jueves, 3 de marzo de 2011

Tiempo narrativo, estructura y desenlace de La ciudad del Gran Rey y noticias de nuestras lecturas.



Hay mucho de provocación literaria en el segundo volumen de la trilogía. No para ofender al autor, que así no es el carácter de Esquivias, pero sí para proponerle sendas no usadas. Una especie de gesto de escritor, que se rebela -y hace muy bien- ante la fácil escritura de literatura histórica al uso, como si la inercia editorial hubiera impuesto una forma oficial de abordar el género. Se sentirán incómodos aquellos lectores de aventuras meramente argumentales. El argumento es importante, en efecto, pero la novela -como toda la literatura- es, primero escritura. ¿Cuánto quedará en el futuro de la oleada de novelas históricas escritas de la misma manera que nos invade?

El narrador de La ciudad del Gran Rey nunca pierde el control de lo narrado y juega con la estructura de la novela, el diseño de sus personajes y la disposición de la acción. La raíz costumbrista que se observaba en la primera novela se ve desbordada ahora por el pulso extremado en el que domina un irónico manejo del esperpento. Consigue, con ello, llevar la fábula hacia un espacio muy difícil de manejar y en el que Esquivias demuestra navegar con soltura: una ficción fantástica e inverosímil que el lector deberá tomar como realista. Esa es la razón de que el Burgos extraño del Purgatorio sea tan sorprendentemente igual y, a la vez, diferente, al de referencia. Todo parece ser producto de un delirio colectivo, pero los expedicionarios han traspasado en realidad la puerta para llegar a una ciudad dominada por un Gran Rey que la ama y la odia, que protege y destruye a sus habitantes sin ninguna razón lógica: es un dios que no obedece a lógicas ni a comportamientos  razonables y empuja caprichosamente a sus creaciones hacia la inseguridad, el sin sentido y la violencia. Aun más que en el mundo, la vida está expuesta. ¿Aun más? En el fondo, siempre he pensado que La ciudad del Gran Rey es una alegoría del mundo y, como tal, al exagerar los rasgos, lo explica mejor.

No hay razones para las muertes de los personajes, ni para sus enfermedades. Los que parecían protagonistas, mueren bruscamente, desaparecen o se encuentran enfermos y sin habla durante casi toda la novela. Frente a ellos, cobran protagonismo personajes de los que no sabíamos nada en el primer volumen. Sin embargo, todos ellos evolucionan de acuerdo a lo que llevan dentro de sí: sus secretos más ciertos y las potencias de su carácter que se desarrollan en situaciones extremas. Como en la vida. Sobre todo, como en la vida de una sociedad en conflicto en el que hay que tomar decisiones rápidas y definitivas.

Este mundo lleno de extrañas leyes que, en el fondo, son reflejos abultados de las que rigen el mundo real, está resaltado por el manejo del tiempo y la estructura narrativa en la novela. Durante mucho tiempo, como plasmación del laberinto interior de los personajes -de ahí la metáfora de la ciudad con el plano cambiante-, el tiempo narrativo parece no avanzar, se demora en extrañas circunstancias y todo parece detenido: el lector percibe que la novela da vueltas (de ahí que quien no esté habituado a este tipo de narración o no comprenda las razones del autor sienta la tentación de abandonar la lectura), que se interrumpe la narración con microrrelatos o relatos breves cuya pertienencia no comprende (son fragmentos que completan el mundo al que han llegado, pero el lector se resiste a leerlos así al principio). Pero hay un momento en el que todos los laberintos interiores de los personajes de desatan: es entonces cuando la narración toma una velocidad de vértigo hasta el sorprendente final, en el que solo atreviesan la puerta que supuestamente abre el regreso hacia la realidad española de la Guerra civil a aquellos personajes que se lo merecen. Es decir, aquellos personajes cuyo comportamiento más deja que desear y que serán, sin duda, los más capacitados para adaptarse a la nueva situación española. Esquivias, sabiamente, evita toda condena moral de estos personajes que merecen el retorno.

Curiosamente, en la Ciudad del Gran Rey quedan aquellos cuyos laberintos interiores les impide volver: unos muertos, otros definitivamente liberados de sus cadenas y un enamorado que se trasforma en ángel. Porque el amor puede calmar el mundo, pero jamás el mundo real, solo el alegórico.

