lunes, 10 de diciembre de 2012

Palabra y paisaje


Hacía frío hoy en Segovia pero no importaba. En la tumba de San Juan de la Cruz el frío era intenso, como si el santo nos invitara a salir al tomar el sol y pasear la ribera del Eresma, no hacer caso más que de aquello de lo que uno debe, en verdad, preocuparse. ¡Al sol del otoño, junto a las huertas! Fuimos dejando atrás la actualidad más inundada de circunstancia: Berlusconi, la banca, la corrupción de los políticos. Pronto llegó la conversación hacia las cosas importantes, la razón por la que estábamos allí, palabra y paisaje. Al fondo, una colcha blanca cubría con delicadeza la Mujer muerta.

16 comentarios:

Lichazul dijo...

lo verdaderamente importante
pucha que cuesta llegar a ello !
ojalá lo medular fuera timón en nuestro decir y hacer siempre
pero el hombre conserva eso primitivo de "irse por las ramas"

besos y buena semana

María dijo...

La ciudad de Segovia es una ciudad muy fría pero cálida en personas.

Un beso.

Jan Puerta dijo...

Lo malo amigo es que algunas de las cosas importantes suelen ser noticia cuando dejan de serlo o simplemente son comentarios carentes de fundamento avalados solo por cuatro soñadores siempre solemos ser los mismos.
Ojalá lo prescindible fuese abolido de los noticiarios...
Un abrazo

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Confieso mi ignorancia, sobre La Mujer Muerta.
Qué bonita la nieve.
Y San Juan de la Cruz .. Dejo música inspirada en uno de sus poemas.

Saludos.

Merche Pallarés dijo...

Yo tampoco sabía lo de la Mujer muerta pero sospeché que fuera una montaña, gracias a GELU que me lo ha confirmado. Bonito paseo. Besotes cálidos, M.

XuanRata dijo...

Ya se que es una obviedad, pero es el frío intenso el que de verdad nos acerca.

Natàlia Tàrraco dijo...

"Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado"
Canciones del alma I.

Nada como el místico poeta para pasear estos paisajes segovianos, olvidados pesares, sol tíbio.

Disculpas Pedro, enseguida te respondo, que tengas una fructífera semana.

Myriam dijo...

Hace mucho que estuve en Segovia, me acuerdo muy bien del acueducto romano, no de "la Mujer muerta" (en Argentina tenemos "El indio dormido", con plumas y todo).

Por mi experiencia invernal sueca, se que cuando el frio arrecia, las palabras que emitimos son las justas, porque con cada emisión, se congela el aliento y la contemplación del paisaje se hace dificil a través de la escarcha de los que usamos gafas...

Besos mediterráneos, aunque anoche tuvimos una tormenta digna de un cuento de Alain Poe, hasta con corte de luz y fantasmas.

Anónimo dijo...

La conversación hacia las cosas importantes ¡cómo me ha gustado esta frase!
Rita.

Anónimo dijo...

La mujer muerta, yo creía que era la mujer dormida, al menos, ese recuerdo tengo de mi época de estudiante en la UCM y la suerte de poder subir a esquiar a Navacerrada y oir este apelativo de la sierra a los esquiadores y montañeros de la zona.

Aldabra dijo...

Gelu siempre nos facilita la vida, y gracias a sus enlaces nos enteramos más rápido de las cosas que desconocemos.

Gracias Pedro por el texto.
Gracias Gelu por tus enlaces.

biquiños,

Montserrat Sala dijo...


Si se pudiera olvidar la corrupción, y toda la pandilla de pájaros que nos gobierna, entonce seguro que veríamos La mujer muerta, y hasta su triunfal entrada en el reino de los justos.

Saludos fresquitos, por aquí solo eso.
Por el momento disfrutamso de un pre-invierno, cálido y hasta soleado.
Saludos.

Abejita de la Vega dijo...

Un poeta a lo divino...tan humano.
Sabía de la mujer muerta, es un paisaje que ocupa un lugar en mi carpeta de recuerdos.
Lo importante.

José Luis Ríos Gabás dijo...

Fuimos dejando la actualidad para hablar de las cosas inactuales, se podría decir también.

Un abrazo

Ele Bergón dijo...

No me extraña que en tus paseos por Segovia, hayas llegado a conversaciones importantes. Cada vez que la visito me gusta más.


Un abrazo

Luz



dafd dijo...

Qué bonita la sierra por la que nos asomamos a Madrid desde el norte, con sus formas caprichosas como la de la mujer muerta. Nos trae recuerdos que son bienvenidos, el marco de algo importante que, casi, teníamos olvidado.