domingo, 11 de diciembre de 2011

De la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el fracaso de la Cumbre del clima de Durban


Ayer, día 10 de diciembre, se celebró el 63º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los pasos más importantes en la construcción teórica de lo mejor de la Historia del ser humano. Sé que todavía queda por salvar un abismo enorme entre el texto de la Declaración y la realidad: pero soy de los que piensan que las ideas, cuando se plasman como derechos, abren caminos que terminan recorriéndose por muchos obstáculos que se pongan para evitarlo. Si no hubiera existido la idea de Libertad, aun seríamos esclavos; si no hubiera existido la idea de Ciudadano, aun seríamos súbditos. Por mucho que los hechos pretendan adelantarse, cuando se llega a un hito del camino, allí ya figura la idea que lo hizo posible. Es uno de los grandes problemas de nuestro presente: aun nos faltan largos procesos para cumplir los trayectos necesarios de las grandes ideas elaboradas en tiempos pasados en los que se pensó en la Humanidad como concepto que valía la pena. Los largos rodeos que la Historia parece obligarnos a dar suelen generar escepticismo y desesperanza: estados de ánimo que nos llevan a dejar de caminar y entregarnos a aquellos que no quieren que sigamos adelante en la consecución de un bien común.

Sucede que cada vez es más evidente que una parte esencial de nuestros derechos como seres humanos -y, por lo tanto, de nuestras obligaciones- es el medio ambiente, el cuidado amoroso del planeta que nos cobija y el respeto a valores felizmente concretados en el siglo XX como la ecología. Pues bien, una parte sustancial de nuestros gobernantes, con la excusa del progreso material y el pretexto de la crisis económica ha decidido que el clima no interesa y ha hecho fracasar la Cumbre del clima de Durban de una manera escandalosa por mucho que se le hayan puesto paños calientes al texto final, cerrado significativamente el mismo día en el que se celebra la Declaración Universal. Una vez más se han puesto por encima del sentido común los intereses económicos de las grandes multinacionales y la ceguera de las grandes potencias encabezadas por dirigentes con poca altura moral para mirar hacia el futuro: quizá sea ya tan tarde para salvarnos que ni siquiera nos importe. Por lo menos, parece que a la mayoría de la gente no le interesa mientras pueda seguir creciendo ahora de forma insostenible en la estrecha cápsula de lo cotidiano: alimentamos con alegría las bocas que nos devoran.

24 comentarios:

Myriam dijo...

¡Inconcebible, vergonzoso, escandaloso e inadmisible que haya fracasado!.

Besos

elisa...lichazul dijo...

una vez más queda demostrado el tipo de voluntad y "pe$o" imperante en quienes manejan el poder

Besos

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Querido amigo, hace tiempo que estas cosas ya no me las creo...mientras el poder amase riqueza... el resto ni le importa... que nos queda? a nosotros poco tiempo...lo peor es que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos van a heredar una ruina...al menos estas cosas quedarán en los libros, aunque sean digitales...un abrazo

Spaghetti dijo...

No por ser optimista, pero prefiero ver los acuerdos de las diferentes "Cumbres sobre el medio ambiente y la Tierra" que los fracasos. Desde el encuentro de Estocolmo de 1972 - en el que se decide un seguimiento ambiental cada !10 años!! por los diferentes gobiernos - se van consiguiendo tímidos acuerdos y estrepitosos fracasos - como en Nairobi 1982 o Rio de janeiro 1992 - pero al menos va calando en las conciencias ciudadanas la idea de ser más responsables en el cuidado del planeta.

Lola dijo...

Habria que hacer una paralela de los Derechos Humanos que son violados en cualquier punto de este nuestro mundo, porque desgraciadamente eso está de moda por todos lados. Besos

Isabel Huete dijo...