Consulta aquí las recomendaciones para incorporarte al proyecto y aquí un índice de las entradas correspondientes.

Hace tiempo creé en Facebook un grupo de lectores de Óscar Esquivias (no confundir con su perfil pesonal) que se convierte también en una herramienta para seguir esta lectura. Aquellos que tengáis perfil en Facebook, podéis solicitar uniros.

Noticias de la lectura de la trilogía dantesca


Myriam escribió una entrada que se me pasó comentar y que os recomiendo: con gracia y finura propone una lectura sobre la presencia de los chinos en la trilogía y su significado. Tras ella, hace dos extraordinarias aportaciones analizando el personaje de Rodrigo y su evolución final. Comienza también su análisis de Benjamín Tobes, personaje de Viene la noche, cuya certera precisión os recomiendo.

Manuel de la Rosa, Tuccitano, escribe una magistral entrada a partir de los demonios interiores de cada uno de los que han viajado a la ciudad del Gran Rey. Os recomiendo que no os la perdáis, como tampoco lo que plantea cuando los personajes se dan cuenta de que el Burgos que ven es diferente e igual que el que dejaron.

Paco Cuesta acierta al hacer balance de las actitudes de los principales personajes justo cuando todo comienza a desencadenarse, en su forma de entender el ejercicio de escritura de Esquivias y también al analizar las claves de lectura de la obra, desde el juego con los personajes y lo esperado por los lectores hasta el desenlace final. Finalmente, lanza una sugerente propuesta en la que compara la novela de Esquivias con Rayuela.

Mª Ángeles Merino, Abejita de la Vega, sigue en su extraordinaria documentación gráfica y comentario de la trilogía de Esquivias: el despertar en el Purgatorio, el descubrimiento de una nueva ciudad que parece la misma (no se le escapa la oportunidad de unir el Greco a Esquivias), la vida en el Burgos paralelo, hasta la topera del padre Talín y el final de la novela (no se olvida de ninguno de los aspectos esenciales).

Merche Pallarés continúa con su útil diccionario de personajes, en el que figuran hasta las tortugas que estallan. Prestad atención a los comentarios de los que no siguen la lectura... Después comenta el capítulo tercero, entre mudable y alucinógeno, para terminar con un comentario personalísimo del final de la novela.

Aldabra, tras terminar el diccionario de Inquietud en el Paraíso, prosigue su útil tarea con La Ciudad del Gran Rey, en un trabajo extraordinariamente recomendable, como muestra también su siguiente entrega.

Euphorbia, cuya vuelta a los blogs parece afirmarse, colabora en la lectura con una aportación sobre estatuas que os recomiendo.

Pancho comenta la primera salida del blocao y sugiere pistas de modelos narrativos que abren interesantes preguntas, así como la situación de la guerra. Analiza también la etapa final de la novela con una clave correcta: ya no hay clemencia.

J. G.consigue otra de sus prodigiosas entradas en la que relaciona el Burgos de La Ciudad del Gran Rey con su peculiar Purgatorio, Cástulo.

Firvulag sigue analizando el Purgatorio y sus claves para poder comentar mejor la novela de Esquivias y encuentra sorprendentes e interesantes relaciones entre el Purgatorio de San Patricio y el de la Ciudad del Gran Rey. No os perdáis esta entrada.

Ele Bergón analilza La ciudad del Gran Rey a través de la emoción que suscita su lectura: la desazón.


Os invito a participar en esta lectura colectiva y virtual de la trilogía dantesca de Óscar Esquivias, continuando la variedad de estilos, propósitos y miradas que nos han enriquecido la lectura del texto cervantino en los dos últimos años.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión


Quiero agradeceros la paciencia y la constancia con la que habéis seguido la lectura incluso cuando yo me he visto apartado estos últimos días. Comenzamos aquí el inicio de la lectura del último volumen de la trilogía, Viene la noche. Lo terminaremos el 29 de marzo (para los que participan en el Club de lectura de la UBU) y el 31 de marzo (para los que participan a través de Internet).

Noticias de la lectura del Quijote

Ele Bergón nos recuerda una obra de Antonio José -músico burgalés al que se dedica un sentido homanaje en la primera novela de la trilogía de Esquivas- relaconada con el Quijote. No os la perdáis.

