jueves, 30 de abril de 2009

El cuento del cabrero y la moza burlada (Cap. 1.51).


El relato del cabrero, que ocupa todo el capítulo, es muchas cosas juntas que debemos apuntar.

En primer lugar, recordemos que interrumpe el debate sobre la literatura caballeresca, en el que se polemiza sobre la verosimilitud y lo fantástico en la literatura. Como ya hemos detectado que Cervantes suele responder a los debates literarios o temáticos abiertos en el Quijote con una historia, no nos debe sorprender que proponga, en el relato del cabrero, una conversión a la ficción verosímil de las historias pastoriles, tan idealistas y llenas de irrealidad. Ya hemos visto esto mismo en el Quijote. Es una materia reconocible a estas alturas de la novela, puesto que tiene muchas similitudes con el encuentro con los cabreros y la posterior historia de la pastora Marcela.

Este cabrero anda por el monte cuidando sus cabras por culpa de una historia de amor frustrada, pero, aunque desciende de los pastores fingidos de la literatura pastoril, plantea una seria evolución del género (cosa que ya había propuesto Cervantes desde La Galatea pero que en el Quijote asienta definitivamente). Es curioso el ingenio de Cervantes: rompe el género desde dentro, a la manera de lo que viene haciendo con la novela caballeresca desde el inicio de la novela.

Para hacerlo, mezcla lo pastoril con otros géneros bien conocidos por un lector de la época: las historias de rústicos, la novela de engaños a la italiana, el cuento folclórico, el chiste misógino, etc. Todo eso contiene la historia de este cabrero. Como vemos, Cervantes continúa con su propuesta de muestrario de géneros narrativos, mezclándolos y jugando con ellos.

Del cuento debemos resaltar varias cuestiones. En primer lugar, que aborda una temática muchas veces tratada en la literatura y en el folclore. De ahí su fuerte raíz misógina, que debía hacer las delicias en la época. Sin embargo, en el texto hay matices que conviene resaltar antes de condenar, desde una perspectiva actual, al autor.

Eugenio sí es el declaradamente misógino:

Yo sigo otro camino más fácil, y a mi parecer el más acertado, que es decir mal de la ligereza de las mujeres, de su inconstancia, de su doble trato, de sus promesas muertas, de su fe rompida, y, finalmente, del poco discurso que tienen en saber colocar sus pensamientos e intenciones que tienen.

Pero él mismo nos dice que su amigo y rival, Anselmo, tiene otra perspectiva ante el mismo hecho:

Entre estos disparatados [se refiere a todos los pretendientes de Leandra que andan por el monte disfrazados de pastores], el que muestra que menos y más juicio tiene es mi competidor Anselmo, el cual, teniendo tantas otras cosas de que quejarse, sólo se queja de ausencia; y al son de un rabel, que admirablemente toca, con versos donde muestra su buen entendimiento, cantando se queja.

Y, entre los otros pretendientes de Leandra que llenan el sitio como si fueran setas, hay de todo, pero sólo Eugenio, como él mismo dice, ha seguido el camino más fácil.

No tengo tan claro que la moraleja del cuento sea misógina, como muchos afirman. Hay suficientes alusiones en el relato que nos hacen pensar si la ingenuidad de Leandra no viene dada del excesivo recato y encerramiento que sufre la joven. Esta adolescente apartada del trato de los hombres de su edad es campo abonado para un burlador de medio pelo como Vicente de la Rosa. De que la mujer fuera burlada y encerrada en un convento hasta que se pase el ruido, tiene más culpa su encerramiento que su voluntad.

Por cierto, qué personaje Vicente de la Rosa. Procede, por vía directa, del soldado fanfarrón del teatro, en especial, del teatro breve: bravucón, sin principios, mentiroso, etc. Y su descripción -literaria pero basada en un tipo real de la época-, daría que pensar a cualquier padre de orden que lea el texto. Silenciemos, si os parece, si fue y volvió virgen la joven. Al fin y al cabo, ella lo afirma y el padre acaba creyéndoselo.

