viernes, 30 de marzo de 2012

El juguete roto y noticias de nuestras lecturas.



El boxeador español José Manuel Ibar Azpiazu, Urtaín, fue un muñeco roto. Ensalzado por la prensa, admirado por el público, utilizado por los políticos, consiguió éxitos brillantes, ganó mucho dinero y obtuvo una popularidad que grabó su nombre y su imagen en le memoria de todos los españoles. Pero todo era producto de una falsedad de la que quizá él no fuera consciente. No aludo a que sus combates pudieran estar o no amañados, sino que él, en realidad, no respondía al mito popular en que se convirtió. Pero no se le puede culpar por ello: fue sacado de su tierra y sus costumbres, se codeó con la sociedad más glamourosa del momento español, salía frecuentemente en la primera página de los periódicos, fue adulado. En él se dieron todos los compoentes del joven triunfador que no puede asimilar el triunfo entre otras cosas, porque pierde sus raíces. Fue un hombre sacado de su eje: es difícil saber vivir así.

En Urtaín se resume una época de España: la del desarrollismo de los años setenta, cuando España y el régimen de Franco pujaban por aparentar una modernidad que tenía mucho de impostada por urgente y necesitaba ídolos, especialmente deportistas o cantantes, que la simbolizaran. Urtaín, como muchos jóvenes, sale de su pueblo para enfrentarse a un mundo que cambia vertiginosamente. Y el mundo los trituró.

Urtaín, la obra teatral que comenzamos a comentar es el retrato del drama interior de un personaje pero también el retrato de aquella España. No se podrían comprender el uno sin el otro. De hecho, cuando España cambió para hacerse moderna -o parecerlo-, Urtaín se suicidó y la sociedad destruyó su mito con el olvido.

Noticias de Urtaín

Paco Cuesta elige, como ángulo de su análisis, el drama interno de Urtaín, con todo acierto, para después recrear lo que pudo ser la huida de Urtaín del colegio para regresar a sus raíces, el caserío familiar.

Merche Pallarés aborda una de las claves del drama del personaje: la imposibilidad para trasladar sus emociones. Excelente.

Entre músicas y recuerdos, Mª Ángeles Merino anda con mucho acierto en el comentario inicial de Urtaín. Tiene razón al ponerle esa banda sonora.

Pancho trabaja el contexto inicial en el que se produce la muerte de Urtaín. Esta magnífica entrada nos permite comprender algo trágico para el personaje: la España de ese momento ya había dado la vuelta a personas que, como Urtaín, eran ya pasado.

Myriam sigue con su excelente análisis de la violencia en Urtaín, ahora con las escenas ocho a cinco, una violencia social y personal que acabará destruyendo al personaje y a la persona.

Noticias de las Sonatas

Gelu termina su selección de frases de la Sonata de invierno con una excelente forma de mirar la obra como si fuera teatro: ese juego escénico está en la clave de la acción.

Noticias del Quijote

Mª Ángeles Merino sigue haciéndonos el regalo frecuente de volver al Quijote para completar el comentario de aquellas entradas que tenía pendientes. En este caso, toca el capítulo 13 de la Primera parte. Tiene un giro sorprendente: ahora su ordenador no será poseído por un secundario, sino que...


19 comentarios:

Cosmo dijo...

Triste,muy triste,no puedo olvidar el día que se tiró por la ventana.

Montserrat Sala dijo...

Siempre me pareció, un juguete roto. me atreviria a decir que, fué la primera victima de los programas de la "tele-basura".
Que tengas un buen fin de semana.
Un abrazo.

Lola dijo...

Es habitual en ésta nuestra España... si no eres noticia "te apago" Besos

Abejita de la Vega dijo...

Urtain. Juguete roto y manipulado. El amor perdió y el oro tuvo mil agujeros por donde escaparse.

Se estaba muy bien en la Mancha de mis sueños, en aquella bucólica comitiva. Con la ayuda del blog de Urbina, consulto cuántos capítulos quijotescos me faltan por comentar.¡Sólo queda el 15! El de los estacazos.

Besos, Pedro.

São dijo...

Estas tragédias são sempre muito dolorosas.

Aqui também temos um personagem semelhante e que també deu origem a um Filme, com o seu nome: "Belarmino".

Besos, querido Pedro.

pancho dijo...

Qué importante es no olvidar los orígenes para mantener el equilibrio y el desván bien amueblado. Urtain se dejó levantar los pies del suelo por el enjambre de aduladores que le rodeaba y después no supo y no pudo regresar porque los suyos ya no le reconocían.
Agradecido por el regalo de esta importante reflexión de una obra de teatro y de una época. Si yo fuera el autor, la imprimiría en bronce para guardarla. Tus lectores ya estamos acostumbrados a estos derroches de calidad. No adulo, que no sé.

JESUS y ENCARNA dijo...