La lectura del Quijote se convierte en proyecto permanente de La Acequia (en este enlace) al que se puede incorporar todo aquel que lo desee y, por lo tanto, seguiré  publicando, periódicamente, las noticias correspondientes.

Si me olvido de alguien, hacédmelo saber para corregir la omisión.

20 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Estoy acabando mi último comentario sobre la obra y las últimas hojas de la obra .... yo soy de los argumentales que comentas, me ha costado, aunque no me disgustó. un abrazo....

Pd: me alegra el montón de gente que que va contribuyendo

Euphorbia dijo...

Me costó adaptarme a la lectura de esos párrafos intercalados que al principio no les veía ni pies ni cabeza, pero supongo que el cerebro se va acostumbrando. De todas maneras muchas veces dudé de cuál era el Burgos que describían, supongo que la frontera es fina.
Un beso

Antonio Aguilera dijo...

Entro en la recta final de las últimas 80 páginas y empiezo a comprender muchas cosas.

Efectivamente la lectura de este segundo volumen ha sido muy arriesgada, pero mucho mucho.

No sé si podré publicar algo: sigo bastante "apocao"

Pedro Ojeda Escudero dijo...

MANUEL: Es muy agradable ver cómo respondéis.

EUPHORBIA:En efecto. Si se presta atención, se observa cómo estos breves relatos, al inicio, parecen trascurrir en el Burgos real, pero poco a poco es claro que suceden en el fantástico. Es una disposición técnica del contenido que fomenta conscientemente la desorientación inicial del lector y que, además, incide en una de las propuestas de la novela: ¿no son iguales estas dos ciudades?

ANTONIO: espero que puedas contribuir, porque eso significará que te estás "desapocando".

Gracias por vuestras palabras.

Myriam dijo...

ESquivias maneja a sus personajes en esta novela, como un gran director de orquesta, que hace aflorar a cada uno lo que lleva dentro de si, para lo bueno, para lo malo.

LO he dicho mil veces ya en los comentarios, ¡¡me ha encantado!!.

Asun dijo...

Es tal el cúmulo de esperpentos y fantasía a lo largo de la novela que al final ya se ven casi como algo natural, como si los personajes y la ciudad que muestra pudieran darse en la realidad.

Yo creo que si uno se olvida un poco de esos esperpentos, de esos comportamientos exagerados, y se fija en las ideas esenciales que transmiten, representan las situaciones reales que se dan en cualquier ciudad del mundo.

SAUVIGNONA dijo...

no sabia que un libro tenia tanta cosa...detras.... yo pense que era escribilo y contar una histiria una novela o alg parecido...algo asi como cuando cuento mis andanzas..


besines pedro y buen fin de semana...
:Dsauvignona

El Gaucho Santillán dijo...

no he leìdo estas obras.

verè como puedo hacerlo.

Un abrazo.

MIMOSA dijo...

Me gusta esta similitud que haces con el mundo real. Al comienzo de la lectura, ese mundo fantástico nos confunde, nos arrolla en un devenir de sucesos, que intentamos comprender y situar, nos horroriza la violencia desmedida y el poco aprecio que se le tiene a la vida, nos asusta el itinerante cambio, los desconocido, la aparente pérdida de identidad. Según nos adentramos en ella, surge ese paralelismo que comentas, si nos fijamos y pensamos con detenimiento, no se aleja demasiado de una realidad asumida con el tiempo, que hasta llegamos a encontrar como algo de lo más normal y cotidiano.
He de confesarte, que al comienzo de la trilogía no las tenía todas conmigo, llegue un tanto escéptica, entre lo que me costó encontrar los libros(larga se hizo la espera) y el total desconocimiento del autor, sin embargo, la curiosidad pudo más y he de reconocer que ha resultado ser una estupenda aventura, la cual me alegro de haber iniciado.
También he de decir, que el equipo que comenta la lectura es estupendo. En cada entrada puede uno irse enriqueciendo un poquito más.
Hace un par de días comencé la última de esta trilogía, como comenté a Paco Cuesta, estoy sorprendida de los saltos existentes entre cada una de ellas, pues cada una es un mundo, aparentemente.
Precioso final el que dedicas en esta entrada, un placer poder volver a disfrutar de tus palabras Pedro, ya las añoraba.
Sigue recibiendo todo mi cariño y un abrazo inmenso.

Merche Pallarés dijo...

