jueves, 15 de marzo de 2012

Hacer poética mi manquedad y noticias de nuestras lecturas, con el anuncio de la próxima.


Al Marqués le quedan pocos recursos al final de la Sonata de invierno. Ha envejecido, ha ido eliminando de la lista de mujeres con las que mantenía relaciones un buen puñado a las que ha causado una tremenda crueldad, incluso ha perdido un brazo en una acción nada heroica aunque acepte el dolor con entereza. Su pensamiento se concentra en qué hacer a partir de ese momento para continuar su carrera de seductor. E intenta tres caminos: la seducción de una novicia demasiado joven como para poder prevenirse ante la labia del seductor, conservar el dominio sobre una mujer con la que mantenía relaciones hasta ese momento y usar la lástima. El resultado de las dos primeras ya lo conocemos: la vida de la joven novicia -que resulta ser su propia hija- acaba destrozada; no acepta el sacrificio de María Antonieta que decide cuidar a su marido enfermo y Bradomín debe tragárselo con gran violencia contra sí mismo que acaba echando sobre la mujer. El tercero merece un momento de análisis porque Bradomín hace con su manquedad lo mismo que con el resto de su vida: poetizarla, engrandecerla a través de la sublimación estética. Como hizo con su relación con Concha o con la Niña Chole, como hizo con su mezquina actuación en Italia o como sublima a través de la tradición una guerra sucia en la que todos actúan sin ninguna grandeza, comenzando por el Rey carlista.

De la necesidad, virtud. Como Bradomín ha perdido el brazo, desde el principio saca partido a su nueva situación: seduce a quien le atiende a la cabecera de su cama y terminará echándole en cara a María Antonieta que si le deja ya nadie le querrá por manco. Es significativo que la frase fundamental (hacer poética mi manquedad) la pronuncie cuando es recibido por la Reina y esta se entristece pero considera que, al menos, está vivo. Bradomín encuentra ya la forma exacta de trasformar su herida en cortejo, en elegante gesto en la Corte:

- Dios no ha querido concederme el morir por vos.

Las damas se limpiaron los ojos, emocionadas de oírme: Yo sonreí tristemente, considerando que aquella era la actitud que a lo adelante debía adoptar con las mujeres para hacer poética mi manquedad. 

En la Corte, en la que todo es refinada hipocresía, tiene éxito su juego estetizante y la Reina le contesta:

- Los hombres como tú no necesitan de los brazos, les basta con el corazón.

Aun más, un obispo murmura en voz baja:

- Dios nuestro señor ha permitido que conservase la mano derecha, que es la de la pluma y la de la espada.

Este juego define todo lo que son las Sonatas: la sublimación literaria de una realidad que no tiene nada de hermosa o que, precisamente por no serlo, permite ese minucios trabajo de estilización de Valle. Juego difícil, como ya he dicho, en el que sin ocultar lo que sucede nos vemos seducidos por la palabra.


Noticias de las Sonatas

Gelu continúa con sus entradas en las que la selección de frases, cuando está bien hecha, ilustran mejor que otra cosa la intención del autor al escribir las Sonatas.

 En la entrada de Pancho sobre el pasaje que llega tras la pérdida del brazo, vemos a Bradomín casi ensoñando la realidad para disfrazarla: no dejéis de apreciar la forma en la que analiza la consecución del ritmo.

Llega Mª Ángeles Merino al momento en el que Bradomín es herido y la vida se le gira. No os perdáis su trabajo infatigable de ilustración.

Anuncio de las nuevas lecturas


El trabajo y otras circunstancias me han impedido programar con tiempo las próximas lecturas que quiero proponeros. Como podríamos encontrarnos ciertas dificultades para encontrar todos los libros que seleccionemos, vamos a ordenar los próximos meses de otra manera mientras publico la encuesta que elegirá los siguientes títulos. Os anuncio que, entre ellos, habrá dos autores que son celebrados este año en España por diferentes motivos: uno bien conocido por todos, Miguel de Unamuno; el otro, alguien de quien se celebra el centenario del nacimiento y a quien merece la pena recuperar, Dionisio Ridruejo.

Mientras tanto, os propongo una novedad en el club de lectura de La Acequia: dos obras de teatro cuya filmación se conserva en la página de Televisión Española. Ambas grabaciones son excelentes y pertenecen al programa Estudio 1, del que hablé hace unas semanas en este espacio.

La primera que comentaremos será Urtaín, de Juan Cavestany, producida por Animalario que podéis ver en este enlace. Es una de las mejores obras del teatro reciente español. Os pido que veáis la obra y la comentéis los próximos jueves, hasta el 19 de abril. Permite muchos tipos de comentarios: sobre el texto, la actuación, el montaje escénico. Pero también os pido recuerdos asociados a las canciones o a los sucesos que se relatan en la obra, todo un ejercicio de memoria colectiva. O asociaciones con otras obras y películas sobre el mundo de los boxeadores como juguetes rotos. Os aseguro que tiene muchos ángulos posibles y estoy seguro, conociendo vuestras aportaciones, que os resultará ameno.