Lo que queda patente al final es que las cumbres, sean del clima o de cualquier otra cosa, no sirven para nada salvo para acabar demostrando que seguimos estando en manos de los desaprensivos de siempre que, al fin y al cabo, son los que tienen el poder real, especialmente el económico. Es una pena y es una ruina para todos, pero deberíamos ser conscientes de que lo que cada uno hagamos también puede cambiar el rumbo de las cosas, como por ejemplo consumiendo menos cosas innecesarias, utilizando la energía de forma eficiente, alimentándonos sanamente, utilizando menos transporte y caminando más, respetando los lugares naturales, consumiendo menos papel o reutilizándolo... en fin, millones de cosas que si la mayoría las pusiésemos en práctica otro gallo cantaría, pero les hacemos el caldo gordo a los que se aprovechan de nuestro afán de acumulación, de nuestra ignorancia y también de nuestra ceguera y dejadez. En muchos aspectos tenemos el mundo que nos merecemos.

São dijo...

Incrível , lamentável e vergonhoso este fracasso!!

Besos, querido Pedro.

MariluzGH dijo...

Y yo me pregunto cuánto se habrán gastado en esta cumbre, para acabar como todas las demás (des)engañándonos a todos con sus mentiras :(

un abrazo o dos

Neogeminis dijo...

Está en todos nosotros seguir presionando para que sí se cambien las cosas. Si nos damos por vencidos nos vamos a pique todos.

Un abrazo y te felicito por al claridad y la contundencia de este post.

Txema dijo...

Francamente no esperaba mucho más. Estas reuniones no son útiles en absoluto.

saludos

La Zarzamora dijo...

Excelente entrada, Pedro.

En estas cumbres, mucho ruído y pocas nueces... creo más en el quehacer cotidiano y la conciencia de muchos.
Besos.

Luis Antonio dijo...

Todos que dejamos de hacer las obligaciones de hoy para mañana somos corresponsables...

José Núñez de Cela dijo...

La especie humana ha fracasado en lo más importante.
Después de leer y reflexionar sobre estos temas, me queda la sensación de que solo podemos "salvarnos" de ese fracaso de forma individual.

pancho dijo...

Esperemos que no haga falta otro cataclismo de gran magnitud como el que acabábamos de sufrir en el 48 para que el avance sea posible o que nos pongamos de acuerdo. No vale que unos hayan gastado su cuota de despilfarro antes y otros no hayan tenido oportunidad; el suelo que nos sustenta y el cielo que nos cobija no aguanta más

Paco Cuesta dijo...

Desgraciadamente la llamada de la Tierra es atendida por una minoría. ¡Ojalá no se rinda!

Aldabra dijo...

ya no queda corazón en muchos dirigentes.

¡¡mezquino materialismo!!

biquiños,

Señor De la Vega dijo...

Mi Señor Ojeda,

La razón, la equidad, la mesura y el bien en el otro, deberían servirnos para instaurar un diálogo fructífero entre personas y arreglar las cosas, de esta visión tú y yo, dar el salto a nosotros/vosotros y formas más complejas de organización social con igual propósito, incluyendo, pueblos, regiones, países, estados, continentes y finalmente el mundo.

Hace unas semanas, estaba atrapado en mitad de la nada (en términos de DDHH y derechos ecológicos) por una cuestión de transporte, e inmovilizado por una cuestión ética, y eso ocurría en aquel ninguna parte a más de 3.500 metros sobre un mar que no veía.

No explicaré el caso, que no viene a cuento, pero si dos visiones muy concretas, una la de grupos de americanos, alemanes, etc. (imaginemos nuestro imserso), que habían convertido la ruta en un Benidorm al uso, y ante ese ilógico disparate, los locales habitantes de esos montes, pero reconocedores de la extravagancia y el idiotismo, ya concebían el mundo como un rascacielos de dólares y su maná los grupos esperpénticos con pañales absorbentes que decorados como Indiana Jones disponían la cartera como un látigo resolutor a lo que alcanzaba su chasquido.