Excelente análisis. Yo soy una a las que ese género fantástico, elegiaco, surrealista, fantasmágorico, futurista y fabulista, no le atrae. Pero reconozco la habilidad literaria de Esquivias. Chapeau! Besotes, M.

Spaghetti dijo...

ME GUSTA MÁS TU CRÍTICA QUE SU LIBRO. JEJE ... ERES UN MAGO.

Abejita de la Vega dijo...

El libro es muy complejo, más incluso de lo que parece. Y no perder el control en este mar de personajes tiene un gran mérito. Y si además , entre medias, coloca otros relatos...para volverse locos. Un gran escritor, qué duda cabe.

Al final, me he reconciliado con este libro que , en su día, se me cayó, ávida como estaba de seguir "Inquietud en el Paraíso", pero en un Burgos verosímil.

Me gustó especialmente cuando la catedral de Burgos cobró vida, convirtiéndose en otro personaje. Tuve que irme a la catedral a vivirlo in situ, el Greco era un pretexto.

Ya he leído, por segunda vez, el de "Viene la noche". Las dos veces de un tirón, como siempre que algo me gusta mucho. Comienzo su comentario, recordando el anterior y digo:

"Dejo la segunda novela de la trilogía de Esquivias, “La Ciudad del Gran Rey”, en una fantástica catedral de Burgos que respira como un ser vivo, con sus miles de cabezas pétreas, cantando al unísono y celebrando el triunfo del Amor. Y el Portón del Claustro, abriéndose a un fuego que purifica y no quema, por el que sólo pasan cinco soldaditos anónimos y ningún personaje principal. No nos consta que el periodista Formoso lo traspase, el cabo Galaz se queda por amor y el padre Talí lo cruza pero…no era de la expedición. ¿Nos toma el pelo el autor?"

Así lo veo.

Otro abrazo muy especial

Spaghetti dijo...

NO QUERÍA COMENTAR NADA MÁS ... PORQUE DESDE QUE NO OPINO, TENGO MÁS AMIGOS. PERO NO QUERIENDO SER DESCORTÉS CON EL AUTOR CON EL QUE COMPARTÍ MI TIEMPO A TRAVÉS DE SUS LIBROS,TENGO QUE RECONOCER SU INGENIO AL REPARTIR LA SOPA ENTRE LAS ESTATUAS O USAR DIENTES Y MUELAS COMO MONEDA DE CAMBIO A LOS QUE TUVO LA OCURRENCIA DE LLAMAR "PROSERPINAS"

pancho dijo...

El autor sabe jugar con los pequeños párrafos intercalados, que van desde la greguería o el aforismo al microrrelato. Puede que al principio el lector tenga la impresión de que es un intento por parte del autor de desviar la atención de la acción principal, pero a medida que la novela avanza, se hacen indispensables. Van creciendo en intensidad y similitud con el argumento principal, llegando a confundirse con éste. Por otro lado, tienen la virtud de que se esperan para descubrir en ellos la frase brillante y la enseñanza que esconden detrás de su surrealismo, convirtiéndose de este modo en un elemento que le concede intensidad y ritmo narrativo a la obra. La ciudad del Gran Rey no sería la misma sin estas muestras de imaginación: El abuelo se pone las gafas para oír mejor o llama a la hija con el mando de la tv. Las bufandas se rebelan y ahogan a la gente. El orinal es el último vestigio de lo que fuimos, cuando cada uno marcaba su territorio con sus propios olores, como los animales. Una turista francesa denuncia al vigilante del museo porque no ha impedido que la estatua de alabastro le tocara el trasero. La única satisfacción de los pobres es poder ver a los ricos enfadados…

La novela es otra muestra más del excelente dominio de todos los registros de la lengua del autor, en ella podemos encontrar ejemplos que van desde el argot carcelario y cuartelero hasta ejemplos de la máxima erudición académica, todo introducido de una forma natural en el transcurso del relato.

A pesar de lo difícil que resulta no decantarse por un bando en una novela que tenga como trasfondo la Guerra Civil, no hace juicios de valor sobre el comportamiento de los personajes, ya sean reales o imaginarios. Para mí que es un acierto. Para lo otro hay librerías completas apoyando a unos o a otros. Deja que sea el lector el que saque sus propia conclusiones, con gran habilidad. En esto se me parece a Berlanga en La Vaquilla.

