viernes, 29 de enero de 2010

De nuevo sobre el cine doblado al español y sus efectos en la cultura

Hace tiempo publiqué una entrada en la que abordaba, de forma general, cómo afectaba a la industria del cine español la costumbre de que todo el cine extranjero se vea doblado al español en las salas comerciales. En España son escasas las salas de versión original que, además, se concentran en muy pocas ciudades, y mínimo el uso de esa posibilidad en el DVD doméstico. En las cadenas de televisión tampoco se corrige esta circunstancia ni cuando se programan películas ni cuando se programan series de televisión.

Hay varias razones que deberían preocuparnos: el gran perjuicio económico para la industria del cine nacional, la contribución al mal aprendizaje de idiomas en España -los niños de muchos países deben aprender inglés si quieren disfrutar de las películas más conocidas-; la falta de respeto por la obra de arte original.

Hoy quiero ampliar algunas consecuencias de esta costumbre que vemos tan natural en España. Curiosamente, éste es uno de los países en los que la crítica al llamado modo de vida norteamericano -que concretamos de forma simplista en un retrato grueso de lo que es EE.UU. puesto que sólo lo vemos en su faceta de potencia neoimperialista, neoconservadora y enemiga a las formas de vida de otras regiones mundiales- es más evidente. Desde finales del siglo XIX, con la guerra hispano-norteamericana, vemos a los EE.UU. y su ideología como país como algo esencialmente contrario a lo que se supone que es España y se reacciona contra ello desde diferentes posiciones ideológicas.

Sin embargo, no se hace nada, en la educación y el ocio de nuestros hijos, para que comprendan que España no es igual que los EE.UU., que su historia, su lengua, su cultura, la forma de relacionarse o incluso mirar, es diferente. O, por ejemplo, que los espacios de socialización no son los mismos. Ni mejor ni peor, diferentes.

Cualquier niño español recibe, a diario, varias horas de información a través del ocio en el que no sabe que lo que ve y escucha no es español sino norteamericano, que responde a otra cultura y otra lengua. Así es en la televisión -más aun con algunos canales dedicados exclusivamente a la infancia- y en el cine. Nuestros niños aprenden a relacionarse con los otros y con sus padres, a divertirse, a vestirse, etc., como los norteamericanos. Se les educa la sensibilidad musical, la forma de mirar, la forma de expresar las emociones, etc., como a los niños norteamericanos esquematizados en estas series y películas. Y luego reciben como regalos todos los objetos fabricados por la indutria del ocio y del juguete según estos modelos. Porque para los niños españoles no hay nada que les advierta de que eso que ven pertenece a otra cultura diferente a la de sus padres o vecinos de barrio.

Es normal que los que tienen intereses económicos en esta situación la defiendan. Lo más extravagante es oír defensas o comprobar la aceptación silenciosa de personas que ideológicamente son contrarias a lo que supone el modo de vida norteamericano tanto por un progesismo mal entendido como por un conservadurismo nacionalista. Me resulta muy chocante como personas que ejercen de muy españolas las 24 horas del día no tienen ningún escrúpulo en consumir para ellos y para sus hijos unos productos que modifican sustancialmente la forma de vivir que tanto admiran.

Siempre ha habido mezcla y cambios sociales por los encuentros entre culturas y el fenómeno no tiene por qué ser malo en sí mismo: pero nunca como ahora estas propuestas de cambio han dominado de forma tan abrumadora el mercado del ocio y la cultura, con tan poca resistencia y tanto entreguismo al otro. Y todo en poco tiempo y desde la comodidad del salón de nuestras casas.

Ni hablo ya de la postura de los "nacionalismos progresistas" que reclaman el doblaje generalizado a los otros idiomas hablados en España: los efectos de lo que reclaman incluso con regulación legal es tan contrario a lo que propone su ideología y convencimiento nacionalista que uno sólo puede pensar que son unos ignorantes o que tienen intereses económicos espurios en el asunto.

16 comentarios:

Silvi (reikijai) dijo...

Pedro… es un tema algo controvertido… con aristas profundas… creo que es una manera de distraer la atención… para no ocuparse, de lo que si, necesita traducción. Lindo Fin de Semana. Besitos. Silvi.

Fernando Portillo dijo...

Te refieres Pedro, sin duda, a los necios de JERC que ayer pedían con pancartas llenar las salas que no se sumasen al cierre de protesta programado en Cataluña por una gran mayoría de salas de cine que protestan contra la necia ley del doblaje en catalán. Estos tipos —mírales las caras en las fotos porque las caras son el espejo del alma—, no son ignorantes ni tienen intereses espurios. Son, pura y simplemente, idiotas en el más aquilatado sentido etimológico del término.

