jueves, 15 de diciembre de 2011

Plenilunio sangriento y noticias de nuestras lecturas


El primer encuentro real entre el Marqués y la Niña Chole no puede darse en un momento de mayor violencia. La naturaleza está en un momento de esplendor casi lujurioso: calor, humendad, luna llena. Sobre la cubierta se acumula toda la tripulación y el pasaje para ver cómo se pesca un tiburón. El clima presagia lo que sucederá con un negro colosal al que Bradomín describe animalizando -con evidente racismo- y, a la vez, ensalzándole mitológicamente cuando se arroja al mar:

le vi erguirse negro y mitológico sobre el barandal que iluminaba la luna

La Niña Chole había aparecido sobre la cubierta, hermosa, peligrosa y sensual -su andar es comparado con el del tigre-. Sin piedad, anima al negro a lanzarse al mar para dar caza a un tiburón. Se percibe su frialdad al usar a las personas y así arroja al mar las monedas cuando el negro, que había logrado matar al tiburón, es atrapado por otros escualos y muere.

Toda esta violencia y el despiadado comportamiento de la Niña Chole provocan una intensa reacción de atracción sexual en el Marqués. Si ya estaba intensamente atrapado por sus sentimientos hacia ella, a partir de ahora ya no podrá contolarse. La Niña Chole reúne todas las condiciciones para un reto, un reto peligroso que un don Juan no puede pasar por alto aunque pudiera costarle la vida.


Noticias de las Sonatas

Merche Pallarés muestra, en su entrada, cómo el Marqués no puede negarse a sí mismo por mucho que las palabras vayan por lado distinto de las verdaderas acciones.

Paco Cuesta no me hace caso y se eleva mucho más allá. Hace bien: así le sale un comentario sabroso y un comentario en el que enlaza las Sonatas con Sentido y sensibilidad de Austin.

Gelu selecciona frases de Sonata de estío sin atreverse a modificar nada: tiene razón, qué lenguaje el de Valle...

Pancho comenta la parada en San Juan de Tuxtlán del Marqués. De su excelente entrada quiero resaltar cómo encuentra la clave del ritmo narrativo que acompaña el sentimiento del personaje.

También tiene razón Mª Ángeles Merino al comentar la importancia del lenguaje como tema mismo de la obra en su reseña de lo que ocurre tras la subida al barco de la Nina Chole.

Myriam continúa con su magistral análisis psicológico de las acciones de los personajes, pero no puede evadirse tampoco de las sensaciones que provoca el ritmo y el lenguaje de la obra.

Noticias de lecturas anteriores

Pancho termina su excelente comentario de Riña de gatos haciéndole ver al pobre inglés qué poco se le ha perdido aquí: no se le escapa ni un sinfonazo en toda la cara.

Mª Ángeles Merino llega al comentario del capítulo 12 de la Primera parte del Quijote. Ya sabéis que su empeño es comentar los capítulos que se le quedaron en el tintero en nuestra lectura de la obra. En este caso con un  magnífico secundario: el pastor Pedro y su visión de la historia de Marcela. No os perdáis las oportunas ilustraciones, tan de la época.

12 comentarios:

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Es un capítulo muy importante para conocer a la Niña Chole, y su terrible crueldad, y la del Marqués que se nos empezará a descubrir en esta etapa.
[...]"Vagaba, cual siempre por su labio inquietante sonrisa, y abría y cerraba velozmente una de sus manos, en cuya palma vi lucir varias monedas de oro..."
[...]"mis labios aún trémulos, pagaron aquella sonrisa de reina antigua con la sonrisa del esclavo que aprueba cuanto hace su señor.
La crueldad de la criolla me horrorizaba y me atraía..."
[...]"todo en aquella noche, bajo aquella luna, era para mí objeto de voluptuosidad depravada y sutil..."
Y la clave:
[...]"Hasta entonces no había reparado que a mi lado estaba un adolescente bello y rubio, que recordé haber visto al desembarcar en la playa de Tuxtlan. ¿Sería para él la sonrisa...? "

Saludos.