No saquemos más conclusiones hasta no ver cómo concluye la cosa el próximo jueves, en el capítulo LII (y último).

miércoles, 29 de abril de 2009

La prensa ya no es el cuarto poder


A fnales del siglo XVIII, se consolidó la idea de que la prensa escrita era uno más de los poderes de cualquier estado constitucional (junto al legislativo, el ejecutivo y el judicial): se la conoce, desde entonces, como el cuarto poder. La base de esta expresión hacía de la prensa libre -y de su receptor, la opinión pública, entendida como la sociedad informada, opinante y activa como sujeto activo social- un poder distinto a los otros tres y que servía como controlador de sus acciones a partir de la información libre y la voz crítica de los pensadores, que aportaban la luz suficiente a las cuestiones sociales para que la opinión pública pudiera tomar conciencia de las cosas y obrara en consecuencia. Todo aquel camino, ya lo sabemos, culminó en la construcción de la figura del intelectual en el famoso artículo Yo acuso, de Zola, sobre el affaire Dreyfus.

En la mentalidad colectiva, por lo tanto, se fijó la idea de que la prensa era garantía de libertad: era plural, independiente y participaba en el debate social con la información y la opinión de los mejores pensadores de cada época.

La consolidación de las empresas periodísticas tradicionales como parte de entidades mayores dedicadas a la comunicación en general, la necesidad de generar beneficios de una rentabilidad superior a las antiguas empresas que sólo se dedicaban al periódico en papel y su crecimiento como estructuras muy relacionadas con actividades no relacionadas con la información, siempre ha sido un peligro. En la historia del periodismo hay casos en los que determinados empresarios compraban periódicos para defender sus causas financieras, industriales o de cualquier otro tipo. Si conseguían éxito en la conquista de un espacio informativo, podían ejercer una presión en los partidos políticos. Este tira y afloja entre poderes no es necesariamente malo, a no ser que se haga mediante pactos soterrados y no públicos en los que la prensa pierde la independencia de la que presume en la cabecera y los políticos quedan atados a los grandes grupos de comunicación. Es curioso cómo muchos gobernantes manifiestan su ansiedad por tener grupos de comunicación afines y muchos empresarios del sector de la comunicación están deseosos por ser recibidos por los gobernantes de forma preferente.

Esta tendencia, presente desde el inicio de la prensa libre, ha ido aumentando con los años. La fuerza de las grandes empresas de comunicación actuales y sus vinculaciones con otros sectores económicos, es inmensa y llega a más sitios de los que un ciudadano medio puede imaginar.

En el fondo, la prensa, engullida por las empresas de comunicación, ha dejado de ser un cuarto poder porque es difícil ya establecer los límites de su frontera con el primero.

martes, 28 de abril de 2009

Lo cotidiano


Uno se levanta de la cama, desayuna, sale a la calle, trabaja, toma un café con los amigos, sueña proyectos, come, vuelve al trabajo, regresa a casa quizá tras tomar una cerveza, cena mientras ve el informativo de la cadena de televisión que menos le incomoda, vaguea por la casa mientras recoge un poco, se lava los dientes y se va a la cama. Es la vida, hasta que se acaba. En el fondo es afortunado: hay lugares en los que se vive peor. ¿Imaginó revoluciones o las hizo? Quién sabe, los años pasan.

lunes, 27 de abril de 2009

Esta aventura cumple un año. Con un anticipo del calendario de las próximas semanas y las noticias sobre nuestro Quijote.


Esta lectura colectiva y virtual del Quijote ha cumplido un año. Haremos balance al final de la Primera parte, pero os puedo anticipar que, para mí, ha sido una de las aventuras personales más agradables en las que me he embarcado.

Nos queda poco para terminar la lectura de la Primera parte del Quijote, por lo que conviene aclarar el calendario de las próximas semanas.

Publicaré el comentario del capítulo LI el jueves 30. El del LII lo dividiremos en dos partes: el grueso del capítulo (7 de mayo) y los versos finales (14 de mayo). Los lunes 4, 11 y 18 se publicarán las Noticias sobre nuestra lectura.

El jueves 21 de mayo haré un primer balance de esta locura colectiva: os pido que esa semana dediquéis vuestros comentarios y entradas a reflexionar conmigo sobre lo que ha supuesto para vosotros participar en esta lectura y aportar sugerencias para la Segunda parte.

El lunes 25, las Noticias, además de recoger vuestras aportaciones, como siempre, hablarán de la biografía de Cervantes en el tiempo que trascurre entre la publicación de la Primera y de la Segunda parte.

El jueves 28, daré cuenta de la producción artística de Cervantes en ese tiempo. Os pido que estos días hagáis comentarios y entradas sobre el autor y su obra, en general. Estas aportaciones vuestras las recogeré en las Noticias del 1 de junio, así como unas indicaciones sobre las diferencias generales de concepción de la Primera parte y de la Segunda parte.

