero. En ambos casos se concreta al máximo. Es curioso cómo el autor consigue que el lector salga con la sensación de abstracción en una novela tan llena de detalles. Y quizá lo consigue con una de las técnicas narrativas mejor trabajadas por Carrasco: la omisión de elementos sustanciales.

El conflicto que se plantea en Intemperie es la huida del muchacho para alcanzar la libertad. Pero el lector nunca llegará a ser informado plenamente de las razones de la huida. Sabiamente, Carrasco deja las suficientes referencias para que lleguemos a la conclusión de la razón de la huida: el niño es sometido a vejaciones con el consentimiento del padre. Y aquí viene otra de las omisiones fundamentales: no se desarrolla plenamente la vida del muchacho antes de la huida. Tenemos información que nos habla de una sociedad poco solidaria y una familia en la que la ausencia de la madre y la ternura es la marca más explícita.

El héroe -el muchacho-, en su lucha por la libertad parte del lugar más bajo posible: destruida su dignidad, solo y atemorizado como un animal herido, se refugia simbólicamente en un hoyo. Pronto sabremos que su huida está mal planificada y que le expone a una naturaleza que no se apiada de él sino que parece someterlo a una dura prueba de supervivencia, como si fuera el Dios del Antiguo Testamento. Sin embargo, este paisaje, que parece ser un antagonista del héroe no lo es, precisamente por esa misma razón: somete a prueba a aquellos que quieren vivir en él y el héroe resolverá su conflicto en la medida que consiga alcanzar esa adaptación. En el desarrollo del conflicto contará con antagonistas -sus perseguidores y aquellos que los ayudan- y un único ayudante, el cabrero. Las razones del cabrero son varias pero el lector intuye que él antes sufrió la misma experiencia del muchacho. De hecho, su carácter es precismente el de aquel que se ha adaptado al paisaje a partir de muchas renuncias (renuncia a la defensa, renuncia a la vida en sociedad) y un puñado de valores (respeto al paisaje y a los seres vivos y plantas que viven en él, solidaridad con los perseguidos, piedad con los que sufren). Ambas cosas serán su herencia. El muchacho saldrá adelante en tanto en cuanto asimile -no hay un proceso intelectual marcado en la novela, es más bien un proceso natural de aprendizaje- todo ello. Por eso el final deja al lector una mezcla de sensaciones entre las que están la alegría y una cierta amargura ante un ciclo que parece repetirse inevitablemente. Todo dependerá de si comparte o no esa resolución del conflicto marcada por la aceptación de las normas de supervivienca de un paisaje que con tanta dureza simboliza la vida del ser humano.

Noticias de nuestras lecturas

El pasado martes 22 tuvo lugar la primera sesión del Club de lectura presencial, hermano del que mantenemos aquí, que es posible gracias a la labor de la Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Burgos, que tan buena labor está realizando desde su fundación. Nos reunimos en la sala habitual de la Biblioteca General de la Universidad de Burgos. En el presente curso el número de participantes ha aumentado y, por primera vez, cuenta por la asistencia de algunos lectores que son viejos amigos de La Acequia desde el inicio del Club, cuando comenzamos a leer el Quijote, con lo que ellos hacen visible la unión de ambos formatos del Club de lectura. Nos reuniremos, como es habitual, una vez al mes, para comentar el título correspondiente y, al final del curso, tendremos una excursión relacionada con la ultima lectura, como hicimos en el mes de julio pasado al seguir la ruta de El Hereje de Miguel Delibes. En el presente curso hay una novedad: tres títulos del próximo curso saldrán del proceso de selección que se realizará en las reuniones del Club de lectura presencial, por medio de un proceso de votación a partir de las propuestas iniciales.

Mª Ángeles Merino pone voz al muchacho y lo hace llegar hasta el castillo, espacio en el que ocurren, como sabéis, cosas que harán girar el relato hacia su desenlace. No os perdáis su cuidadoso trabajo de ilustración.

Mimosa da las razones por las que ha llegado a Intemperie y concluye su lectura con una afirmación certera: esta novela es de las que dejan una huella en el lector para siempre. Tiene razón, no se olvida fácilmente.

Paco Cuesta argumenta magníficamente en su entrada última sobre la cadena que lleva al éxito de Intemperie y se interroga sobre el éxito posterior de la fórmula.

Pancho resalta magistralmente el juego con el ritmo de la acción que es una de las claves de este relato, así como la relación entre el niño y el muchacho y la lucha de ambos contra el mal desenfrenado de esa cuadrilla de la muerte.

Lectura correspondiente al mes de noviembre



El próximo mes leeremos La estafeta romántica, de Benito Pérez Galdós (Episodios Nacionales, Tercera serie, número 26), obra de la que hay suficientes ediciones comerciales en papel y libro electrónico y que podéis encontrar en una correcta edición digital gratuita en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes aquí. En esta Biblioteca tenéis una excelente información sobre el autor y su obra en el portal correspondiente. Como os dije al publicar la lista de obras del presente curso (que podéis encontrar en este enlace), tenía ganas de volver a los Episodios Nacionales y he querido hacerlo a través de uno de los menos conocidos que os sorprenderá a aquellos que tengáis una idea preconcebida de estas novelas galdosianas. Nos servirá de necesario contraste con Intemperie -aunque no sea, precisamente una relaxing cup of café con leche-. Comenzamos el primer jueves de noviembre. El próximo terminamos la lectura de Intemperie.

