martes, 23 de febrero de 2010

Una novela de tesis sobre la historia de las guerras civiles en España (La sima, de José María Merino).


Hay quien sostiene -y no sin razón- que toda novela es una novela de tesis, como una marca de género. Algunas lo pretenden ser desde su concepción. Esto no es malo ni bueno en sí mismo para el relato: afecta a su recepción, en especial si no se comparte la intención ideológica del autor.

José María Merino ha escrito, en La sima (Barcelona, Seix Barral, 2009) una novela de tesis sin la carga retórica de las novelas de tesis decimonónicas. Para ello, construye un argumento según el cual Fidel, un profesor universitario, vuelve al pueblo de su familia para colaborar en la exploración de una sima a la que, según la creencia popular, fueron arrojados unos jóvenes fusilados por los falangistas en la Guerra Civil. A la vez, Fidel elabora una Tesis Doctoral sobre la guerra carlista. El argumento da pie para debatir sobre la raíz de la violencia en la historia de España que Fidel ve especialmente proclive al odio irracional que motiva las continuas guerras civiles que se han sucedido en la Península:

El odio como ingrediente habitual, normal, de la confrontación, el odio como elemento para componer la personalidad más rechazable y peligrosa del adversario, el ocio como un nutriente salutífero para dar vigor a las contrapuestas maneras de ver las cosas, un odio que no puede siquiera imaginar la negociación, el pacto con el que no piensa como nosotros, sino sólo su anulación, su desaparición.

Este argumento es rechazado, por acientífico, por el profesor que dirige su Tesis, que le exige basarse en datos y documentos, pero constituye el punto de partida ideológico del pensamiento del protagonista.

Hay dos procesos históricos en la novela. En primer lugar, la biografía de Fidel, cuya vida está plagada de incidencias vitales que le empujan a reflexionar continuamente sobre este tema. Su padre militó en el Partido Comunista durante la dictadura de Franco; la familia de su madre es muy conservadora y su abuelo materno fue uno de los dirigentes falangistas implicados en los fusilamientos. Fidel pasa su infancia y juventud durante la Transición española a la democracia y se confiesa socialdemócrata y heredero del espíritu de concordia que guió este período histórico de España: de hecho, gran parte de la novela es una forma de recuperación de los principios que rigieron aquellos momentos frente al aumento de la tensión social, del conflicto político y de la situación provocada después de que un sector muy importante del Partido Popular no asimilara bien la derrota en las elecciones de 2004. Los diálogos con sus familiares y con sus amigos completan el espectro ideológico de la España contemporánea: desde un amigo anarquista hasta su primo ultraconservador, pasando por comunistas, socialistas, conservadores, ateos, agnósticos, católicos, violentos y pacíficos, fanáticos y dialogantes, etc. El debate entre todos es continuo, pero uno siente la sensación de que nunca será posible una solución, por lo que sólo los que son partidarios de la tolerancia y la no violencia ganan las simpatías del narrador y del lector.

El segundo proceso histórico es la investigación sobre las guerras civiles que han llenado la historia de España, singularmente desde que la futura Isabel I arrebatara el trono a la reina Juana. En este sentido, Fidel intuye, sin poder demostrarlo, una especial tendencia al odio y la violencia contra el que no piensa igual en la historia de España, como si fuera una marca genética que lo diferenciara de otros. De ahí la crueldad y la intención de exterminar al contrario: entre los documentos de su Tesis abundan los ejemplos de crueldad sin límites. Incluso el protagonista siente, en un momento, la necesidad de sublimar la violencia, aunque sólo como recurso literario puesto que la rechazará como forma de actuación.

La novela se constuye como un diario redactado desde el 28 de diciembre de 2004 hasta el 6 de enero de 2005 y, como tal, incluye referencias concretas a la situación histórica y política de esos días tanto en España como en el extranjero.

En una interesante apuesta, José María Merino hace de esta novela un juego metaliterario: el protagonista pretende hacer una Tesis pero -por inclinación, desorden y pereza-, termina haciendo un diario que es, en realidad una novela, esta novela. En varias ocasiones se afirma en el texto que la novela es un procedimiento mucho mejor para poder comprender la realidad que un trabajo académico. Hay una evidente recuperación y defensa del género narrativo frente a las antiguas afirmaciones de hace unos años según la cual la novela había muerto. Merino pone todo ello al servicio de una propuesta de análisis de los conflictos civiles españoles y la defensa de que sólo la tolerancia y la comprensión del otro es una verdadera solución.

