martes, 15 de marzo de 2011

Vaho


Hay cierta dignidad en el vaho que se condensa en el cristal de una casa humilde. Las ventanas, de madera pintada repetidamente cada año, con la constancia de quien no quiere dejarse llevar por el abandono, tienen rendijas por las que se cuela el viento frío y húmedo de finales del invierno. La conversación se ha ido amortiguando a la vez que atardece: ya no hay más novedad que la compañía habitual de quien se quiere. Los cuerpos se sosiegan: han conseguido subir la temperatura de la habitación, calentada por una estufa de butano. El exterior ha ido difuminándose a la vez que el vidrio se iba cubriendo, como si hubieran echado la persiana sobre el horizonte para mirar hacia dentro, más cierto. Han cerrado la puerta con llave: a nadie esperan que venga del frío de la calle. Hace tiempo que se fueron los abrazos de los amigos o aquellos que llegan con un saludo protocolario y un interés de circunstancias. El teléfono ha dejado de sonar. Todos están en casa, no falta nadie. Todo es ya interior y amigable. En silencio, se hace de noche.

25 comentarios:

elena clásica dijo...

Qué pintura tan extraordinaria, de los colores, de las formas, de las pincelas que se desvanecen en el exterior y se intensifican dentro, dentro de la casa, de la familia y de uno mismo.
Pintura de sensaciones, mientras anochece y arrecia el frío, el calor de una humilde estufa unido a la luz intensa que se va abriendo paso iluminan la figura interior.

Una mirada que lacera el espíritu del lector, invocado en este cuadro tantas veces, y tan frágil, tan pequeño, refugiado en las pinceladas que lo resguardan de un universo inmenso y frío.

Qué bonito me ha parecido, la fotografía es hermosa, con el mismo punto inquietante. Pura poesía, querido Pedro, como tú.

Besazos, querido amigo.

Myriam dijo...

Se difumina el exterior en la intimidad del hogar y la llave que cierra la puerta; es por eso que los amigos sobran, aunque sus abrazos estén siempre presentes.

MariluzGH dijo...

Me gusta mirar a través de la ventana cuando el vaho difumina el paisaje y crea colores nuevos y nuevas realidades...

abrazos :)

Asun dijo...

A mi me produce un cierto desasosiego.

Marina dijo...

Cuando era pequeña, mi hermana y yo, jugábamos a escribir en el vaho de la ventana de nuestro cuarto. Ella era implacable, no me dejaba poner faltas de ortografía... ahora, ya no importa.
besos

Spaghetti dijo...

En Florida no se empañan los cristales por un invierno que no existe. El frío es de dentro hacia afuera y el paisaje no es esa tela impresionista que tu contemplas. Por la ventana se sale a un espacio natural de mangos y limoneros donde cada noche retumban grillos y chicharras y los pájaros cardenales duermen. Ese silencio nocturno, aquí se escucha ... porque habla la soledad.

Euphorbia dijo...

Bonita foto, parece un cuadro de Monet.

Me transportaste a casa de mis abuelos. No sé si darte las gracias.

Un abrazo.
Gemma

Txema dijo...

Se nota la paz. Me gusta la foto y el mini comentario.

Saludos

XuanRata dijo...

Estampa fiel del invierno y de esa edad que sobreviene sin darnos cuenta, como el vaho.

Pilar dijo...

Todo es ya interior y amigable...
ESo me gusta, esa frase me encanta...
Cuando dentro está el calor aunque fuera esté el frío...
Esa reacción es la que provoca el vaho...
Lo malo es cuando el vaho está en el alma...

jg riobò dijo...

Refugio a salvo del mundo.
Por el vaho entra la realidad.

La Zarzamora dijo...

Una realidad difuminada que nos protege de lo exterior.
Besos, Pedro.

SAUVIGNONA dijo...

mmm la imagne me suena a triste...a casa sin muebles...

besos pedro
SAUVIGNONA

Gabiprog dijo...

Más de un hogar queda sellado con el vaho.
Incluso no es mala superficie para expresar sentimientos...

El Gaucho Santillán dijo...

Esto me hace pensar.

Vivo solo, y mi casa es mi refugio.

Pero es triste llegar y encontrar siempre la luz apagada.

Es mi refugio, pero es donde admito mi derrota.

Que me falta? no lo sè.

Pero sè que no està en mi casa.

Un abrazo.

Nieves LM dijo...

lo has descrito tan bien que me dieron ganas de hacer dibujitos en el vaho de esta ventana. Besos.

Merche Pallarés dijo...

Me ha gustado mucho tu descripción de ese interior con la familia y las ventanas llenas de vaho. El calor lo proporcionan los habitantes de esa humilde casa. Muy, muy bonito. Besotes sin vaho, M.

J. G. dijo...

¿y esos dibujos o letras escritos en el cristal con vaho con el dedo?

Abejita de la Vega dijo...

Me gustan los cristales empeñados, con dibujitos de dedos infantiles. Recuerdos de la infancia.
Un abrazo, Pedro.

Aldabra dijo...

Si hubiera (todavía) algún niño en la casa pintaría su nombre en los cristales y haría dibujos hasta que un mayor le reprendiera. Biquiños,

Ele Bergón dijo...

Pronto llegara la hora del conticinio y todo sera silencio.

Un abrazo

Luz

María dijo...

Yo ya no escribo en el vaho del cristal, ahora es mi hija quién lo hace y tengo que decirte que es algo que a mí me gustaba de niña, en cambio, ahora no me gusta nada porque luego tengo que ir detrás a limpiarlos me molesta que queden rastros jajajaja.

Un beso, amigo.

virgi dijo...

Mejor solos y calentitos que mal acompañados. Los ancianos saben mucho de eso.
Un abrazo.

MIMOSA dijo...

Me gusta este vaho y el calor que lo produce dentro de esa casa, sólo de quienes se quiere. Estos días volvió un poco de ese vaho a mis ventanas, pero con el frío se disipó demasiado pronto.
Abrazos Pedro.

impersonem dijo...

En el calor del hogar el exterior, lo de fuera, pierde interés...

Un abrazo.