Buenos dias Pedro, cuando era joven no me interese por lo de Urtain que por lo visto es una triste historia de manipulación. Tal vez hubo gentes que lo admiraron y sin duda su pueblo los que más.
Reflexionemos pues, sobre el significado animico y mercantilista en la sociedad de los idolos de barro, avelos ailos.
Saludos cordiales.
Jesus

Myriam dijo...

Que cierto: "él, en realidad, no respondía al mito popular en que se convirtió" porque fue "sacado de su eje"... arrancado de sus raíces y lanzado a un Circo para la construcción de un mito necesario para esa época.

Me recuerda -salvando las distancias- a Diego Maradona, el hombre y a Maradona, el mito creado durante la Dictadura Argentina (1976-83) Nacido en 1960 de padres correntinos, en Lanús, Villa Fiorito: uno de los suburbios más pobres del cinturón de la Ciudad de Buenos Aires, lanzado a una fama, adulación y riqueza, etc, para las que él no estaba preparado emocionalmente, ni intelectualmente, por lo que siendo incapaz de asimilar todo eso, si bien no se suicidó, se autodestruyó por abuso de sustancias.

Besos

pluvisca dijo...

Siempre se ha jugado con estas personas, aqui y fuera de Espa;a...las hacen subir como la espuma y despues las dejan caer sin red. Yo creo que paso entonces, pero pudo pasar ahora o dentro de 20 a;os...a no ser que los humanos cambiemos. Nos pasamos la vida buscando las cosas fuera...y las tenemos dentro.

Saludos

Gelu dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Gracias por habernos traido al personaje, en esta obra de teatro, que a los que vivimos en esa época nos ha hecho pensar, con la perspectiva del tiempo.

Vemos muchos juguetes, que acabarán rotos, igual que Urtain, solo tenemos que enchufar el televisor, pero los de hoy no son tan inocentes, aunque sean mucho más jóvenes.

Sentí lo de Urtain, se veía que el final no iba a ser el que soñaba cuando era un joven alegre y fuerte levantador de piedras.

Saludos.

Paco Cuesta dijo...

No nos damos cuenta pero siempre tenemos un ídolo-producto. Modernamente ellos sí son conscientes.

lichazul...elisa dijo...

cuantos hay que son encumbrados como volantines por los cielos, y de un momento a otro los bajan en picada sin consideración alguna
La TV es quizá el más extremo de los ejemplos y de los más mediáticos
mientras haya quienes se dejen explotar habrá sanguijuelas para ellos o ellas

BESOS PEDRO
gracias por tu luz

Asun dijo...

Lo utilizaron como a una marioneta, moviendo sus hilos en función de sus intereses. Cuando ya no les servía lo ignoraron.
Así les pasa a muchos.

Besos

Neogeminis dijo...

Las sociedades tienden a construirse sus propios ídolos. Los necesitan. Para encaramarlos, para verse en ellos reflejados, para distraer a las masas, para ensalzar los nacionalismos, para crear ilusión. Si detrás de la imagen que se construye de ellos no hay sustancia, después que los usan, es lógico que se precipite su final.


Un abrazo

Merche Pallarés dijo...

Estoy con ASUN. Así fue, un simple marioneta que cuando ya no fue "rentable" le abandonaron a su suerte. Besotes asqueados, M.

Luis Antonio dijo...

Con los mitos que tienen los pies de barro suele acaecer eso...

Tristes recuerdos los que nos has traído a colación...

Marina dijo...

Hola Mi profe preferido. No me eches de menos porque sigo revoloteando por vuestras casas, con más o menos tiempo, pero aquí estoy.

Tengo en mi Contenedor unas fotos preciosas que sé que tú conoces bien.

Mil gracias por acordarte de un blog entre paréntesis y de una pseudoescritora en stand by.
Un besito

Hernando dijo...

Hasta se decía que iba a pelear por el título mundial, por aquella época en los boxeadores se cebó, el régimen, no olvidemos a Legrá saludando con vivas a Franco, cuando acababa de ganar,o a otro muñeco roto creo que se llamaba Perico Fernández, que perdió con un coreano, y le decía el chino.
Exportábamos mediocridad, lo que puede ofrecer un régimen fascista.

Estrella dijo...

No la voy a ver, Pedro. He leido los comentarios de los compañeros, y los tuyos. Me trae recuerdos muy desoladores la historia de Urtain. Yo era una niña cuando él estaba en su apogeo y todo el mundo hablaba de él. Los chicos del barrio soñaban a ser como él también, y el barrio era pobre, echo de desarraigo, miseria y desesperanza.

Te dejo esta música a la que me ha transportado el recuerdo triste de Urtain.

http://www.youtube.com/watch?v=z4PKzz81m5c&feature=bf_prev&list=AL94UKMTqg-9Aw3w1VjV1OgewrVOA-87Ir&lf=list_related