viernes, 16 de marzo de 2012

Nunca el agua fue más necesaria porque ya no es tiempo de paraguas

Hay un tiempo en el que todos huimos de la lluvia y compramos decenas de paraguas cuyo mejor destino es ser olvidados en una cafetería. Tengo algunos olvidados en varias situaciones que recuerdo: hay uno que dejé con intención de no recuperarlo en la barra de un bar y en el café del día siguiente me estaba esperando. Tal fue su insistencia que negué tres veces ser su dueño y salí sin apurar la consumición, arrojando las monedas como un furtivo. Ahora reconozco que no se lo merecía, pero no estaba yo entonces para soportar más su juego de paraguas plegable y señorial, tan seriamente negro. Cambié de cafetería. Desde entonces decidí que compraba la ropa de abrigo con capucha y que si la lluvia me sorprendía sin ella, prefería mojarme. Hoy espero la lluvia: ha comenzado tímidamente en Castilla. Nunca el agua fue más necesaria. Debería llover a cántaros y limpiarlo todo.

33 comentarios:

María dijo...

Nunca se ha esperado tanto el agua de la lluvia como se espera ahora, debería llover muuuuucho para que todos nos mojáramos a cántaros.

Un beso.

Bertha dijo...

Una lluvia suave pero insistente, de esa que se dice parece que no moja pero empapa.

Un abrazo y feliz fin de semana:)

Lola dijo...

Que llueva a mares y limpie el ambiente en todos los sentidos, se hace dificil respirar ultimamente... Besos Pedro, buen fin de semana

Fer dijo...

Es curiosa la sintonía climática que me une a tu sentir viviendo en el hemisferio sur y a punto de comenzar el otoño.

Hay una bella canción de Juan Luis Guerra que dice así:

Ojalá que llueva café en el campo
que caiga un aguacero
de yuca y té del cielo
una jarita de queso blanco
y al sur una montaña
de berro y miel.
Oh, oh, oh, oh, oh...
Ojalá que llueva café.

(...)

Ojalá el otoño
en vez de hojas secas
pinte mi cosecha de pitisa alegre
siembre una llanura
de batata y fresas.
Ojalá que llueva café.

(...)

Pa que la realidad
no se sufra tanto:
ojalá que llueva café en el campo.
Pa que en villa hidalgo
oigan este canto:
ojalá que llueva café en el campo.
Pa que todos los niños
canten este canto.
Ojalá que llueva café en el campo,
ojalá que llueva, ojalá que llueva,
ojalá que llueva café en el campo.

Un saludo, Pedro.

São dijo...

Querido amigo mio, assino po baixo o teu texto...embora me pareça que só um dilúvio bíblico teria condições para lavar tanta sujidade!!

Bom fim de semana

elisa...lichazul dijo...

adoro caminar bajo la lluvia con o sin paraguas
pero ojalá con un otro de la mano

acá está la escoba con las lluvias en los extremos del país
desierto y patagonia inundados, y el centro sol sol sol

me gustó esa historia del café y del negar como ese otro Pedro tres veces que conocías a ese paraguas


BESOS Y CHAPOTEA POR MÍ

Chimista dijo...

Agua para llenar el suelo de charcos y humedecer los besos. Para borrar palabras equivocadas y hacer nuestras las hojas de los árboles.

Spaghetti dijo...

Quien solo se acuerda del paraguas cuando llueve está destinado a mojarse.

Merche Pallarés dijo...

La lluvia, ciertamente, es muy necesaria. Me ha gustado tus peripecias con el paraguas :) Besotes tormentosos, M.

Abejita de la Vega dijo...

Yo también prefiero la capucha.

Besos, buen fin de semana más día del padre.

¿Y si tu niña te regala un paraguas?

Natàlia Tàrraco dijo...

Pedro ¿cuándo podremos cantar bajo la lluvia sin paraguas?

gaia56 dijo...

Sí, tienes razón es tiempo de lluvia y no sólo meteorológica, hay otras llevias necesarias en estos momentos.
magnífico texto y foto.
Un beso.

Myriam dijo...

La verdad es que si hubiera sido paraguas, hubiera corrido detrás tuyo para morderte en el rabo por abandonarme tan desaprensivamente y además, habiéndome negado tres veces. ¡Habráse visto! Triste historia de abandono paragÜense. Es que hasta un simple paraguas puede tener sentimientos, ¿o nó? él que siempre se abrió generoso para protegerte de las inclemencias del tiempo.

Besos traspasados de agua o sea, lavados y perfumados.