Con esta pausa de lectura, además, daré oportunidad de que algunos que han quedado rezagados, recuperen el ritmo semanal y alcancen a los demás y, al resto, a buscar información general o a preparar la lectura de la Segunda parte.


Por fin, el jueves 4 de junio retomaremos la lectura de la obra, con el comentario del Prólogo al lector de la Segunda parte y la Dedicatoria al Conde de Lemos. Nuestra lectura de la Segunda parte seguirá con el ritmo de un capítulo semanal.


Aquellos que os habéis incorporado con la lectura comenzada, podéis consultar las bases de la propuesta de la locura en la que consiste en este enlace.

Ya sabéis, además, que podéis comentar en la entrada de los jueves y en vuestros blogs y que podéis remitirme o publicar cualquier tipo de aportación.

Os animo a mandarme imágenes que reflejen la iconografía cervantino-quijotesca o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la información posible sobre Cervantes y el Quijote. Sobre todo me gustaría publicar imágenes no usuales, aquellas de pequeños lugares. En cuanto a los autorretratos quijotescos, ya sabéis que volverán, así que podéis seguir mandándomelos, que no tardaré en publicarlos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.


Noticias de nuestro Quijote

Jan Puerta, autor de un excelente blog, Imágenes y palabras, que ya colaboró en esta lectura con un autorretrato a su manera, ha decidido sumarse semanalmente a nuestra locura con una sección que publicará los jueves y que explica de esta manera: La idea no es otra que publicar alguna imagen o imágenes acorde al capitulo leído y hacer un comentario acorde a lo leído. Debemos felicitarnos todos. ¡Gracias, Jan!

Abejita se ha mostrado muy trabajadora. Como viene haciendo, ha publicado su comentario del Quijote en varias partes. En la primera, tras una selección muy acertada de frases que corresponden a la historia del Caballero del Lago, ve muy bien el contraste barroco en el capítulo L, una de las técnicas que vertebran el Quijote. En la segunda, estudia la transición entre la primera parte del capítulo y la segunda, con la afirmación de Sancho de poder ser un buen gobernante. Finalmente, en la tercera, comenta la aparición de cabra y cabrero. El título que le da a su entrada nos explica por dónde lo lee: Una cabra pendona y un cabrero muy tierno, pero misógino él. Veremos si tiene razón...

El título de la entrada de Pancho ayuda también a leer el capítulo en clave de contraste barroco e intertextualidad. Por sí solo ya es un comentario del capítulo: Del lago hirviente a un escarbadientes y la cabra Manchada. Pancho, además, añade un excelente comentario y el detalle del mondadientes, tan cargado de literatura. No os perdáis, tampoco, la ilustración de su entrada.

El comentario en imágenes de Javier es extraordinario. Quiero insistir aquí en algo que podría pasar desapercibido: Javier parte de una selección siempre acertada de frases que explican el capítulo y conducen la mirada. Luego, la dificultad de buscar, en la calle, esas fotografías...

Manuel, mi querido Manuel Tuccitano, ha querido tomarse un tiempo de alejamiento del blog. Comprendo y respeto su decisión. De vez en cuando es necesario. Quizá La Acequia también tenga su día de final, aunque ahora no lo advierta en el horizonte. Manuel ha participado en esta lectura desde su inicio, por lo que siempre estará vinculada a ella por sus certeros comentarios y las aportaciones suyas y de sus hijos. Además, nos hace un regalo, para mí todo un honor: seguirá publicando, semanalmente, sus entradas sobre el Quijote, ahora en un blog que crea específicamente para ello: Mis lecturas del Quijote, que, desde ahora, se convierte en lugar de referencia de esta locura colectiva. Allí podréis encontrar su comentario del capítulo L, junto al resto de lo suyos anteriores y los enlaces a las entradas de los blogs que colaboran de forma constante. Un fuerte abrazo, querido amigo.
.
Antonio Aguilera ha publicado su comentario del capítulo, en el que no deja tema sin tratar: exhasutivo y divertido, como siempre. Eso sí, con el video que encabeza su comentario de hoy -y la ilustración de Ojito, claro-, aun me estoy riendo al imaginar a nuestro cabrero lanzar toda su parrafada en ese dialecto, en vez del lenguaje elevado en el que le hace hablar Cervantes.
.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook,
aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada,
aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

domingo, 26 de abril de 2009

No más que formas en disolución


- Habitualmente, un individuo se cree más cierto cuanto más claras son las líneas que delimitan su persona. Así soy, proclama, al fin me he descubierto. No es cierto, un individuo es más cierto cuanto menos se le distingue. Así, hasta que, a fuerza de desconocer su dibujo, se puede hallar más verdadero. (Sfumato hasta la disolución.)