Merche Pallarés dijo...

Cuando en las series de TV españolas empecé a oir a los actores decir "lo siento" varias veces, me di cuenta de cómo se ha infiltrado la cultura norteamericana en nuestras vidas. Besotes cinematográficos en versión original, M.

Myr dijo...

Tu lo has dicho:

la introducción del cine norteamericano doblado de forma masiva es la aceptación, sin más, de que los modelos de comportamiento, de relaciones sociales, de vida cotidiana y otros muchos aspectos que afectan a todos los aspectos culturales y educacionales, serán cada vez más parecidos a los del país de referencia.

Y yo encuentro altamente preocupante que ésto esté sucediendo sin que la gente tome consciencia de lo que significa para la cultura nacional.

Myr dijo...

PD- Me refiero obvio, a la cultura nacional española.

Jan Puerta dijo...

Desde la mítica y entrañable bienvenidos Mister Marshall he pensado que Estados Unidos, con una sutilidad digna de elogio, ha conseguido que terminemos no solo pensando como ellos, sino haciendo lo mismo. Desde el comer hasta el vestir.
A este paso terminaremos siendo una autonomía americana con ciertas ventajas legislativas. Un tipo de franquicia comercial. Una macro hamburguesería estatal.
Leyendo tu entrada que tiene tintes de ensayo, me reafirmo en mi idea.
El tema de los hijos, no puedo opinar por aquello de carecer de los mismos. Pero viendo los de mis vecinos, en más de una ocasión me imaginaba vivir en un barrio (casi marginal) de Brooklyn.
Yo mismo, a veces he de reaccionar ante el espejo y mentalizarme que no soy ni John Wayne ni Clint Eastwood.
Un abrazo

Gabiprog dijo...

Cuando la cultura se envuelve con una bandera no suele tardar en oler a podrido...

Juan Navarro dijo...

El doblaje es el último peaje de la dictadura franquista. Y una razón añadida a las tuyas: si se prohibiese el doblaje, se arrarían unos buenos dineros, que ya no necesitarían apoyar al cine español.

Alberto Gamarra dijo...

Pienso que los españoles hemos perdido nuestro verdadero sentido de ser y de comportarnos con la adopción del modo de vida anglosajón (EUA y norte de Europa)en un ansía de modernidad y de no ser junto a Italia y Grecia las cenicientas de la Unión Europea. Miguel de Unamuno ya percibió esta tendencia cuando pronunció la siguiente frase, no exenta de ribetes nacionalistas: "Hay que españolizar Europa, no europeizar España". España debería mirar más hacía Hispanoamérica, en vez a Bruselas.

Un saludo desde Historia Romana

Hernando dijo...

Yo he sido adicto al cine de "versión original" sobre todo al cine francés, en la ciudad en la que vivo existían varias salas con programación exclusiva de cine francés en versión original, ésto me servía en aquellos años, del 1975, al 1980, como una válvula de escape a la grisura de la sociedad en aquél tiempo y envidiar lo que se hacía en nuestro país vecino, sobre todo en lo social y en las relaqciones humanas, entendía poco pero salía con una idea muy bien formada de la historia que se contaba en la película, luego con los amigos tomábamos un café y comentábamos las películas. Creo que hoy en día sólo quedan dos salas, y la Cinemateca. Tal vez hoy en día para saber lo que se hace fuera, no se necesite de las versiones originales, de aquí su indiferencia.
En cuánto al doblaje en las comunidades autónomas bilingües, estoy de acuerdo con Portillo, y es de risa, y muchas veces se ve la mediocridad de éstas,¿ojo! en este tema, no en la lengua.

Asun dijo...

Es cierto que si los niños se acostumbraran a ver los dibujos o lo que fuera en inglés, su nivel de adultos mejoraría bastante. Sólo hay que mirar a países en los que lo llevan años haciendo.

Por otra parte está el culto que se le rinde a la cultura americana en detrimento de la propia, no sólo ya con los modelos que se ofrecen en el cine, sino con todas las variantes que poco a poco y muy sutilmente se van imponiendo en nuestras vidas y en el tiempo de ocio.
Es un modelo que la sociedad va imitando como sinónimo de bienestar,pero no ven todo lo que conlleva.

Besos

BIPOLAR dijo...

