jueves, 18 de agosto de 2011

Una sonrisa descreída, un cigarro después de almorzar y la introducción del terror en las leyendas becquerianas, con noticias de nuestras lecturas


Un viajero (el narrador, el personaje creado por Bécquer en estas leyendas para servir de intermediario entre lo narrado y el receptor) llega a Bellver en la hora del crepúsculo y contempla, junto al sendero, una cruz. No sabe bien de dónde le surge un sentimiento religioso y comienza a balbucear una casi olvidada oración aprendida de niño. Uno de los guías le aparta casi con violencia y le recrimina su acción porque rezar ante aquella cruz es hacerlo ante el mismo demonio y atraerse todos los males. El moderno viajero es hombre de su tiempo y se sonríe descreído:
- ¿Se burla usted?... ¿Cree acaso que esa es una cruz santa, como la del porche de nuestra iglesia?
La sonrisa le delata: es un hombre de mundo, no puede creer en semejantes cosas. Aun así, no puede dejar de sentir desazón ante las palabras del guía y el cuento que narrará poco después, como tampoco había podido impedir que algo se le removiera por dentro y le forzara a rezar ante la cruz.

El mismo narrador, en una noche de difuntos, se despierta sobresaltado y recuerda una tradición soriana que hace referencia a una leyenda ambientada en esa misma noche. Desvelado, por pasar el rato, la escribe para que podamos leerla, pero antes nos pone en situación: no piensa que los lectores de El Contemporáneo -periódico en el que se publica- puedan apreciarla bien puesto que la leerán a las doce de la mañana, tras un buen almuerzo y con un cigarro en la boca.

Bécquer sabe de la importancia de este tipo de presentaciones para el feliz éxito de los relatos de terror: el miedo más profundo se da en las situaciones más cotidianas y necesita de gente descreída para surtir más efecto. Es un brillante rasgo técnico de gran escritor, del que sabe cómo llegar a su público sin demora. Las leyendas se destinan a su publicación en la prensa periódica y deben captar la atención de un público muy heterogéneo: desde personas muy serias que jamás reconocerían leer relatos de terror hasta los muy aficionados al género. Esta es la función primera del narrador que enmarca las leyendas, que nos las ofrece: él las ha recogido de primera mano, en sus viajes, en los mismos lugares en los que se las narraran. Es como el lector: un hombre de su siglo, un punto descreído. Si él puede bajar la guardia racional y moderna ante estos hechos -aunque adopte tono burlón: Sea de ello que quiera, allá va, como el caballo de copas-, los lectores también podrán hacerlo puesto que ya les ha introducido, queriendo y sin querer, en la historia.


Noticias de Bécquer

Gelu nos lleva de Bécquer a Audrey Hepburn como solo ella puede hacerlo y después, junto a claves de interés para comprender la poéitca becqueriana, nos deja el rastro de su leyenda con interesantes enlaces.

Pancho comenta El rayo de luna, la mejor forma de comprender la poética becqueriana desde un ángulo muy adecuado.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta la leyenda Creed en Dios y para ello, junto a su habilidad para ilustrarla, encontraréis la voz de Marieta, tan prendada de la voz del juglar.

Myriam nos regala un relato suyo para demostrarnos que todos llevamos un Bécquer dentro...


En este enlace podrás encontrar las instrucciones para seguir la lectura de la obra de Bécquer en La Acequia, con los índices de las entradas. Si me he olvidado de alguien, avisadme para corregir el error.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias



Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Noticias de la lectura del Quijote

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, comenta los capítulos 8 y 9 de la Primera parte. No os perdáis la versión del vizcaíno del combate que tuvo con don Quijote...Después, nos cuenta cómo el Béjar cervantino puede ser un buen refugio en agosto...



La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee en cualquier momento y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Relación de próximas lecturas


Septiembre: Riña de gatos, de Eduardo Mendoza.


De octubre a enero: Sonatas de Valle Inclán. El orden de lectura de estas novelas no corresponderá con el de la cronología interna de la obra sino con el de su publicación, para experimentar cómo construyó Valle la biografía de su personaje y cómo lo recibieron los lectores de su época

17 comentarios:

São dijo...

Mais uma ocasião para te dar graças pelos ensinamentos.

Bem hajas, amigo mio!

Myriam dijo...

¡Qué importante la ambientación para que produzca el relato el efecto deseado!

Euphorbia dijo...

Tienes razón en lo de que el miedo está en lo más cotidiano: cuando en una peli de terror se ve a alguien cepillándose los dientes tan tranquilo, malo malo.
Pasaba a saludar ahora que voy saliendo de la madriguera después del letargo veraniego.
Un beso

pancho dijo...