sábado, 25 de abril de 2009

Acuse de recibo: El laberinto secreto de La mansión del Indiano de Guatemala, de Andrés A. Rodríguez


El laberinto secreto de La mansión del Indiano de Guatemala no es un libro fácil de escribir. Su lectura, en cambio, atrapa desde la primera página y es difícil dejarla.

Conozco al autor porque publica un excelente blog bajo el pseudónimo de Nome Andrés, Al otro lado de las palabras, en el que suma, por igual, unas extraordinarias fotografías con textos de una gran carga artística. Ahora usa de otro procedimiento que ha puesto Internet al alcance de todos para editar y publica El laberinto secreto en Bubok. Su primera novela, Espacios personales (Madú, 2005), era un apasionante retablo de la vida cotidiana a partir de un núcleo central al que se le suman narraciones con una mezcla de oralidad y literatura, llena de personajes con historia propia y un logrado mundo de autor.

Parte de Espacios personales continúa en El laberinto secreto y animo al lector a acercarse a ambas en este orden, aunque pueden ser leídas de forma independiente.

La historia de El laberinto secreto cuenta cómo su protagonista, peluquero de profesión y escritor de vocación, descubre que su novela Espacios personales ha sido plagiada por el ganador del Premio Costa Verde de Novela, al que él mismo se había presentado con Espacios personales. La novela ganadora, La mansión del Indiano de Guatemala de Plácido Miranda, comete el plagio con una técnica sutil, a caballo entre el enamoramiento por la obra ajena, la vanidad del escritor reconocido, el saqueo de un producto literario inédito y la intertextualidad. Hay quien dice que todo esto puede ser la definición más excata de la literatura. Y se es mejor lector cuanto más pistas del proceso se puedan desentrañar: todo crimen deja rastros.

Como el protagonista de El laberinto secreto no tiene más pruebas que el cotejo de ambos libros y el suyo es sólo un manuscrito, se lanza a una investigación minuciosa para desentrañar las claves técnicas del trabajo de Plácido Miranda que ponga de relieve las similitudes entre ambos textos.

En este sentido, El laberinto secreto es el producto de esa investigación y de los hechos cotidianos que acontecen al protagonista durante ella: metaliteratura y vida se entrelazan, con mucho humor y en un estilo de escritura que nos llega de forma directa a los lectores y que hace atractivo un tema que, de otra manera, sería muy árido y especializado.

Se mezclan ambos temas -el literario y el personal- de forma natural y necesaria. La novela, en su construcción más profunda, es un inteligente juego artístico: una novela que se escribe sobre cómo se hace una novela a partir de la investigación de otra novela que plagia un primer texto del narrador. No debe asustarse el lector: hasta este asunto tan técnico se cuenta como si se investigara un crimen -que, en el fondo, de eso se trata- y la trama nos engancha. Como le engancha al propio narrador, que no puede dejar de pensar en el asunto ni cuando su vehículo pasa la revisión de la ITV (muy acertado este capítulo y la ironía que contiene).

La habilidad de Andrés A. Rodríguez es conseguir que todo esto resulte atractivo al lector. Para ello, introduce la vida cotidiana del narrador y de unos personajes bien construidos: la mujer del protagonista, que convertirá el fracaso en triunfo en un final divertidísimo; la bibliotecaria que le ayuda en la investigación; la mujer del autor del plagio; Mariano José, un secundario que contiene las pistas de cómo leer El laberinto secreto, etc.

En efecto, El laberinto secreto es un libro difícil de escribir. Un libro sobre libros, sobre el lado oscuro de la literatura, la fama y los Premios literarios, sobre algo que ocurre con más frecuencia de la que los lectores piensan (hay mucha miseria en los trasteros de la literatura) y que puede leerse también como denuncia de un plagio pero que supera la mera denuncia de la forma más inteligente, con habilidad literaria: es difícil hacer buena literatura, más allá del ajuste personal de cuentas, con esta materia y El laberinto secreto lo es, como lo fue, en su día, El Premio de Manuel Vázquez Montalbán . Un libro que es, la historia de cómo se escribe un libro, como son la mayoría de las grandes novelas que se han escrito, desde El Quijote de Cervantes hasta Soldados de Salamina de Cercas. Pero que también es la historia de un laberinto interior, personal, del que sólo se puede salir a través de la escritura y de la vida.