17 comentarios:

elisa...lichazul dijo...

se ha nostado tu ausencia en nuestros espacios Pedro, se te echa de menos

Pero ánimos, ya podrás organnizarte mejor

los del marqués que se lo coman los ratones jajaja
un tipo como él , que se quede solo
que coseche lo que sembró

inspirar lástima es lo peor que un ser humano puede aspirar para que el otro permanezca a su lado
cero dignidad, cero generosidad

besos y feliz fin de semana

elisa...lichazul dijo...

erratas

nostado ...notado

Myriam dijo...

Interesante propuesta, me pondré manos a la obra.

Besos

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Qué fuerza y qué carácter, Sor Simona, monja- enfermera- soldado...
Bradomín, en su actuación con Maximina se nos muestra tan miserable que se gana a pulso el desprecio del lector.
Me ha impresionado, la maestría de Valle-Inclán, para presentarnos la guerra y sus desatinos, y cómo los que se ven implicados arriesgando sus vidas -a veces- no saben ni por qué luchan ni conocen a los que les dan las órdenes.
Y lo poco que importan sus vidas a los beneficiados que al final resuelven las situaciones traicionando a todos, según sus intereses.

Saludos.

P.D.: Un acierto volver a contrastar opiniones, y recuerdos de esos años, en los que Urtain era tan popular y que ya parecen lejanos en el tiempo.

enletrasarte(Omar) dijo...

yo aborrezco a Bradomin,
saludos

pancho dijo...

La maldad no tiene decadencia ni al borde de la sepultura. Bradomín no es de los que se resignan a su suerte, ni se sientan a la orilla del camino –vencidos- a contemplar su muerte ni con un brazo menos. Y cómo lo consigue: amarrándose a la historia e implicando a personajes históricos que por vez primera son citados en las Sonatas. Alguno con no muy buena nota. Él mismo apoyando causas perdedoras y radicalismos trasnochados.

A mí me recuerda a la directora de cine Leni Riefenthal que después de ser la mayor divulgadora del nazismo con sus célebres documentales llegó a cumplir la centena y sobrevivir tanto a sus detractores como a los alabados.

Comentar teatro: eso sí que debe ser difícil.

No sería mal ejercicio comentar las paradojas de don Miguel de Unamuno.

El Gaucho Santillán dijo...

Debo reconocer que Bradomin, no es de mi agrado, realmente.


Buen fin de semana.

Un abrazo.

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myriam dijo...

¡Qué buena obra, magnífica puesta en escena, actuación, bueno.... todo!

Y que historia tan triste la de estos juguetes rotos... Me recuerda la película Rocky (la primera) de 1976, solo que en este caso de la obra, el personaje fue real.

Veré que puedo hacer... y como lo enfocaré.

Besos
Buen fin de semana

Paco Cuesta dijo...

Recogemos el guante. Y nunca mejor dicho

Abejita de la Vega dijo...

A mí también me parece difícil comentar teatro, no sé andar sin la muleta de un texto. De todas maneras, me pondré con el vídeo a ver si se me ocurre algo. Urtain, juguete roto, fue portero de una discoteca de Burgos, en su casi última etapa, daba pena.

Quiero volver al Quijote, un tal Vivaldo ronda por mi pantalla. No sé por qué, alguna razón habrá, pero los personajes de Valle Inclán no me han querido visitar, son unos raros. O me parecen raros a mí.

Gracias por tus palabras.

Besos.

Abejita de la Vega dijo...

Se me olvidaba. Unamuno. Bieeeeeen.

Asun dijo...

He echado un vistazo al enlace de la obra de Urtain y tiene buena pinta. La veré a lo largo de este fin de semana.

Veremos a ver qué tal se me porta la memoria.

Besos

Estrella dijo...

Estupendo leer a Unamuno. Me pongo con lo de Urtain, que me trae recuerdos de mi infancia.

Saludos

lichazul...elisa dijo...

cuándo considerarás a una Mujer para la lectura??

Autoras hay muchas y muy muy buenas

besitos femeninos

Myriam dijo...

¡¡Qué bueeeena qué es!!

Myriam dijo...

ahh y de Unamuno me encantaría que fuera "Niebla"... (Ya lo tengo aún esperando ser leído, lo compré en mi ultimo viaje a Es.) porque me enganchó lo que Mario Valdés dice: La realidad supuesta de Niebla es la de un caso patológico en busca de su ser a través del diálogo, pero el autor ha organizado esta anécdota en un juego de espejos, un laberinto de apariencias............"

Besos Y Abrazos