jueves, 14 de junio de 2012

Calle Mayor, La señorita de Trévelez, exámenes y el tiempo medido


Estos días ando con poco tiempo para visitar los blogs amigos y os pido disculpas por no devolver vuestros comentarios. Son días en los que se juntan los afanes del fin de curso universitario con toda la convulsa situación española que afecta gravemente, como no puede ser de otra manera, a la Universidad pública del país que está inquieta ante las medidas tomadas por el gobierno y temerosa de las que vendrán en los próximos meses. En cuanto pueda poner orden, corregir los exámenes y trabajos y poner las notas prometo ponerme al día. Os hago constar aquí, de todas las formas, mi agradecimiento por vuestra constancia comentando en La Acequia.

Hoy he puesto el último examen del período ordinario. En la Universidad española ya no hay exámenes en septiembre, por lo que dentro de unos días se celebrarán las convocatorias extraordinarias. Mi examen de hoy correspondía a la asignatura de Literatura española y cine y elegí como pregunta el cotejo de una obra maestra absoluta del cine español, Calle Mayor (1956) de Juan Antonio Bardem y su texto de referencia, La señorita de Trévelez (1916) de Carlos Arniches (aquí podéis descargar el texto y aquí ver la adaptación para televisión de esta obra). En concreto, he puesto las dos escenas finales de la obra teatral y los quince últimos minutos de la película. Aunque Bardem se inspira en Arniches, transforma el texto de partida completamente. No es solo que se trate de lenguajes y códigos diferentes, es que la intención es muy otra. El punto de partida de ambas es el mismo: el aburrimiento de una ciudad de provincias provoca que un grupo de jóvenes sin nada mejor que hacer gasten bromas continuas como forma de salir de la atonía. En ambas, se planifica una broma pesada: hacer creer a una solterona (un tipo social que proviene de una sociedad en la que la mujer era tan solo un instrumento para la maternidad y la familia y no era considerada como individuo pleno) que ha encontrado el amor de su vida y sostener la ficción el tiempo suficiente como para que se planifique la boda. No contaré el final, por supuesto. En Arniches todo tiene un aire sainetesco y de farsa; en Bardem es una tragedia que agarra las entrañas del espectador y no le da ningún tipo de consuelo. Bardem, además, juega a una lectura entre líneas: una crítica del marasmo social de la España de postguerra y de la función del intelectual concienciado. Ambas obras abordan el tema de la verdad y sus consecuencias y lo solucionan de forma diferente: en Arniches se prefiere ocultar la verdad a la protagonista para evitarle más sufrimiento; en Bardem, se la enfrenta con toda la crueldad de la verdad (algo subrayado extraordinariamente por la actuación de Betsy Blair). A algunos les podría parecer más cruel esta solución, pero gracias a ella el personaje puede tomar su propia decisión. No puede haber verdera consideración sin verdad: hay personas que prefieren que las mientan o gobernantes que cultivan un curioso paternalismo según el cual las sociedades no son lo suficientemente maduras como para estar informadas sobre las circunstancias que atraviesan y sus verdaderas consecuencias. Siempre se ha dicho que la primera víctima de cualquier conflicto es la verdad. Algo de eso puede estar ocurriéndonos ahora.

16 comentarios:

Marina dijo...

Ahí andamos profe, corrigiendo como locos y robando clases a los compañeros para llegar a donde se supone que tenemos que llegar..¡Ay señor señor!

Calle Mayor me pareció una película muy triste...no sé, quizá la vi demasiado joven.

Besitos y no desfallezcas je je je

Isabel Huete dijo...

Jo, ya hubiese querido yo que me pusieran exámenes tan apetecibles! He visto todas las versiones de esta obra y cada una tiene su enjundia. La versión de Bardem es muy desoladora pero también la más realista, la que tiene un final más acorde con lo que debería ser: el afrontamiento de la verdad por dura que sea para que la persona pueda tomar sus propias decisiones con libertad. No he dejado de ver esa peli cada vez que he tenido ocasión y cada vez me gusta más. La interpretación Betsy Blair es sencillamente magnífica. Y sí, tienes toda la razón respecto a la verdad y el absurdo interés que tienen algunos en ocultárnosla como si fuésemos personas sin razón ni responsabilidad.

Delgado dijo...

Reconozco que no me he leído el libro y ni siquiera visto su recreación cinematográfica. ¿Es realismo social?. Ahora bien, la manera de como lo has hilado para llevarlo al terreno de la política actual, como suele decirse vulgarmente: es todo un gol.

Campurriana dijo...

"La primera víctima de cualquier conflicto es la verdad. Algo de eso puede estar ocurriéndonos ahora"...

