jueves, 13 de octubre de 2011

Las Sonatas de Valle Inclán y noticias de nuestras lecturas.


Hoy podemos leer las Sonatas de Valle Inclán en su versión final y en la ordenación que sigue el orden de las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno). Sin embargo, os propongo bucear en ellas para ir más allá de la construcción final del texto para encontrarnos con la ordenación según las primeras publicaciones de los tomos que las componen: Otoño (1902), Estío (1903), Primavera (1904) e Invierno (1905). Dado que las historias narradas en ellas son independientes entre sí -aunque vinculadas a la biografía de su protagonista, el Marqués de Bradomín- no perderemos nada del hilo argumental ni dejaremos de comprender la conexión simbólica establecida por el autor entre las etapas vitales del ser humano y las estaciones del año. Lo que os propongo, como intento hacer siempre, es que vayamos más allá del argumento, de las historias de los amoríos y aventuras de este protagonista, un Don Juan feo, católico y sentimental, por las tierras de Galicia, México, Italia y Navarra a finales del siglo XIX. No es que el argumento no sea importante -Valle no renunció nunca en estas novelas a atrapar al lector con la historia, sino todo lo contrario puesto que jugó con los recursos propios de la novela popular aunque al hacerlo quiso acercarlo a una nueva forma de escribir, bien diferente al realismo imperante-, sino que quiero que tengamos la experiencia de los lectores de la época y que, además, vayamos un poco más allá de la mera lectura argumental. Aunque nos entretenga la historia de este aristocrático personaje de una España decadente y sus relaciones amorosas más o menos turbias, debemos dar un paso más hacia adentro del texto y disfrutar con las claves técnicas de una tetratología que reúne lo que para muchos es la mejor prosa modernista en español.

Porque las Sonatas son muchas cosas, pero en primer lugar son una réplica a la forma narrativa realista. Valle quiso trabajar los textos cuidadosamente para alejarse de esa estética para hacer una obra nueva, como les gustaba decir a los modernistas, más propia de ese siglo XX recién inaugurado que de la estética decimonónica. Desde el título está clara esa intención: la aproximación a un lenguaje musical, cargado de literatura y lejos del prosaísmo. Todo, en las Sonatas, desde la construcción del personaje hasta la idealización de los espacios y de las acciones, la reducción de los detalles narrativos a la mínima expresión, etc., tiene el mismo sentido. A este minucioso trabajo le añade Valle algo que llevaba muy adentro y que explotará en los años siguientes: la teatralidad de las acciones. Valle escribía visualmente, como buen amante del teatro. De ahí que el lector actual, al aproximarse a estos textos, tenga una sensación de que está leyendo como si asistiera de espectador a una proyección cinematográfica.

Dado que se han retrasado algo nuestros planes, la lectura de la Sonata de Otoño nos llevará hasta mediados de noviembre.

Noticias de las Sonatas.

Firvulag confiesa que será su primera experiencia como lector de Valle Inclán y muestra su ánimo para comenzar la aventura.

Paco Cuesta analiza la experiencia lectora de quien se enfrenta por primera vez a la lectura de la Sonata de otoño: de la música a la magia de las palabras de Valle.

Noticias de las lecturas anteriores

Pancho comenta el momento en el que parece que todos quieren que el inglés de Riña de gatos se marche pronto y en su entrada se observa el tratamiento de algunas escenas y personajes por el autor para buscar en el receptor la sensación de cosas ya vistas y leídas. En su comentario al incidente que conduce al encañonamiento del protagonista, se aprecia magníficamente la tensión cinematográfica de la novela.

J.G. llega, en su comentario de Riña de gatos, al momento en el que toda la acción se desencadena en vértigo acelerado hacia el final.

Mª Ángeles Merino, tras comentar la opinión del inglés protagonista de Riña de gatos sobre Velázquez tiene un sueño en el que el pintor protesta y con razón.

28 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

en efecto llegué a un punto que quise decir que no fuese interesante, pero no me inspiró contar algo a mi estilo. veremos que sigue.

Joselu dijo...

