miércoles, 3 de febrero de 2010

Cuando la palabra indaga en lo que hay antes de la palabra (De la letra menuda, de Fermín Herrero).

Los poetas han sido conscientes de que la palabra es insuficiente. A veces, cuando está cargada de connotaciones y referencias, estorba e impide el significado exacto. Por eso, cada cierto tiempo, surge una estética que desnuda la palabra o la música o la pintura para recordarnos lo que al principio significaba.

Existe una línea poética -en España, cimentada desde Bécquer, pero con antecedentes en la lírica de los místicos, en especial San Juan de la Cruz- que ha buscado simplificarla, limpiarla para que busque el origen de la cosa que nombra. Otros poetas, en cambio, han sabido jugar con todo lo que una palabra arrastra cuando se escribe, cuando se pronuncia, cargada de culturalismo para que resuma la historia en el momento en que se dice y en ella esté todo lo anterior. Ambas son formas válidas de hacer poesía, pero diferentes. Es un interesante ir y venir en el proceso artístico en el que se encierra, en casi todas las ocasiones, los cambios de estética. Un camino que no puede terminarse porque es un ejercicio continuo dado que la palabra expresa todos los perfiles del ser humano. Pero es interesante comprender a los poetas en su tratamiento de la palabra, porque define su poética y su mirada como artistas.

Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, Soria, 1963) pertenece a la línea que busca la depuración en la expresión: que la palabra se desnude hasta ser la cosa misma. Es un proceso, como ya dijo Juan Ramón Jiménez, porque nunca se alcanza la meta y porque, a pesar de todo, las cosas se trasforman siempre en la mirada del poeta y nunca vuelven a sí mismas cuando son expresadas por él e introducidas en un mundo poético de referencias artísticas. Pero el sentido en el que trabaja un poeta sus versos dice mucho del mundo que quiere construir y del que parten sus poemas. La dificultad estriba en que esta poesía, siendo tan conceptual como es, se exprese de la manera más sencilla.

En De la letra menuda (Cálamo, 2009), Fermín Herrero parte de conceptos de un paisaje concreto, el del campo soriano en el que nació, presidido por el Moncayo y trabaja sus versos para que las palabras se carguen de su significado primero, el que más les acerca a lo que designan pero, a la vez, partan de imágenes de la naturaleza y lo cotidiano. De ahí que use expresiones locales o coloquiales -siempre con medida- que hagan que su verso tenga una proximidad al paisaje del que salieron. Lo expresa en el poema que inicia el libro:

En cualquier fuentecilla del monté está
el misterio, la creación. Las palabras
que oíste son mentiras repetidas,
mercancía, artificio. Ya lo ves, lo natural
fluye, se da: se da la conjunción que eleva
sin intérpretes, ni retórica y bien está
que así sea.

Es un arranque que recuerda mucho la propuesta de Don de la ebriedad de Claudio Rodríguez, con el que comparte tantas cosas Herrero. Este poema es toda una declaración poética: remontarse en el río del lenguaje hasta el manantial primero.

Las seis partes en que se divide el poemario llevan títulos que profundizan en esta clave artística: Lugar, Nieve, Lumbre, Ceniza, Mar, Hora. Las palabras de los títulos son conceptos que explican la simbología poética del libro. Fermín Herrero se abisma en la simbolización del paisaje de su tierra, en la memoria de las cosas más naturales y antiguas: hay un poema en el que el poeta escribe a la luz de una vela, otro en el que lee mientras la televisión está apagada. El trabajo se hace siempre desde ese silencio contemplantivo en el que los ojos se llenan de lo que ven casi sin intentar interpretarlo, dejándose llevar porque la voluntad se entrega a la meditación sin oponer resistencia a lo que le pasa:

El que aguanta en la niebla, podrá
guardar la clave; el que jamás
advirtió su deriva perseguirá a tientas
el ilusorio resplandor del héroe.

Es sólo desde la contemplación (de sí mismo, de lo que le rodea) desde la que el poeta puede ser consciente de la dimensión temporal y de su relación con el mundo. Sólo desde ese estado se es capaz de apreciar que la belleza de una eternidad son los dos días en los que tardan en secarse unos lirios en un jarrón:

Qué hermosura los lirios del jarrón
que trajimos, ayer, del prado.
(...) al fin se secarán, en cuanto chupen
todo el agua que les echamos. No duran ni dos
días. Pero esa debería ser, es, mi eternidad.


Todo lo que he leído de este poeta tiene la tensión de la gran poesía que permanece, la que se expresa con las palabras justas y los conceptos aparentemente más sencillos. Este poemario profundiza en este camino.

23 comentarios:

impersonem dijo...

"El trabajo se hace siempre desde ese silencio contemplantivo en el que los ojos se llenan de lo que ven casi sin intentar interpretarlo, dejándose llevar porque la voluntad se entrega a la meditación sin oponer resistencia a lo que le pasa:

El que aguanta en la niebla, podrá
guardar la clave; el que jamás
advirtió su deriva perseguirá a tientas
el ilusorio resplandor del héroe".

Corté esto del texto de tu post y lo pegué aquí en mi comentario... (soy vago). Sí, esta es la clave...

Me ha parecido muy interesante lo que dices en este post y me ha gustado mucho la perspectiva que le has dado, mucho.

Abrazos.

Merche Pallarés dijo...

Preciosa la foto que has puesto hoy y maravillosa glosa de la poesía de Fermín Herrero. Me han gustado sus poemas. Besotes poéticos, M.

XuanRata dijo...