Es un libro difícil de escribir pero cuya lectura atrapa por todos los niveles y temas entrelazados en su interior, por el tratamiento limpio de la narración y una voz narradora que es todo un acierto. Lo mejor del libro es, precisamente, esa voz del protagonista en primera persona.

viernes, 24 de abril de 2009

Túnel


Túnel. (Del ingl. tunnel). 1.m. Paso subterráneo abierto artificialmente para establecer una comunicación.

El Diccionario no recoge, por supuesto, la paradoja del túnel que se hace pozo sin fondo.

jueves, 23 de abril de 2009

Debate abierto y otro cabrero (Cap. 1.50).


¿Cervantes pensaba, a estas alturas, en una Segunda parte? ¿Diseñaba las líneas generales de lo que sería o sólo se trataba de la expresión de una voluntad? Hace poco nos hacíamos la misma pregunta. Posiblemente, sí se gestaba en su cabeza ya la Segunda parte.

A Cervantes se le había quedado entre las uñas la continuación La Galatea, que prometió varias veces -y que quizá anda disfrazada entre las páginas del Quijote- y, a la hora de redactar las páginas finales de la historia del hidalgo lector, ya se había dado cuenta de su potencial y de todo lo que podía crecer la relación entre don Quijote y Sancho por los caminos de la España de inicios del siglo XVII. Quizá no sabía muy bien qué haría de ellos, pero, como veremos las próximas semanas, nos da apuntes de lo que pretendía.

De hecho, es una de las cuestiones que más resalta en este capítulo, dividido, como es habitual en dos partes.

En la primera, se da final al debate sobre la literatura caballeresca que habían iniciado el canónigo y el cura y en la que, por lógica, terció don Quijote. Es curioso el final del debate propuesto por Cervantes porque no es dogmático, sino abierto, muy actual, en este sentido. Aunque estoy de acuerdo con los estudiosos que proponen que Cervantes era partidario de una teoría realista del arte en la línea de la verosimilitud clasicista aristotélico-horaciana, no dejo de ver en la intervención con la que don Quijote da final al debate una ironía cervantina por la que reconoce no sólo el éxito de la narrativa fantástica -que gusta a todos, como dice el personaje- sino su poder para arrastrar al lector.

Como dije en mi entrada anterior, este diálogo se da entre lectores -el cura, el canónigo, don Quijote-, con perspectivas diferentes en cuanto a lo que debe ser la literatura, pero con algo en común: los tres han disfrutado con la lectura de las novelas caballerescas. Sólo uno, nuestro hidalgo, ha cruzado el límite entre la realidad y la ficción, poniendo en práctica lo leído y confundiendo historia y fantasía en su mente, como cuando niños jugábamos a imitar nuestras lecturas. La extravagancia de don Quijote es que pretende jugar cuando ya es un anciano del que se podría esperar que envejeciera y muriera sin salir de su pueblo. Vemos cómo se nos escapa Cervantes, con una sonrisa: si sus afirmaciones de teoría literaria y la realidad misma de la escritura de esta novela lo atan con entusiasmo a la verosimilitud realista, no deja de proponernos la locura del juego literario como una fórmula de ver el mundo de otra manera para, desde el contraste provocado por la extravagancia del personaje, poder analizar mejor las costumbres de la sociedad y la realidad de la época, además de intervenir en el debate artístico.

La perplejidad del canónigo, como la voluntariosa intervención del cura y el barbero, refleja la otra perspectiva lectora: la de vivir la fantasía y el sueño en casa, sin peligros y dándola por zanjada en cuanto se cierra el volumen leído.

Tiene otra función la intervención de don Quijote y su derivación en la de Sancho defendiendo su capacidad como gobernante (apunte al margen: con qué inteligencia Cervantes desliza una crítica a los señores que delegan la administración de sus tierras abandonándolas para marchar a la Corte). Como hemos dicho, además de recoger hilos argumentales presentes desde el inicio de la novela -la recompensa al fiel escudero es uno de los motivos por los que sale Sancho con su amo-, Cervantes nos propone ya continuidad de la historia de don Quijote.