En la cabecera de mi blog Profesor en la secundaria tengo escritas unas palabras de La lámpara maravillosa, el libro que ocupaba el número uno de su Opera Omnia. Creo que Valle es el artista español que más admiro y me siento más cercano a él. Creo que he leído todo lo que escribió incluso el insulso El embrujado, y las sonatas por lo que escribes y por la naturaleza romántica inigualable del personaje son una verdadera experiencia estética y simbólica.

Asun dijo...

Hoy mismo he cogido en la biblioteca el libro con las Sonatas de Otoño y de Invierno. Cuando acabe la de Otoño cogeré el libro con las otras dos, a no ser que mientras encuentre alguno con las cuatro juntas.

Lo que no sé es si voy a ser capaz de hacer lo que nos propones de ir más allá del argumento y fijarnos en las claves técnicas. Mis dotes literarias no son muy buenas que se diga.

Un beso, Pedro.

MIMOSA dijo...

Estoy ahí ahí, si lo leo, si no lo leo, viendo como crece la montaña en mi mesa de noche (me estoy leyendo varios a la vez), ...............pero tienes un arte para echar la red y que piquemos!!!! Creo que me daré una paseillo por sus sonadas hojas y se me atrapa, me dejaré coger.

Besos Pedro.

Anna Jorba Ricart dijo...

Me pongo en marcha con las sonatas...Un abrazo.

Euphorbia dijo...

Creo que me ocurre igual que a Asun, me temo que a menudo me quedo en la superficie, a ver si está vez soy capaz de bucear un poquito.
Empiezo donata de otoño hoy mismo.

Goathemala dijo...

Vamos a ello, esta vez sí. Gracias.

Raul Rentero dijo...

estoy de acuerdo con alguno de los comentarios
yo con Valle-Inclán siempre me quedo con la sensación de que nado en la superficie y que hay mucho fondo debajo
un saludo!
RAUL

Goathemala dijo...

No tengo muy claro si comenzamos con la de otoño o con la de primavera.

Por favor, alguien que me lo aclare para no ir, típico en mí, con el paso cambiado.

Gracias.

Aldabra dijo...

Si encuentro tiempo, me encantaría releer alguna; de no ser así pues disfrutaré con vuestros textos sobre ellas.

biquiños,

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Goathemala: comenzamos con la de Otoño. Después, Estío, Primavera e Invierno, por este orden.
Gracias por unirte.

Merche Pallarés dijo...

Yo ya tengo mi "sinopsis" preparada. La publicaré hoy y, como siempre, a mi manera que no se si coincidará con lo que propones... Besotes valleinclanescos, M.

Hernando dijo...

Después de un realismo donde lo que más abunda es el reflejo social de la gente mas desfavorecidas que acaba en un naturalismo, en el cual es un realismo más crudo, más brutal. Con el modernismo nace una nueva manera de narrar, de decir las cosas, para la gente de esos años debió de ser una novedad que triunfó y que gustó desde el primer momento.
En sonata de otoño, aunque sea prosa, se puede leer como auténtica poesía, el paisajismo es tan otoñal que cuando se va leyendo parece que percibamos que estamos en otoño, todos los colores, la climatología, los frutos, todo se huele a otoño.

Ele Bergón dijo...

Había empezado a leer la Primavera, pero como no llevo mucho leído, comenzaré por el Otoño.



Un abrazo

Luz

Paco Cuesta dijo...

Como siempre, alejarse de la historia e ir más allá del argumento, es una propuesta menos fácil, pero más gratificante. Lo intentaremos.

José Antonio del Pozo dijo...

feo, católico y sentimental: tres adjetivos contraindicados hoy en día, cuyo ideal sería el opuesto
guapo (supremo elogio en el talk-show y para un escritor que quiera vender), sincrético (religiones del todo a cien) y cínico (la moral hoy). Avanti, pues, con las Sonatas
saludos blogueros

pancho dijo...