17 comentarios:

Eva- La Zarzamora dijo...

No lo he leído. Sobre el tema tengo muchas pendientes. Por eso voy con pausas pero sin prisas. No estoy sola. Sin apoyos e indagaciones y aportaciones externas sería imposible de no tomarse un año sabático.
Abordar este asunto es tarea ardua y complicada,con lo cual hay que ser paciente.
No se trata de ser complaciente con nada ni con nadie. Se trata de transmitir una memoria individual a la memoria/ por no llamarla amnesia colectiva.
Respecto al tema he leído mucho últimamente, pero hay partes que deben ficcionarse por desmembramientos de los documentos firmados por los concernidos en los procesos de la época y aún sellados ante Notario.
Sin contar que siempre le queda a alguien grande un tema por mucho que sea o se crea especialista del mismo.
Pienso que dichos documentos deben de pasar después a los archivos históricos para ampliar la investigación y la búsqueda de los desaparecidos durante la guerra. Ya sea la nuestra, la cual citas en este caso u otras más recientes.
Mucha gente se lo toma a guasa. Pero hay un material indescriptible circulando que no se puede manipular al antojo de quien lo disponga.
Hay gente que manipula la Historia y es capaz de publicar 3 libros en un año. Yo, a este tipo de literatura lo considero como un panfleto.
Sobre ese episodio hay tantos huesos en las fosas como historias por contar. Cada cual que lo haga a su manera.
No por mucho correr se llega más temprano.
Un abrazo y gracias por a aportación.

Hernando dijo...

Últimamente me está saliendo la veta nacionalita, y me estoy leyendo todo lo que se ha publicado sobre Juan Martín Díaz "El Empecinado" entre otras cosas pues me toca muy de cerca ya que la zona del duero por donde se movió la conozco muy bien por ser de La Ribera, y cuando era crío entre los amigos nos retábamos quié subía antes el cerro De Roa, lugar donde ajusticiaron a "El Empecinado" Todo este rollo para decir que cuánto más leo más me doy cuenta que siempre en la sociedad española existe la guerra civil, hay un enfrentamiento entre los dos bando, en el caso de la época de "El Empecinado" había pou un lado la querra con los franceses y por otro lado la guerra civil entre conservadores (absolutistas) y liberales, de tal manera que "El Empecinado" lo ajusticiaron los absolutistas por ser liberal.
Actualmente lo estamos viendo con los dos partidos mayoritarios, se odian, son incapaces de unirse para intentar resolver el gran problema de la crisis económica, son dos posturas irreconciliables.
Creo que tendríamos que hablar de realidad y no de tesis.

Merche Pallarés dijo...

Por como lo describes parece ser un libro imprescindible. Habrá que leerlo y ver si podemos reflexionar sobre nuestra idiosincrasia.
P.D. Perdona que mi resumen quijotesco apareció ayer. Lo tenía programado para el viernes (la fecha pone viernes...) pero no sé qué tecla di para que apareciera ayer. Intenté borrarlo pero me fue imposible. ¿Alguien sabe cómo hacerlo por si me ocurre otro dia? Besotes agradecidos, M.

São dijo...

Se encontrar o livro, o lerei. Em castelhano até.

Joana, a Excelente Senhora, foi alguém muito infeliz, efectivamente. O nome dO avô materno não era Eduardo, mas sim Duarte, um dos govenantes mais cultos que Portugal já teve.

Se a novela (romance) for bem escrito torna-se mais apelativo do que a tese, claro. Mas . caso contrário, é demasiado maçador.

Abrazos, querido amigo.

Cornelivs dijo...

Guerra Civil.

O lo que es lo mismo, lo que nunca debió de ocurrir.

La lista de libros que quiero leer este verano, amigo Pedro, no hace más que crecer.

Un abrazo...!