Las pequeñas introducciones y conclusiones de las leyendas nos dan claves sobre la manera de pensar del autor. El narrador puede ser el mismo autor o una proyección personal de un yo literario.

Una de las cosas que me sorprendió al echar una ojeada a los periódicos de finales del XIX y primeras décadas del XX (ahora es sólo cuestión de buscar en internet) es la publicación de folletines de carácter histórico para entretener, en las últimas páginas. Bécquer tiene la peculiaridad de su brevedad y calidad literaria. Algunas de sus leyendas parecen esbozos de narraciones mucho más largas, hay material narrativo para una novela. A mi juicio se adapta - en su extensión - al medio periodístico y a sus lectores que no pueden estar toda la mañana leyendo sin faltar a otras obligaciones. La guardia baja, la ironía y tono burlón del autor ¡Buen lugar tiene! Es literatura.

Más que adecuados - como el caballo de copas - son tus reflexiones.

Gracias por la referencia y enlace.

Abejita de la Vega dijo...

No había reparado en eso. Bécquer tiene que pensar en el burgués, casi siempre varón, que lee sus publicaciones. Para el descreido, para el supersticioso y para el meapilas, con perdón; sin molestar a ninguno, no vaya a ser que el director del Contemporáneo deje de publicarle. Y también repara en la situación en que ese lector toma el periódico y se sumerge en su leyenda. Con su cigarro, después de comer, tal vez...

Tal vez, como dice Pancho, algunas son esbozos de narraciones más extensas, pero no hay más cera que la que arde.

Me ha divertido darle vueltas a estas leyendas, he encontrado a un Bécquer insólito. Para la semana que viene voy a hacerle una trastada a "El rayo de luna", la más poética.

Una aclaración: El viaje a Béjar no lo hice yo, sino Julio y Esther, la Mosca Cojonera y la Arañita Campeña.

Felices días de agosto, un abrazo.

Lola dijo...

Sin desmerecer a las otras aportaciones, tengo que decir que el relato de Miriam me ha encantado y he llegado a la conclusión de que siiiiiiiii llevo un Bécquer dentro. Gracias Mirian, un beso Pedro

José Antonio del Pozo dijo...

Cierto, el narrador corporeizado como representación simbólica del lector, en el que se va graduando, como en un espejo propuesto, la reacción ante el material fantástico que va a desenvolverse. Así la leyenda becqueriana nos va progresivamente abduciendo, con el calzador, con el lubricante, vamos a decir, del personaje narrador.
Saludos blogueros

Omar(enletrasarte) dijo...

inequívocamente fantástico...
¡como aprendo acá!!
un abrazo profe!!

Gelu dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

Imagino cómo los lectores esperarían conocer el final de las leyendas; guardarían las hojas del Contemporáneo, y las leerían una y otra vez en las tardes de invierno, seguramente en alta voz, entre la curiosidad y el miedo de los oyentes.
Además, había materia para dar gusto a todos los públicos, desde la aborrecible violencia del mal caballero desde el principio, hasta la moraleja del final.

¿Estaría inspirada en algún relato de su amigo Augusto Ferrán, quizás en historias que escuchara en su infancia?.

La introducción -de esta 'Cruz del diablo'- tiene su gracia.

Un abrazo.

Myriam dijo...

Paso a dejarte un abrazo

elisa...lichazul dijo...

que agregar... nada solo aprender

beso Pedro

Luis Antonio dijo...

Durante mi infancia releía las leyendas de Bécquer para "Todos los Santos"...No sé qué diría Freud de esta costumbre...

São dijo...

ESperando que estejas a gozar uma estupendas férias, meu amigo, te deixo um beijo.

Estrella dijo...

Las Leyendas de Becquer están cargadas de atmósfera. Envuelven a quién las lee, sea la hora que sea y donde sea.

Saludos.

elisa...lichazul dijo...

que rico saberte nuevamente cerquita Pedro, espero que tus vacaciones hayan sido maravillosas y vengas con las energías siempre vivas, acá de paro nacional y movilizadas las masas , el cambio es inminente, la gente ya no quiere esperar más

BESOS

La Zarzamora dijo...

No sabía que fumases. Sonrío.
Un placer saberte de vuelta y leer tus reseñas becquerianas.
Besos.

María dijo...

Sonrío cuando entro en tu blog y veo que sigues con estas lecturas de Becquer, me agrada que dediques estas entradas a este gran poeta y además, mi preferido.

Un beso, Pedro.