A mí me gusta el cine americano y disfruto muchísimo con casi toda esta factoría. Creo que en general es mejor que el cine español. No es cuestión de recursos sino de la imaginación en la puesta en escena, en la recreación de los ambientes. Es que aquí no salimos de los típicos temas que aburren porque siempre están hechos de la misma forma (Salvo muy honrosas excepciones)

En cambio nuestro teatro... todo lo que conozco me parece fabuloso (cosa que no me pasa con el cine)
En el teatro salen a flote nuestras expresiones y costumbres.

No creo que el espectador español sea un necio. Disfruta con la magia de un arte y punto. De hecho, en nuestras filas no debe abundar el soldado "Born in Spain"

Me gusta lo que ha escrito Alberto Gamarra.

El cine español ha vivido muy cómodamente, sin arriesgar.

Alberto Gamarra dijo...

Por favor, Bipolar tutéame... que me haces sentir viejo!!

Un saludo

pancho dijo...

He leído esta entrada y releído la de antaño, con los comentarios de “la Cueva de Montesinos” (vaya actividad que tenías) y no puedo estar más de acuerdo con lo que dices en ambas. En un principio significó un impulso a la industria del cine, sobre todo a las salas. Los llenazos en los cines estaban asegurados con las grandes superproducciones americanas dobladas. Después, la diversificación del ocio trajo consigo la desaparición de cientos de salas. Internet y la piratería que conlleva, está haciendo difícil su subsistencia. Con respecto a los otros idiomas del estado, ya lo decías: tienen derecho a equivocarse.

El “American way of life” es ya nuestro propio modo de vida. No sólo aquí, en los países del Este hay auténticas carreras por hacer los ostentosos templos del consumo y aburridos CC. CC. a las afueras de las ciudades que ya nos invaden en el Oeste desde hace tiempo, destruyendo el tejido social que tanto había costado tejer en los centros antiguos de las ciudades, destrucción que no cesa, al no parar la concesión de licencias para levantar estos monstruos, sobre todo en España. Hay ciudades del centro de Europa, con políticos de mirada más amplia, que han sabido preveer estos inconvenientes y no han accedido a más inauguraciones de este tipo, preservando los centros históricos de las ciudades como zonas peatonales llenas de vida.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

SILVI: ¿Pan y circo? Quizá tengas razón. Besos.

FERNANDO: y no saben el daño que hacen a sus propias ideas. En efecto, me han motivado la entrada.

MERCHE: y sólo fue el inicio...

MYR: más preocupante porque ni siquiera nos parece que haya que plantear una defensa.

JAN: todas las potencias culturales históricas lo han hecho, pero nunca con la produndidas que ahora... y en el salón de casa.

GABIPROG: cuánta razón.

JUAN: me temo que hace mucho que dejamos de ser nosotros mismos.

HERNANDO: lo malo es que la lengua, que intentan defender, también sufrirá las consecuencias.

ASUN: hemos entregado las llaves de nuestra casa sin resistencia alguna.

BIPOLAR: No. Esa es una de las trampas que nos han tendido: nos han acostumbrado a un tipo de cine que nos llega aquí de forma masiva y como monopolio de las salas comerciales. No todo el cine norteamericano es como nos llega. El porcentaje de malas películas en Norteamerica es similar a las del cine español. No es justa la comparación que propones: sólo llega aquí lo que ha tenido -o es previsible que tenga- éxito comercial. En cuanto al cine español, hay de todo. De hecho, triunfa mucho por fuera, como sabes. Y el año pasado fue de todo menos tópico, por ejemplo: hubo todo tipo de películas, para todo tipo de público. Y de hecho, como sabes, pudo competir en cifras con gran parte del cine norteamericano.

PANCHO: A veces añoro aquellos tiempos de La Acequia, querido amigo. Ya ni somos nuestra historia, salvo excepciones como las que señalas.

Un abrazo a todos.

Paco Cuesta dijo...

Coincido en que las culturas americanas y españolas no son ni mejor ni peor, diferentes.
No se hace nada porque no se quiere, es más cómodo y fácil criticar tal o cual sistema u opción política o social y paralelamente adoptar, sobreponiéndolos a los nuestros, usos y costumbres de las opciones criticadas.
Aun a costa de pecar de simplista (como Sancho) me pregunto: ¿no son igual de entretenidos por ejemplo, juegos como la tuta los bolos o la rana, como otros importados?. ¿No abriga igual la boina que esas fantásticas viseras made in USA?