MERCHE: Metete en editar entrada; y una vez allí copia y pega el texto parqa guardarlo; despues, dale a ELIMINAR ENTRADA y ya está.

Besos.

Merche Pallarés dijo...

¡Gracias CORNELIVS! Ahora voy rauda a ver si lo consigo. Besotes, M.

Merche Pallarés dijo...

¡¡Lo conseguí!! Gracias de nuevo, mi querido CORNELIVS. Besotes, M.

Conchita dijo...

Jolín lo he leído hoy. Si lo sé ayer lo busco en la biblioteca. Para la próxima. Saludos.

Señor De la Vega dijo...

Mi Señora Merche, veamos si la puedo ayudar sobre esa entrada a destiempo, pulse en editar ESPAÑA, y una vez allí copia a los pacíficos y despega a los violentos, después, dele a ELIMINAR ENTRADA: ESPAÑA y ya está, se acabaron para siempre las Guerras Civiles.

Publíquela el Jueves, dele el nombre que quiera EMPAÑA, EMPALMA, DALESCAÑA, PONZOÑA... escoja usted porque las opciones son muchas, eso sí, el día del Quijote, a ver si cunde el ejemplo y aprendemos a convivir a pesar de esos crueles paisanos male-DUCADOS que intentan humillarnos, consiguiendo que enarbolen la nación de la palabra.
Suyo, Z+-----

Asun dijo...

Parece un libro interesante. Otro más a añadir a la lista. No sé de donde voy a sacar tiempo para todos.

Besos

elena clásica dijo...

"Españolito que vienes al mundo te guarde Dios..."
Qué hombre preclaro fue Machado.
Recoge una vez más nuestra tradición, española y universal hasta el odio, Jose María Merino y se muestra de lo más interesante tal y como nos expones en esta reseña.
Gracias.
Besazos.

Aldabra dijo...

pues este libro como que ya no me llama tanto, aunque no dudo que resulte interesante.
biquiños.

Merche Pallarés dijo...

SEÑOR DE LA VEGA, conseguí arreglarlo, o sea, que no tuve que meterme con ¡ESPAÑA! que, como todos sabemos, es palabra SAGRADA... Mi resumen aparecerá el viernes comme il faut... A sus pies, M.

Edgardo dijo...

Pedro si deberías estar en una editorial haciendo contratapas de libros, correcciones, o en periódicos haciendo reseñas de los libros que se editan actualmente, no tiene desperdicio el análisis que haces siempre que nos traes hasta tu espacio una nueva lectura de algún gran escritor. Seguramente ya habrás participado en muchas reseñas de libros y por eso eres un hombre experimentado a estas alturas.

Sobre el libro me parece interesante un par de cuestiones, que lo edite Seix Barral es algo bueno desde mi punto de vista, porque es una editorial a la que le tengo mucho aprecio por la calidad de texto que se encarga de publicar. Hay una empatía de ideas y escrituras entre el catalogo de la editorial y los libros que me apetecen leer. Lo segundo, hablar sobre la Guerra Civil Española se ha puesto algo de moda por aquellas latitudes, pero es algo que todavía debe seguir analizándose desde todos los puntos de vistas posibles, acercarlo a través de una novela me parece una buena manera de plantear la discusión en la sociedad. Yo siempre estoy en busca de aprender sobre las guerras civiles en los pueblos, sobre las confrontaciones entre ideologías y sentimientos dentro de un mismo país. Hablar sobre la violencia es algo que me apasiona y este libro se ve que toca claramente estos temas. Por último, la historia de la novela si bien me parece una historia común, no muy original (que realmente es lo de memos), es algo digno de leerse.

Como pasa últimamente que presentas los libros, después de tus entradas me dan una ganas locas de leerlos y poder hablarlos con vos.

Un abrazo.

HologramaBlanco

Blogochentaburgos dijo...

A la lista de recomendados pendientes por D. Pedro Ojeda

Randle dijo...

Caí en la trampa con un par de obras, no caeré con esta, estoy harto de tanto libro de temática o trasfondo de la guerra civil o mundial o gulag.

Saludos.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

yo aún no he leído la imparcialidad de la guerra de nuestros abuelos...sobre todo cuando se habla de rojos y azules...saludos