lunes, 14 de octubre de 2013

Almagro en julio


La cultura jamás debe medirse con rentabilidad económica. Pero para aquellos que quieren poner medida monetaria a todas las actividades, Almagro es un ejemplo de cómo una localidad manchega puso en valor hace más de tres décadas el antiguo corral de comedias que se conservaba en ella y montar a su alrededor el Festival de teatro más importante de España. Sé, por testimonio directo de algunos de los que estuvieron en sus inicios, que aquello no fue fácil, que se luchó contra la incomprensión de muchos y las miserias morales de otros, también contra el afán de apropiación de algunos, que querían hacer del Festival una especie de cortijo. Durante un tiempo, incluso entre los habitantes de Almagro, al Festival no se le veía más que como un lugar de encuentro de cómicos decididamente inclinados a la izquierda que aprovechan cualquier excusa para buscar subvenciones y lanzar proclamas ideológicas en cuanto se les daba oportunidad.

Por suerte aquello ya pasó y todos los meses de julio, desde hace treinta y seis ediciones, el Festival de Teatro Clásico llena la localidad de Almagro (cuyos habitantes censados son algo más de nueve mil), ocupa todas las plazas hoteleras, las terrazas de los bares y las mesas de los restaurantes. Se ofrece teatro en muchos espacios, ya no solo en el corral de comedias o en el teatro decimonónico, sino también en plazas y patios de edificios renacentistas. Los museos son visitados por miles de personas, los edificios y las calles ofrecen un buen estado de limpieza y restauración. Y los habitantes de Almagro están orgullosos de aquel resultado. Por supuesto, no al ciento por ciento y siempre se encontrarán motivos de queja o de mejora o de perfeccionar el control de las aportaciones económicas de la administración -que no la intromisión de esta.

No puede cuestionarse la calidad del Festival, ni su oportunidad. Se ha convertido en un modelo de referencia para este tipo de actos. A pesar de que no todos los años lo visto ofrece el mismo resultado y que los que sabemos algo de lo que ocurre en los telares de la organización conocemos algunas presiones políticas y de clanes profesionales. Pero no es el momento de hablar de esto, sino de poner este Festival como ejemplo de que la cultura ofrece una rentabilidad económica, llena las calles de una población como Almagro, da trabajo directo en la hostelería y en el sector servicios. Incluso en momentos de crisis económica.

Esto sin contar la verdadera rentabilidad de la cultura: el enriquecimiento espiritual de aquel que tiene acceso a ella. El hecho de que la cultura haya sido la primera víctima de los recortes presupuestarios, presididos muchos por una visión ideológica no exenta de cierto rencor -de ahí el ataque sistemático a los actores españoles-, va dando la razón a los conspiranoicos que creen que hay todo un plan para hacernos cada vez más estúpidos y dóciles. Y no es eso, ¿verdad?

11 comentarios:

José Luis Ríos Gabás dijo...

Te he leído y estoy, en casi todo, de acuerdo.

Un abrazo

mojadopapel dijo...

Y además te llevas a casa unas estupendas berenjenas aliñadas...me encantan.!

Natàlia Tàrraco dijo...

!Qué casualidad! La semana próxima para mí será Almagro en octubre.

São dijo...

Ainda bem que o Festival conseguiu todo esse sucesso.

Leu-se aqui que um ministro do actual Governo afirmou que o cinema espanhol não tem qualidade e que o realizador Pedro Almodôvar fez a acusação de quererem destruir o cinema em Espanha.

Porque será que a Cultura tanto assusta o Po0der?!

Querido amigo mio, que tenhas boa semana

Aldabra dijo...

y es que si se quiere, se puede, pero hay que querer.

no conozco Almagro y eso que estuve muy cerquita, siempre me arrepiento de la decisión equivocada de no ir... pero todo se andará.

biquiños,

Myriam dijo...

¡Dan ganas de planear una visita al pmo festival! De Almagro solo conozco el homónimo barrio de Buenos Aires, así que...

Besos

pancho dijo...

Menos mal que el teatro no se puede piratear por internet...

Paco Cuesta dijo...

No ha de perseguirse la rentabilidad de la cultura, planteada adecuadamente puede ser rentable. Miel sobre hojuelas.
Un abrazo

Misterio dijo...

Alegra que al final se haga valer la cultura...

Un beso.

elisa lichazul dijo...

cada lugar guarda algo que enseña algo que trasciende algo que vamos heredando
para mí no es necesario ir a un festival para darme cuenta de la cultura que camina junto al hombre...

buena jornada Pedro

dafd dijo...

Esperamos que no sea eso, efectivamente. No es un elemento baladí de nuestra idiosincracia. La cultura moldea la forma de pensar, de hablar, de sentir incluso. Está en las motivaciones para aceptar o rebelarse, para comprender nuestro propósito y el del mundo que nos rodea, y decidir en consecuencia cómo participar. Podría decirse que, extensiones de ella, alcanzarían la propia manera de desear y consumir. Sí, esperamos que no sea eso.