Todos hemos sentido la angustia de que un libro que nos gusta se acabe: vemos adelgazar la parte del volumen que nos queda por leer y nos da pena que así sea, desearíamos que se alargara, que no terminara nunca. Pedimos que haya una segunda parte. Cervantes también conoce esta sensación y la usa ahora. En esta intervención de don Quijote y en asegurar que premiará a su escudero, se resumen una historia caballeresca que el hidalgo lleva en la cabeza como si hubiera pensado en escribirla, la del Caballero del Lago y se anticipan algunas de las claves de continuación en la Segunda parte: la cueva de Montesinos y el gobierno de la ínsula de Barataria. El Quijote no puede terminarse sin que el hidalgo cumpla su promesa a Sancho.

Además, cuando creíamos que tocaba recoger todo para cerrar la novela, vuelve a sorprendernos, como si no fuera consciente de las pocas páginas que quedan para terminarla, y nos pone ante una situación que ya conocemos: la aparición de un nuevo personaje -un cabrero-, que nos va a contar su historia.

Quizá la vista nos engañe y no queden tan pocas páginas como parece.

Lo veremos el próximo jueves, en el capítulo LI.

Feliz Día del libro.

miércoles, 22 de abril de 2009

El libro que viene. En vísperas del Día del libro.


No le demos más vueltas. Dentro de pocos años, menos de los que nos parece, todos tendremos un libro electrónico en casa. Nos lo regalaremos para Navidad o en cumpleaños y lo compraremos a nuestros hijos en alguno de los ritos de paso de la adolescencia, que tienen varios nombres según la cultura a la que pertenezcamos.

El libro electrónico que viene ha vencido ya las viejas pegas que se le ponían a sus predecesores: ocupa poco, tiene un peso mínimo, su apariencia es cada vez más agradable, su pantalla no emite el mismo tipo de luz que las actuales de los monitores de ordenador y que fatigan la vista, podremos llevarlo al baño o a la cama, podremos escribir en los márgenes con un lápiz electrónico (o con la voz) o abrir documentos en los que volcar nuestras notas de lectura, las páginas las pasaremos apretando un botón o tocando en la pantalla con un gesto que nos recordará el que usamos ahora con un libro en papel. Combinará la forma de lectura actual con nuevas formas que amplían sus posibilidades y enriquecen el acceso a la información, el ocio lector y la intervención con lo leído. Hasta ahora, lo único que no se ha resuelto es el tiempo de duración de las baterías. pero no tardará en solucionarse.

A cambio, no ocupará espacio ni recogerá polvo en una estantería, facilitará el almacenamiento de miles de textos con acceso rápido y fácil, permitirá que lo conectemos a Internet para buscar datos o ampliar el conocimiento de algo que hemos leído, podremos cargarlo con títulos hoy imposibles de acceder en papel porque se han retirado del mercado pero que ya están disponibles en la red, podremos adquirir a precio razonable las últimas novedades o conectarlo a una biblioteca digital de acceso gratuito. Además, servirá también para almacenar juegos, fotografías, imágenes y la lista de la compra del día siguiente o la agenda del trabajo y permitirá opciones de voz que lea el contenido a los invidentes o a aquellos que no sepan o no quieran leer porque, además, hagan la comida o conduzcan al mismo tiempo. Incluso podremos cargar un texto en un idioma que nos sea desconocido y pedir que nos lo traduzca.

Si hace treinta años alguien me hubiera dicho que yo usaría de forma habitual la tecnología que ya uso, le hubiera llamado soñador, utópico o enfermo de tecnologitis. En un tiempo muy breve, el debate actual sobre el libro en papel o electrónico estará superado por la realidad de los acontecimientos. Convivirán durante un cierto tiempo, pero gradualmente el libro en papel dejará el espacio más extenso al libro electrónico. Y lo veremos a lo largo de nuestra vida.

Los libros actuales se degradarán rápidamente porque tanto su papel como su tinta tienen componentes químicos que los destruirán incluso en un ambiente óptimo de conservación (no pasará así con los libros con más de cien años y que tienen una vida más larga, pero son muy caros y escasos) y la única forma de conservarlos será en formato digital. Para leer a nuestros nietos los mismos libros que hoy tanto nos apasionan o usamos la tecnología o no podremos hacerlo.

