jueves, 5 de enero de 2012

La Venus Turbulenta y noticias de nuestras lecturas.


El final de la Sonata de estío marca definitivamente el carácter del Marqués. Valle-Inclán construye un personaje en el que nada se esconde. Había abandonado a su suerte a la Niña Chole cuando no opuso ninguna resistencia en el encuentro con su padre y esposo, el general Diego Bermúdez. No es cobardía, aunque pudiera parecerlo. Bradomín reconoce que la Niña no le pertenece -no es, como le había dicho cruelmente poco antes, la Marquesa de Bradomín- y, por lo tanto, el general puede reclamarla. El resto del viaje hasta su propiedad es una parte más del descenso a su propio infierno, que ni siquiera se calma cuando llega a la hacienda: aunque le pertenece por derecho de mayorazgo no se siente como el verdadero propietario. En realidad, el Marqués no puede pertenecer a ningún sitio: ha traicionado la tradición que dice defender, ha traicionado al amor, ha traicionado a todos los que viajan con él. Ni siquiera eso: no es una traición puesto que su participación en todo es siempre circunstancial o por nacimiento. El carácter del Marqués no puede atarle más que a sí mismo. Por eso ni siquiera participa directamente en la recuperación de la Niña Chole: oye los disparos a lo lejos y cuando la ve, ya es una mujer de su pasado más que de su presente, a la que depara el sufrimiento:


Pobre Niña Chole, después de haber pecado tanto, aún no sabía que el supremo deleite solo se encuentra tras los abandonos crueles, en las reconciliaciones cobardes. A mí me estaba reservada la gloria de enseñárselo.

La Niña no es inocente, pero es menos consciente de su propia vida dado que el general Bermúdez cortó brutalmente su desarrollo. El Marqués solo puede entregarse y entregarla a ella misma a la única diosa en la que en verdad cree, la Venus Turbulenta, que preside unas relaciones sentimentales llenas de exaltación y sufrimiento:

Yo, que en el fondo de aquellos ojos creía ver siempre el enigma oscuro de su traición, no podía ignorar cuánto cuesta acercarse a los altares de Venus Turbulenta. Desde entonces compadezco a los desgraciados que, engañados por una mujer, se consumen sin volver a besarla. Para ellos será eternamente un misterio la exaltación gloriosa de la carne.

Para evitarse eso mismo, el Marqués vengará en la Niña Chole lo que sufrió con la mujer que le obligó a salir de viaje y cuyo recuerdo le ha perseguido durante toda este tiempo.

Recordad que no leemos las Sonatas en el orden argumental, sino en el de su publicación. Por eso, el próximo jueves comenzamos con el comentario de Sonata de primavera (1904).

Noticias de las Sonatas
Gelu continúa con su oportuna selección de frases de la Sonata de estío que le permitan reconstruir la obra en una relectura.

Merche Pallarés subraya con inteligencia cómo toda la naturaleza explota en sexualidad para acompasar los sentimientos del Marqués.

Mª Ángeles Merino comenta e ilustra con su visión oportuna habitual la culminación del amor de la Niña Chole y el Marqués y tiene razón al afirma cómo une Bradomín, en su teoría amorosa a todas sus mujeres.

Pancho presta atención a lo que sucede tras el encuentro sexual de los protagonistas: en especial el regreso a la Dalila, que ya es y no es el mismo barco que antes...

Noticias de las lecturas anteriores



Carlos Labarta elige entre las obras leídas en el año pasado, Riña de gatos como la peor.

18 comentarios:

Myriam dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
elisa lichazul dijo...

cuantas niñas Chole así aún son explotadas y forzadas cuando quienes están a cargo de ellas les asesinan abruptamente la inocencia

es algo que sigue pasando, y parece que a nadie le importa

mil besos Pedro

elisa lichazul dijo...

el esposo-padre y ese tan marques son personajes para mí absolutamente despreciables

eso:)

J. G. dijo...

siento no participar en esta lectura, igualmente admiro los participantes, lo que contáis todo, en realidad entré porque esta noche de tranquilidad y fin de navidad por suerte tuve tiempo de releer o leer capítulos no leídos de tu blog, incluidas tus entrevistas y demás que vi al margen.

Un abrazo. Jesús Garrido.

Abejita de la Vega dijo...

Conclusión: lo que verdaderamente motiva al Marqués, iba a poner otro verbo más vulgar, es conquistar a la Venus turbulenta,a la mujer cuya traición pende de un hilo. ¡Menudo personaje!

La verdad es que de esta sonata me ha interesado muy poco el argumento; aunque me haya fascinado su lenguaje.

La de primavera, la leí hace tanto tiempo que sólo recuerdo que me gustó. Nos pondremos con ella en cuanto termine la última entrada de la de estío. Adiós Niña Chole.

Gracias por tus palabras. Feliz día de Reyes.

Myriam dijo...

Hay algo que me resulta sumamente interesante del personaje del Marqués que Valle creó con tanta habilidad: Podrá gustarnos o no, podremos quererlo o no, podremos erigirnos en juez y verdugo y criticarlo duramente, podremos perdonar sus debilidades, pero algo que no podemos negar es su actualidad.