PD- Acá estuvo lloviendo a cántaros estos días, pero se necesitan muchos más cántaros y buenas escobas para barrerlo todo.

Rubén Xixón dijo...

La lluvia hidrata y refresca. Es una tregua necesaria al sol inclemente. La lluvia acentúa la intimidad de los días y hace las noches más serenas.
No hay nada comparable a vivir el espectáculo de la lluvia en una ciudad de pétreos soportales y aleros carcomidos.

Paco Cuesta dijo...

Creo que, por una vez, lloverá a gusto de todos.

pluvisca dijo...

Soy la reina de los olvidos paraguiles...antes no soportaba mojarme pero llevo unos años en que la lluvia me acaricia y yo dejo que lo haga. Aqui en Cataluña ni una gota...

besos

Isabel dijo...

Me he reido mucho con el comentario de Myriam.
Cuando llueva, dejaremos caer el agua sobre nosotros, sin paragüas, para disfrutarla bien.
Besos Isabel.

Asun dijo...

A mí antes tampoco me importaba mojarme bajo la lluvia, pero ahora... voy teniendo ya una edad en que esas licencias me pasan factura y las pago caras. Pero ahora, tal y como está la situación, que llueva en cualquier momento, con paraguas o sin él, aunque no tengamos capucha y nos mojemos hasta las entretelas; pero que llueva pronto.

Besos

MIMOSA dijo...

Pues parece que por aquí no quiere hacer acto de presencia, así que igual, si soplas fuerte, puede que nos llegue una nube pasajera.
Yo quiero que venga!

Besos Pedro

Delgado dijo...

Estas líneas casi se muestran como un microrelato. Pobre paraguas, injusto fue su abandono, y ahora llega la preciada lluvia, pero resulta parva en algunos campos.

Un saludo Pedro.

Kety dijo...

Ya falta poco. Seguro que cuando comiencen las procesiones empezará a llover. No falla.
Por si acaso echaré el paraguas, me gusta que llueva, -es necesario - pero hago caso del refrán " de los cuarenta para arriba..."

Montserrat Sala dijo...

Hola: pues hablando de la lluvia que hace tanta falta por Castilla, pues si vieras como esta Cataluña!!! no reverdece nigún sebrado ni matojos ni arboles. Tode esta seco y requemado por los fuertes vientos. Muchos saludos profesor.

PENELOPE-GELU dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Casi he llegado a entender de donde le viene “esa cierta aprensión” hacia los paraguas.

Aquí en Cataluña no llueve, pero por poner de nuestra parte que no quede, mañana cantaremos: ¡Que llueva , que llueva!
y la canción de Pablo Guerrero, hasta ver si conseguimos que lo haga -un poco-... a cántaros.

Procuraremos desentonar un poco más de lo habitual.

Saludos.

XuanRata dijo...

Hay demasiada sed acumulada como para andar todavía con paraguas. Pero la historia de ese paraguas abandonado me ha conmovido. Tal vez vuelvas a encontrarlo en circunstancias más favorables, y entonces quien sabe...

Neogeminis dijo...

Muchas veces terminamos ansiando lo que ayer habíamos descartado.

Todo una metáfora que da para variadas aplicaciones!
=)

un abrazo.

jg riobò dijo...

Tardé en reconer la foto.

pancho dijo...

Necesitamos agua natural de la que cae de arriba a abajo, no adversa. Es tiempo de primavera y sementera. Nada mejor que olvidarse el paraguas en algún bar para que lo eches de menos y lo necesites.

Carlos Alberto dijo...

Que gran falta nos hace amigo; ansiamos de ver su llegada...

Un saludo)

virgi dijo...

Hoy me has encantado totalmente, a mí me chifla la lluvia y me rechifla mojarme.
Besos, Pedro

LA ZARZAMORA dijo...

Nunca he llevado paraguas... y siempre la espero como tromba de agua fresca.
Bueno, por aquí voy sobrada ;-)
Besos, Pedro.

Aldabra dijo...

tu historia del paraguas... dejarlo así a propósito... he sentido pena de él, pobre.

del agua decirte que hasta aquí, en Galicia, ya hay muchos agricultores que están teniendo problemas porque no tienen pastos para los animales.

ojalá que llueva... y que limpie toda esta conmoción que nos está subyugando.

biquiños.

Gabiprog dijo...

Me gustan las mareas, no tanto la erosión...
Me gusta el agua y porque al final, al final, algo aclara...

OceanoAzul.Sonhos dijo...

A chuva é preciosa, assim é o nosso desejo dela. A água deve correr para purificar a terra e os seres humanos também.

Abraços
cvb