Valle es de los pocos escritores que con sus escritos consigue llevar al lector a su huerto de preciosismo. Con unos relatos de los que sabemos el final nada más empezar, nos atrapa con las armas de su lirismo y su prosa aristocrática. Se nota que el autor vivió entregado a su literatura, reflejo de su manera de vivir siempre rebelde, independiente y a contracorriente de modas e ideologías. Lo mismo podía ser un carlista acérrimo que un amigo de la Unión Soviética, pero en su prosa siempre busca la belleza de lo que tiene a mano, (dice que no la encuentra en Wagner ) con sus obsesiones por el erotismo refinado, la religión o la muerte. Y nunca se olvida del argumento, elemento clave de la novela, porque la mayoría de los buenos lectores quiere preciosismo pero alrededor de una buena historia. Es como una pieza musical que no tuviera melodía, pienso (perdón si digo alguna inconveniencia, que de música se menos que nada).

Agradecido por tu referencia. Me alegra que haya más lectores dispuestos a desgastar los libros tan poco usados de Valle Inclán.

Pedro dijo...

Gracias, por el orden de publicación tal y como se dijo. Me despisto el "... su versión final y en la ordenación que sigue el orden de las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno)".

Saludos, Pedro.

Delgado dijo...

Pues prestos marcharemos en busca de nuestro ejemplar.

Merche Pallarés dijo...

Quise decir "COINCIDIRÁ" no como el churro que me ha salido... Besotes de nuevo, M.

Omar(enletrasarte//masletrasarte) dijo...

Uno de mis predilectos, ha dicho en sus últimas voces "no quiero a mi lado cura discreto, ni fraile humilde ni jesuita sabiondo" como interpretando el último acto de "un rebelde con causa".
Querido Pedro, la emoción que trasmiten tus "hallazgos" de enormes literatos universales -justo cuando el facilismo tontizador trata de olvidarlos- me llenan de un indescriptible orgullo de ser lector de La Acequia.
Gracias amigo!
un abrazo desde Uruguay

El Gaucho Santillán dijo...

No he leìdo suficiente de este hombre.

Hoy es el aniversario de Garcilazo de la Vega.

Que increible. Èl, nunca publicò sus obras!!

Un abrazo.

elisa...lichazul dijo...

Besos Pedro,
yo paso de esta lectura, por acá cuesta encontrar ejemplares, intentaré buscar algún resumen por la internet

Abejita de la Vega dijo...

Bajo unos castaños pilongos, en el Parral de Burgos, visité un pazo gallego, decadente y feudal, con la "Sonata de otoño" en mis manos. A ver lo que nos inspira esta lectura...

Velázquez se quedó tan ancho.

Besos, Pedro, buen fin de semana.

São dijo...

Te seguirei, mas desconheço o livro...mais uma vez.

Te abraço com amizade, amigo mio.

Esilleviana dijo...

queda pendiente escribirle algún párrafo que me llamó la atención del libro Riña de Gatos.

"Mi teoría no es descabellada- replicó Anthony, que en esta ocasión decidió pasar por alto los insultos y aprovechar los conocimientos de su interlocutor-. La sociedad española del Siglo de Oro era mucho más liberal que la sociedad inglesa; nada que ver con la sombría imagen que nos ha legado la leyenda negra. España estaba más cerca de Italia que de cualquier otro país. Las comedias de Lope de Vega o de Tirso de Molina o el mismo Quijote nos muestran unas costumbres muy poco estrictas e incluso el bárbaro honor calderoniano es un reconocimiento implícito de la fragilidad, la temeridad y la fogosidad de las mujeres. Si hemos de creer en la literatura de la época, en España las mujeres eran cultas y decididas, no les arredraba la idea de emprender arriesgadas correrías disfrazadas de hombres."

éste párrafo me resulta esclarecedor acerca de la época en que Goya vivió y pintó.

un saludo

Goathemala dijo...

Qué bien dices, Pedro. Las descripciones que hace Valle del jardín en la Sonata de Otoño son de lo mejor que he visto. Es muy cierto la teatralidad, resulta muy sencillo hacerse idea de las escenas.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Empiezo hoy, 4 de noviembre, no sé si será tarde.
He leído todas las entradas al blog.
Ahora debo hacerme con el libro.
Espero poder aportar algo.
Gracias, Pedro.
Pilar M. Sancho