No sé si la poesía puede recuperar el significado primigenio de las palabras, pero sí al menos la sensación de que de nuevo significan. y si es posible estar de acuerdo con un poema, yo lo estoy con los de Fermín. Gracias por traernoslo.

Te mando esto dijo...

Creo que te interesará.
Es del blog de Estrella, que alguna vez te has puesto en contacto con ella por culpa mia.

Camille Stein dijo...

remontarse río arriba hasta la fuente primigenia, ardua expedición para quien anhela la desnudez del lenguaje

excelentes reflexiones para un gran poeta

saludos

Juan Navarro dijo...

Pero, al final, sólo está la palabra, el único patrimonio (León Felipe).

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Pues anoto en rojo esta recomendación, Pedro, porque aunque la palabra y todo su peso no tenga límites de expresión, es necesario adentrarse en todas las corrientes posibles para nutrirnos.

Un abrazote
Marian

marga dijo...

Como profana que soy, solo entiendo el tema desde la simplicidad absoluta. Yo ignoro si lo mejor es que el sentido de las palabras sea el primigenio o es mejor que lleguen a nosotros con todas sus maletas. Sólo sé que son el vehículo de salida de nuestras ideas y hay que usarlas con cordura, con sencillez y eficacia.

"... y la palabra humana es como un caldero cascado en el que tocamos melodías para hacer bailar a los osos, cuando quisiéramos conmover a las estrellas" G.Flauvet "Mme Bovari"

Jan Puerta dijo...

Como me gusta esta frase que has usado… Fermín Herrero se abisma en la simbolización del paisaje de su tierra, en la memoria de las cosas más naturales y antiguas: hay un poema en el que el poeta escribe a la luz de una vela, otro en el que lee mientras la televisión está apagada.

Un abrazo

Myr dijo...

"remontarse en el río del lenguaje hasta el manantial primero" es hacer que la palabra reencuentre su fuerza originaria, su potencia.

Ya mismo estoy encargando el poemario de Fermín Herrero.

Besos

Anónimo dijo...

Buenos días, profesor Ojeda:

Hoy aquí, en Barcelona, está el día nublado.
He intentado permanecer un ratito en La acequia, haciendo una parada, de pie, a ver si, como dice el poeta que hoy nos trae, Fermín Herrero:
"El que aguanta en la niebla, podrá
guardar la clave..."
Pero luego el paseo ha estado lleno de paradas, en los comentarios.
Y así me he quedado con la palabra de Blas de Otero, y después del enlace reconocido de "Te mando esto", he recordado los poemas de Jorge Guillén, y he pensado en Teresa Guillén y lo maravilloso que es dejar herederos como ella cuando hay legados tan importantes que transmitir, y luego he comparado las estatuas tan diferentes de Chillida y de Luis Santiago en su ciudad, en homenaje al gran poeta que transmitía el deseo de vivir.
Y con la poesía, he leído las etiquetas de su entrada de hoy, y con los nombres que cita -en la cabeza- cierro el ordenador, y me voy a la prosa de la vida diaria, que intentaremos llenar de la poesía, pues a la fuerza, algo debe de habernos impregnado, después de tanta lectura.

Saludos. Gelu

Myr dijo...

Bello el ARLANZON bugalés de tu foto, que aunque no tenga mar lo tiene a él...

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

la poesía como expresión de una mente sensible... es genial...admiro tanto a las personas sensibles, seguramente porque carezco de ese don. saludos

Montserrat Sala dijo...

Admirado profesor Ojeda: Con este estudio interesante i profundo sobre las distintas corrientes poéticas y los diferentes estilos de escritura, me quedaría siempre con el que se expresa sencillamente con las palabras desnudas, llanas i sin artificio. aunque bien es verdad que hay pàrrafos, que sin ellas no tendrian sentido. y que además són de una bella factura. Buscaré a Fermín Herrero.
Por cierto la foto de hoy és para mí, una auténtica acequia. En mi pueblo habia una igual con piedra incluida, donde iban a lavar las mujeres. Yó aún lo he visto. Saludos cordiales.

São dijo...

Haja qualidade naquilo que escreve e a palavra terá sempre uma luz interior que nos toca para lá da forma.

Un abrazo, querido amigo.

El Deme dijo...

Esa hermosura que dura sólo dos días... es que la vida es un poco eso. Estudié con Fermín en el Instituto Antonio Machado de Soria, era el mejor de la clase en literatura, verdaderamente. No sabía que escribía poemas, ahora me estoy enterando (es que no estoy muy puesto en poesía contemporánea, la verdad, tanto cine y tanto restaurante no tiene que ser nada bueno). Me alegro de que le vaya bien.

jg riobò dijo...

Silencio.

Cornelivs dijo...

Vuelvo por aquí tras varios dias imposibles...! (Te leeré poco a poco).

Saludos

Silvi (reikijai) dijo...

Hermosa entrada ... esa foto,los colores es genial.Y lo que destaco
es tu forma al comunicar admirable Besitos. Silvi.

pancho dijo...

Más allá de la palabra está la nebulosa, el caos de lo innombrable que lucha por la ordenación en conceptos susceptibles de significación.

Tal vez lo más aconsejable sea callar ante la clase de teoría literaria que hoy nos regalas.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Con estos posts, uno aprende

un abrazo

elisa...lichazul dijo...

que buenos versos has colgado!!
interesante pluma nos muestras profe
besitos de sol para ese lado del mapa:=)
felíz fin de semana

Gabiprog dijo...

El don de la poesía y la sencillez está en el alma de unos pocos, aunque debiéramos todos regalarnos la virtud de saber reconocer el presente cuando se nos ofrece.