Valle retrata un personaje con inmadurez emocional, que queda solo en la conquista del objeto deseado, el cual una vez adquirido deja de ser interesante. Y cuánto más prohibido, más deseado. Un hombre incapaz de amar profundamente, porque el miedo a comprometerse y a jugarse lo paraliza, quizás porque tema perderse en brazos de una mujer, si se entrega. Y el amor adulto, es entrega.

De esos hombres que nunca dejaron de ser niños, que viven en el arquetipo del Puber eaternus, que van iniciando relaciones con mujeres que conquistan y luego abandonan como a los hijos que siembran por el mundo, hay a montones en nuestra realidad de hoy. Lamentablemente. Son eternos púberes sin autoconocimiento, sin conciencia de si mismos, que van a los tumbos por la vida, aun que en lo profesional y otros aspectos sean altamente exitosos.

Un abrazo

El Gaucho Santillán dijo...

Me recuerda "El sì de las niñas".

Historia repetida.

Un abrazo.

Merche Pallarés dijo...

Estoy con el comentario de MYRIAM. Lo ha resumido per-fec-ta-men-te y ha dado en el clavo del personaje. Besotes literarios, M.

Hernando dijo...

Yo también estoy de acuerdo en el fondo con Myriam, pero entiendo que si se quedara con una mujer definitivamente, dejaría de ser un Don Juan, un Giacomo Casanova, y las sonatas no dejan de ser unas memorias de un Don juan.

María del Carmen García Lombardía dijo...

eXCELENTE ENTRADA COMO YA ES TU ESTILO.

vALLE ES UN AUTOR QUE PRESENTA PARTE DE LS NEGRAS FACETAS YA SEA DE PERSONAS COMO DE SOCIDADES EN DEFICIT.

Puede gustar o no.


Se puede estar de acurdo ono.
Se puede debatir.

Sin lugar a duda muestra al ser en busca permannete con inmadurez personal y ciertas debiliddes que rayan con patologías.

Dejo mi huella
Y en ella mi cariño
Junto a mi paz
y a un ramillete de lavandas
Para tu alma,
E invito a pasar por:

Mis Blogs:
www.walktohorizon.blogspot.com
www.panconsusurros.blogspot.com
www.cuerposanoalmacalma.blogspot.com
www.cosechadesentires.blogspot.com
www.newartdeco.blogspot.com
www.lasrecetas delaabuelamatilde.blogspot.com
y si gustas retirar los premios y regalos dejados en ellos.

Un abrazo a lo argentino!
María del Carmen

pancho dijo...

Bradomín se muestra coherente con sus ideas tradicionales, por lo tanto se confiesa incapaz de luchar contra las dos potestades: padre y marido a la vez. Aquí el malo, malo es el general Bermúdez.
En las Sonatas, Valle explora las relaciones amorosas puestas al límite para que sean novelescas e interesen a los lectores del periódico en el que se publican por entregas de pequeños capítulos.

El final salva un tanto a Bradomín desde un punto de vista ético con el canto a la reconciliación. Al menos concede la posibilidad de una segunda oportunidad o del arrepentimiento en la pareja, aunque siempre se trate de algo en su beneficio y no se lo merezca.

Excelente reflexión de cosas inéditas de la lectura.

También a mí me queda material para una semana más de Estío, siempre con retraso. La Sonata de Primavera ya la había leído antes, pero nada que ver con la manera que lo hacemos ahora.

Delgado dijo...

Este es el Bradomín más cruel, pues al final él mismo es conciente de que esa relación no tiene futuro. Lo que ha dicho Myrian es cierto, y bradomines haberlos haylos, y muchos.

La Gata Coqueta dijo...



En una hoja en blanco escribo
un bello día de cumpleaños,
un amanecer de ilusiones,
y un año más de vida,
que con placer comparto.

En Mis caricias del alma
te he dejado un trozo de tarta
y un sencillo detalle,
para celebrar este día
con la calidez de tu alma.

María del Carmen

KENIT dijo...

Pasaba por aquí, y me encantó leerte.

Luis Antonio dijo...

El Marqués de Bradomín es como ese abismo de Friedrich que seduce y aterra...

Ele Bergón dijo...

Sí, realmente el Marqués es un hombre turbulento y además creo que le gusta vivir en esa turbulencia, con la que llega hasta final de su vida sin hacer nada por salir de ella.

He llegado a la conclusión que Bradomín no me gusta nada, nada como ser humano y eso que reconozco que todos tenemos algo de todos sus defectos.

Lo que es magistral en Valle es cómo nos lleva hasta las grandes pasiones escondidas y no tanto, del ser humano.

Besos

Luz

Paco Cuesta dijo...

Es un personaje posesivo con sus presas, pero nada le puede pertenecer, perdería su libertad,

elena clásica dijo...

No puedo dejar de pensar en el Marqués de Bradomín, de entrada la deconstrucción del don Juan, en el lado oscuro y siniestro del amor, de la humanidad y de la vida: un Satán en toda regla. La encarnación del mal, llena de belleza, sensualidad y gozo. Vamos, que el mal es tentador.
Un antihéroe de todas todas, y por encima de toda hipocresía el disfrute de la carne más allá de los reproches. ¿Será más perversa la maldad hipócrita?
En todo caso, la fascinación que produce el marqués triunfante en el amor a pesar de su poco atractivo, es la del mal, ¿cuántos y cuántas pueden escapar a él?

Besazos, querido Pedro.