Mientras un águila cansina se empeñaba en revolotear sobre mi cabeza, pidiendo mi atención a su vuelo, encontré en su caminar a un americano que iba solo, rara avis que parándose a mi lado se preguntó sobre mi sino, para evitar que nos entendiesen las rapaces, hablamos español, lengua que también dominaba con soltura aquel norteamericano en sus sesenta, iba con ropa de días de camino y ligero de equipaje; viajando a veces existen esos encuentros con más mayores, gentes que mesuran la vida y no se cansan de vivirla y lo hacen sin recrear su mundo, sino viviendo otros; llevan lo necesario en la bolsa al hombro, junto a saberes y experiencias fascinantes; con él compartí unas horas, entendió mi posición y me ofreció dos pastillas potabilizadoras; luego de ritualizar la despedida nos separamos y decidí continuar con mi ética por unas horas, hasta que dio resultado.

63 años después de la declaración de los Derechos Humanos, tenemos en los países redactores e intelectualmente comprometidos con aquellos DDHH, una mayoría de viejos que han ayudado a convertir el mundo en una cloaca de intereses y beneficios propios, a costa de ignorar las vidas, las penurias, la dignidad de miles de millones; pisoteando derechos y negándose al diálogo, incluso en su propia lengua.

Hoy se pasean con pañales absorbentes por cumbres reales y cumbres de Durvan, con una cartera y el despropósito de creer que tienen lo que merecen, y por lógica, el resto del mundo también.

La esperanza, es que hay viejos que aprendieron y enseñan a caminarlo, pero muchos muchos menos que la masa achacosa, mientras el Águila sigue pesada sobrevolando y las rapaces intentando comprender de lo que hablamos.

El camino que nos sitúa entre los primeros abuelos y el segundo, se llama ética y un par de tabletas potabilizadoras.

Suyo, Z+-----

andré de ártabro dijo...

Las sociedades no cambian por si solas . Es necesario que cada uno de nosotros haga nuestra parte. No voy a entrar aqui en detalles de todo lo que cada uno de nosotros podemos hacer, mucho; .Cabe preguntarse ¿tú a que te comprometes?
Por más que estoy totalmente de acuerdo En que los derechos humanos , son los humanos ¿¿¿los que los vulneramos??.
Muy oportuno tu post.

El Gaucho Santillán dijo...

Por què me parece que la dirigencia a nivel mundial no representa a la gente?

Como logramos eso?

Es un enigma.


Un abrazo.

enletrasarte(Omar) dijo...

ya me han cansado los vetos, los tomaydaca, los contubernios, los misiles, y el pasmoso silencio de los pueblos que viven donde ello pasa
saludos para todos

Alejandro Kreiner dijo...

Estoy de acuerdo con varios comentaristas que expresan que todos somos responsables del consumo desmesurado.
Cuidar el Planeta es cosa de todos.

Saludos.

impersonem dijo...

Declaraciones... constituciones... leyes que desarrollan constituciones... decretos... y toda su parafernalia... que uno cree que es según se dice y después resulta ser según interesa a los que tienen el poder (de decisión)... papel emborronado por decisiones que ofenden a la inteligencia...

... vivimos en el absurdo y en el surrealismo... y viviendo así además nos creemos libres... echemos un vistazo al mundo ¿dónde coño están los derechos humanos?

En cuanto a Durban... pues como siempre... ¿cuánta riqueza genera la contaminación? ¿para quién? ¿quiénes deciden? ¿por qué deciden lo que deciden?

Un abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Una cuestión espinosa, profesor, me temo que seguiremos igual o peor que con Kioto. Lo que no tienen en cuenta estas cabezas preñadas de números y de activos, que si acaban con la clase media y baja, se les acabará el chollo. Y que si no cuidamos todos del medio ambiente, consumiendo, menos y reutilizando todas las primeras materias, ellos, los responsables, los que saben de cuentas, y los que hacen ingeniería o malabarismos con ellas, también les espera, el mismo final. Espero que seden cuenta antes de que todo este cataclismo explote.

Saludos muy cordiales

Euphorbia dijo...

Preocupa pensar en el futuro de nuestros hijos...