Como el próximo mes de diciembre leeremos Todo lo que era sólido de Antonio Muñoz Molina, os invito a leer el discurso que pronunió ayer al recoger el Premio Príncipe de Asturias a las Letras, que podéis descargaros aquí y que tiene mucho que ver con este ensayo.

9 comentarios:

Abejita de la Vega dijo...

Vaya con Carrasco y sus maestros norteamericanos, dejando caer detalles para que los recojamos e imaginemos lo esencial de la historia.
El cabrero justiciero y educador entrega al chico el secreto de la supervivencia en el llano. Y ya se puede morir. El chico será cabrero que ayudará a otro chico que también será cabrero...Y, por encima, un Dios del Antiguo Testamento que afloja ...pero poquito.

Y yo, como eché de menos los sentimientos, me meto dentro del niño y me voy al llano con él. Bueno, ahora caigo, es lo que quiere Carrasco que hagamos. Lo que no se imagina que haya por ahí una bloguera que lo escriba.

Bloguera encantada de bloguear y de participar también en el Club de lectura presencial. Disfruté mucho en la reunión del 22.

Un abrazo, Pedro.



Abejita de la Vega dijo...

Ayer se me quedó en el tintero. Menudo giro copernicano vamos a dar desde la paupérrima tierra de Intemperie con sus famélicos, sedientos y andrajosos personajes hasta...el rincón acomodado donde escriben cartas unas mujeres terratenientes, cotillas y casamenteras. Y de la mano de don Benito que ese sí da detalles, aunque le califiquen de garbancero.

Besos, Pedro.

pancho dijo...

He comenzado a leer la correspondencia de unos personajes de la primera mitad del XIX y , como bien señalas, la sorpresa ha sido mayúscula. Uno esperaba el relato de las Guerras Carlistas que asolaban España en ese momento, o batallas como la de Trafalgar o Arapiles que eran los Episodios Nacionales que conocía y recuerdo más.
Galdós -como todo gran escritor que se precie- investiga y transita por todos los géneros literarios, también el epistolar.
Al no estar uno acostumbrado a leer cartas, menos a escribirlas, no se hace fácil el engancharse a ellas. Con tanta tecnología que tenemos entre manos, nos hemos olvidado de este género. La rapidez es lo que prima, muchas veces a costa de la profundidad. Internet permite la difusión casi instantánea de cualquier producción, siempre que no te importe dedicar el tiempo a las plataformas de difusión que proliferan como las setas en otoño por la red.Como twitter, un juguete con enormes posiblidades siempre que te dediques en exclusiva a ello.
Coincido en tu apreciación sobre el discurso de MM; la obra de arte de un artesano dedicado en cuerpo y alma a dar forma a la palabra. Emocionante.
Sobre Intemperie, se agradece tu visión e interpretación de experto que llega más allá de lo que observamos los lectores medianos. Dejo por aquí el enlace de la parte final del relato. Parece que se te olvidó pasarte por el portalillo.
Un abrazo.

São dijo...

Deixaste-me com vontade de ler o livro, só que aqui em Portugal nem pensar.Aliás, também não se encontram livros em francês(algo impensável há poucas décadas).

Inglês nas canções, inglês nos livros, inglês na linguagem.

Deixa-me dizer-te que gostei muito das duas fotos em que te refleciste, que é algo que também costumo fazer.

Meu querido amigo, sê feliz!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Querido PANCHO: corregida la omisión y actualizada esta entrada. Te pido disculpas.

elisa lichazul dijo...

muy buen fin de semana Pedro
gracias por tu huella
besos

Paco Cuesta dijo...

Es patente "el silencio de Dios" en la dureza del paisaje y las razones del hermanamiento entre el chico y el cabrero.
Un abrazo

MIMOSA dijo...

Demasiada dureza para alcanzar esa ansiada libertad. La conexión entre el niño y el cabrero va más allá de la simple palabra, quien sea capaz de compartir ese silencio como ellos compartieron, será capaz de crear un vínculo sagrado más allá del tiempo.

Quiero agradecerte cada uno de tus comentarios con respecto a mis aportaciones a la lectura, así como los ánimos que me das para que continúe con ello. Lo intentaré, pero no sé yo, ufff, la próxima lectura tiene su aquél...

Ya veremos, je,je,je. Lo que es seguro que por aquí seguiré, aprendiendo.

Un beso, Pedro

José Luis Ríos Gabás dijo...

Gracias por tus anotaciones, Pedro, me ayudan a entender y ver mejor el libro y las probables intenciones del autor. Creo que lo que me ocurre es que no me creo del todo lo que me cuenta, lo encuentro algo desproporcionado, pero lo escribe muy bien.