También sabe cómo fusionar todas las influencias de todas las lecturas que atesora, para mí que las mejora al hacerlas su novela.

Concluir que a mí me ha gustado mucho más esta segunda lectura de la novela que la primera. Eso quiere decir que la lectura atenta y detenida, con el fin de escribir algo después, es bastante más productiva y provechosa que las que se hacen de otra manera más ligera.

Un abrazo y gracias por la referencia y el trabajo de resumir a toda la cuadrilla “tirorí”.

Hernando dijo...

Ya he leído las tres novelas, y spero a la próxima semana para opinar "Viene la noche" en cuánto a la dos anteriores, me he llevado una sorpresa muy grande en cuánto a Burgos, como ciudad protagonista, soy burgalés y la verdad que tenía cierta envidia sana de las ciudades literarias como, Barcelona, Madrid, Valladolid, el Dublín de Joyce, el Estambúl de Pamuk..etc. El próximo viaje que haga a Burgos me dedicaré hacer la ruta de Esquivias, pues ya tengo mi ciudad literaria.
Pienso que por todas las observaciones, Esquivias conoce muy bien todo lo relacionado con la iglesia, desde los seminarios, hasta las costumbres o cambios de los curas por los pueblos para ejercer su labor pastoral (ésto lo veremos muy bien en "Viene la noche" lo cual me hace pensar, (cara de seminarista eterno tiene) que fue educado en un colegio religioso, o en su familia hay curas como en casi todas las familias en la provincia de burgos de antaño. Me hace gracia, cuando hay algún problema en misiones religiosas por África o sudamérica, cuando dicen el origen de los misioneros ganan por goleada los lugareños de Burgos.
Agradecer a Pedro, que por acercarme a La Acequia, haya conocido a un autor y que he disfrutado mucho leyendo su obra, ya me he comido, ·"Pampanitos verdes" Me llegó en forma de un hermoso regalo, y continuaré con todo lo que de momento lleva escrito.

Abejita de la Vega dijo...

Le aclaro a Hernando que , por lo que yo sé, fue a un colegio público y a un instituto público. Hace poco conocí a su profesora de Lengua en el IES "Félix Rodríguez de la Fuente".

Dice la Wikipedia que se licenció en Filosofía en Burgos y que estuvo en Roma, becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, con el objetivo de ampliar estudios artísticos. Allí hay muchos curas...
más que en Burgos, je, je.

Un saludo

Pedro Ojeda Escudero dijo...

MYRIAM: En efecto, es una de las marcas de estilo de Esquivias, su caracterización de los personajes.

ASUN: es un logro del autor: que parezca normal lo extraordinario.

SAU: una buena novela tiene muchas cosas dentro.

GAUCHO: te agradarán, seguro.

MIMOSA: es una de las cosas que más aprecio en La Acequia, la colaboración que dais todos y el tono de las intervenciones.

MERCHE: al final, te gustará.

SPAGHETTI: hay muchos rasgos divertidos en la novela, que seguro te han atrapado...

ABEJITA: en efecto, es un libro con una gran complejidad estilística. El juego con el padre Talí, genial, desde luego. Al menos, a Albiñana no le dejan volver...

PANCHO: es una aportación bien diferente a la literatura sobre la Guerra civil, como bien dices.

HERNANDO: uno de mis proyectos es que se convierta en lo que dices, una ruta literaria por Burgos. No vamos a tener solo la del Cid...

ABEJITA: En la Universidad de Burgos estudió Historia, en la antigua Facultad de Filosofía y Letras. A HERNANDO, que lleva tiempo fuera de la ciudad, quizá cabe recordarle la presencia de la Catedral, el Seminario Mayor y el Seminario Menor, como ejes de la vida social burgalesa... y que un buen observador, como lo es Esquivias, sabe sacar partido literario de ello.

Gracias a todos por vuestras palabras.

Paco Cuesta dijo...

Es verdaderamente otra forma de leer y entender la novela histórica, apasionante y apasionada.
Pedro: al final vas a conseguir que lo comprenda todo, (hasta la poesía visual). Gracias

Aldabra dijo...

Sin duda, sorprendente, es la palabra adecuada para calificar esta novela de Esquivias. Ha sido un placer leerla. Biquiños.

Aldabra dijo...

Aparte de tu entrada que es muy buena, también he leído los comentarios que son muy interesantes. biquiños,