MariluzGH dijo...

Querido amigo, como cada año, he preparado una felicitación especial en el diario del loco para estas fiestas que ya casi están encima, por si te apetece recoger la tuya :)

un abrazo

Myriam dijo...

¡Qué cierto ésto que señalas de la atracción macabra del Marqués y el reto donjuanesco que ahora se le hace irresistible, tanto como irresistiblemente queda prendado de la Niña Chole!.

Besos

Myriam dijo...

PD- Disfruto mucho de esta lectura (como de todas las anteriores contigo) y me alegra que te gusten mis contribuciones que con tanto placer hago.

También es muy agradable e enriquecedor leer las de los de los compañeros de lectura.

Saludos a todos.

Kety dijo...

Mi enhorabuena a todos, gracias a vosotros me estoy familiarizando con Valle Inclan, aunque sea a grandes rasgos.

Un abrazo

enletrasarte(Omar) dijo...

la actitud dañina al servicio del devaneo y la sensualidad, raro eso ¿no?
saludos
gracias por educarnos

José Antonio del Pozo dijo...

¡caramba con la Niña Chole, esa femme fatale de cine negro avant la lettre!
También el fragmento expuesto permite, creo, una lectura freudiana, y que lo que se yergue, potente y colosal sobre el barandal del capricho de la Niña Chole que lo doma a placer sea... eso mismo.
saludos blogueros

pancho dijo...

La escena de la lucha entre el negro colosal y los tiburones es la representación del rito de la muerte. La muerte no está sólo entre los dientes del tiburón, está en todas partes. Aquí se engrandece el valor y la habilidad de los héroes que desafían a la muerte, que necesitan del uso de la violencia para sobrevivir en el duelo a matar o morir, como en la tragedia griega.

Hay mucha hondura y simbología en esta escena, su escritura sólo al alcance de los grandes. Tampoco es fácil desentrañar los múltiples significados. Me ha encantado la facilidad y sencillez de tu interpretación.

Merche Pallarés dijo...

Un placer leerte y leer a los colegas. Besotes valleinclanéscos, M.

Abejita de la Vega dijo...

Gime la brisa, riela la luna y ,a continuación, zas... lo del tiburón. El plenilunio plácido se vuelve sangriento. El negro aparece animalizado, va a morir por el caprichito de la Niña Chole. Es verdad, es el primer encuentro verdadero, aunque las únicas palabras sean: "¿Quiere hacerme sitio, señor?"

Y Bradomín queda atrapado por una mujer cruel: "una intensa reacción de atracción sexual en el Marqués". Un reto que excita al marqués, ni gota de amor romántico. En realidad, qué personajes más desagradables, él y ella. Yo lo veo así, qué se le va a hacer. El lenguaje maravilloso´.

El cabrero del bastimento se me presentó en el escaparate de una tienda de colchones, antes de asomar en la pantalla de mi ordenador. Estos secundarios quijotescos surgen donde menos lo pienso.

Gracias por tus comentarios y por guiarnos en la lectura de la "Sonata de estío"; un libro que, lo reconozco, hubiera sido incapaz de hincarle el diente a solas.

Besos, Pedro.

Estrella dijo...

Desde que aparece la Niña Chole la sensación de peligro que la envuelve es clarísima: se masca la tragedia :-)

Sigue Valle-Inclán celebrando la vida al contraponer la muerte al sexo, o el sexo a la muerte. Como trasfondo, con las campanadas a muerte por la monja. También subyace la sexualidad en ese encuentro mortal entre el "negro colosal" y el animal, casi como en un ritual taurino, el desafío en duelo a la muerte, la excitación, el miedo.

Me resultan personajes muy atractivos, son pasionales y extremos. Están muy vivos.

El lenguaje es para enamorarse de él.

Saludos, Pedro

Paco Cuesta dijo...

Resulta atrayente esa faceta del marques que va más allá de lo puramente erótico.