Nunca mejor dicho, Pedro. Me ha gustado mucho el post y esta brillante conclusión.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

¡Qué excelente película de Bardem!
La pusieron por televisión el domingo, 25 de mayo de 1969. Me impresionó. En aquellos momentos aún se encontraban en provincias especímenes como los que se reflejaban en el año 1956.
Dedicaré una entrada en mi Blog de cine, a Betsy Blair, con el programa de cine de 'Marty'.

Saludos.

Myriam dijo...

¡¡Gracias!! la veré y leeré cuando salga del remoje.

Besos y mucha suerte y ánimo con todo

Merche Pallarés dijo...

Vi "Calle Mayor" y me impactó. Estupenda pelicula muy descriptiva de la España de la época como "La tía Tula" que vi en Canada. "La señorita de Trévelez" no la conozco. Iré a ver tus links con tiempo. Besotes sin agobios, M.

Montserrat Sala dijo...

Hola Pedro: Calle Mayor, fué para mi, manera de ver, una obra de arte, tan bien interpretada y dirigida, que me parece como una magnífica idea el que la hayas puesto como examen de finales, a tus chicos. La primera vez que la ví tenia creo, unos diecisiete años.Me impactó mucho, y recuerdo perfectamente muchas de sus escenas: la lluvia, los soportales del calle, la triste mirada de la chica, y también la sensación de
que José Suaurez, al final se arrepiente de la jugada, y que solo la gran presión de aquel trasnochado costumbrismo, puede con èl, porque lo que le ocurre, es que deja a la chica contra de su propia voluntad.
Un beso enorme.

Joselu dijo...

Calle Mayor de Bardem es un filme sobrecogedor, amargo, doloroso… que me lleva a pensar en el magnífico cine en blanco y negro que se hizo en Europa y Japón en los años cincuenta y que ahora está siendo tal vez poco considerado. Hace un par de años me pegué un festín con películas de Fellini de la misma época como La strada (1954) o Las noches de Cabiria (1957) y vi la riqueza de aquel tiempo unida a títulos clásicos del cine alemán, sueco o japonés. El séptimo sello también es de aquel tiempo. Cuando veo cine vertiginoso sin capacidad de penetración en las honduras afectivas del ser humano que tanto abunda ahora, añoro este tipo de películas como la que mencionas.

Un buen planteamiento de examen, el cotejo de La señorita de Trevélez y Calle Mayor. Casi me sorprende que se siga estudiando literatura en la universidad.

Neogeminis dijo...

Me ha parecido estupendo el modo en que realizas la comparación del desarrollo de ambas historias. Coincido en que siempre es preferible -y es derecho- conocer la verdad. Aunque duela, enfrentar la verdad ayuda a crecer y ese discurso paternalista y sobre protector -y manipulador- de intentar preservar del dolor que produce conocer la verdad, es propia de quienes entienden que los otros son seres minusválidos, incapaces de tolerar saber cómo han sido en realidad las cosas. Esa es una triste forma de mantener sojuzgada a quien se dice amar.

Muy interesante el tema.
Por supuesto no es obligación comentar siempre, cada quien tienen sus propias obligaciones y hay que respetarlo.

un abrazo

Aldabra dijo...

no ví la película ni leí la obra de Arniches pero respecto a la verdad, creo que siempre es preferible, la prefiero por mucho que me duela.

biquiños,

Abejita de la Vega dijo...

Una historia cruel la de la señorita de Trévelez, la conozco pero no la relacionaba con "Calle Mayor". Porque a mí no me preguntaban esas cosas en los exámenes, qué suerte la de tus alumnos. Te veo en tu despacho, oculto tras un cerro de exámenes y trabajos. Los blogueros podemos esperar.

Besos

Asun dijo...

No he leído la obra de Arniches ni he visto la película, así que no puedo opinara sobre ninguna de ellas.
Lo que sí puedo decir es que yo soy de la opinión de que por muy dura que sea es mejor saber la verdad. A la larga esto nos permitirá ser más libres.

Un beso

El Gaucho Santillán dijo...

Buen anàlisis, en verdad.


En cuanto a la verdad, segùn Jardiel Poncela, la ùnica tarea de la religiòn, los polìticos y Reyes, ha sido por siglos ocultarla.


Un abrazo.

dafd dijo...

Estas dos obras maravillosas son muestra de la relación entre teatro y cine. No tiene por qué haber seguidismo, sino que, incluso desde el repensar del texto teatral, el director de cine puede llegar más allá o introcudir reflexiones muy personales en la obra que le sirvió de base.
Hace años había gente que sintonizaba radios de Francia o Inglaterra para escuchar las noticias, pues el régimen de Franco controlaba la información. Ahora esos medios exteriores me merecen nula confianza, pues aquí hay mucho dinero en juego, y hay tiburones que se pasan de unas fronteras a otras sin problema alguno. Ya no existen los mares interiores.

Paco Cuesta dijo...

¿Qué podía buscar Bardem en Arniches y más aún en una obra de 1916?
Como no podía ser de otra forma, la denuncia