Por otra parte, en contra de lo que se suele decir, el libro tal y como hoy lo concebimos, tiene una historia muy corta, que nace en el siglo XIX. Antes, el libro era otra cosa: salvo excepciones, no se imprimía en papel de celulosa, era caro y de difícil acceso. Tener un libro, hasta el siglo XIX, era un lujo. Las bibliotecas particulares apenas tenían unas cuantas decenas de libros. En el libro electrónico que me regale dentro de unos pocos años tendré tantos como pueda desear, bien transcritos o en un formato fotográfico. Podré, incluso, cotejar diferentes ediciones de un mismo libro o distintas traducciones de la misma novela o contrastar la información que encuentro en varios sin levantarme de la cama para buscar otro volumen.

El libro en papel no desaparecerá pero se reducirá tanto que, a la mayor parte de la gente, le resultará indiferente. Quedará para libros artísticos, de coleccionistas, de gran formato y algunos usos muy específicos. Yo los seguiré comprando, por supuesto.

A mí me gusta mucho el libro en papel. Pero no es el futuro.

martes, 21 de abril de 2009

Carretera local


Siempre hay una carretera local que nos lleva a algún sitio o que nos saca de él. No tengamos prisa.

lunes, 20 de abril de 2009

La censura, más imágenes argentinas y noticias de nuestro Quijote


Alguno de los que seguís esta lectura del Quijote habéis manifestado vuestra sorpresa cuando, en el capítulo 48, en el diálogo entre el cura y el canónigo, aquél se muestra partidario de la censura previa de las obras teatrales y su ampliación a las novelas, en este sentido:
Y todos estos inconvinientes cesarían, y aun otros muchos más que no digo, con que hubiese en la Corte una persona inteligente y discreta que examinase todas las comedias antes que se representasen (no sólo aquellas que se hiciesen en la Corte, sino todas las que se quisiesen representar en España), sin la cual aprobación, sello y firma, ninguna justicia en su lugar dejase representar comedia alguna; y, desta manera, los comediantes tendrían cuidado de enviar las comedias a la Corte, y con seguridad podrían representallas, y aquellos que las componen mirarían con más cuidado y estudio lo que hacían, temorosos de haber de pasar sus obras por el riguroso examen de quien lo entiende; y desta manera se harían buenas comedias y se conseguiría felicísimamente lo que en ellas se pretende: así el entretenimiento del pueblo, como la opinión de los ingenios de España, el interés y seguridad de los recitantes y el ahorro del cuidado de castigallos. Y si diese cargo a otro, o a este mismo, que examinase los libros de caballerías que de nuevo se compusiesen, sin duda podrían salir algunos con la perfección que vuestra merced ha dicho, enriqueciendo nuestra lengua del agradable y precioso tesoro de la elocuencia, dando ocasión que los libros viejos se escureciesen a la luz de los nuevos que saliesen, para honesto pasatiempo, no solamen[te] de los ociosos, sino de los más ocupados; pues no es posible que esté continuo el arco armado, ni la condición y flaqueza humana se pueda sustentar sin alguna lícita recreación.

Dado que hay un consenso generalizado entre los estudiosos de que tras este diálogo se esconde la voz del propio autor, Cervantes se manifestaría así a favor de la censura previa de estas obras, encargada a una persona inteligente y discreta. Aun restando a esta afirmación lo que se deba a la caracterización de los personajes que intervienen en este diálogo (un cura y un canónigo, ambos hombres de bien y con formación y oficio eclesiásticos), sin duda Cervantes defiende esta posición, aunque con la ironía suficiente como para dejar entrever algunos aspectos contradictorios en ambos. El cura y el canónigo son fervorosos lectores de lo que critican y sin duda, han disfrutado con su lectura. Pero ambos juzgan los efectos perversos que pueden acarrear lo que ellos han leído: tanto artística como moralmente.

Desde nuestra perspectiva de lectores modernos rechazamos la censura previa, pero hay que hacer un esfuerzo para situarse en el siglo en el que se escribieron estas palabras. Curiosamente, hallamos afirmaciones semejantes sobre la conveniencia de la censura en líneas ideológicas divergentes. Desde la aparición de la imprenta y hasta el siglo XIX -en el que el debate sobre la libertad de imprenta llega a su culminación y superación histórica-, se propone la conveniencia de la censura desde sectores equivalentes a lo que hoy llamamos conservadores y progresistas. Aquellos, en beneficio de la moral predominante; estos, porque juzgan que la mayor parte de la población no está suficientemente preparada para enfrentarse a cualquier tipo de texto. Los primeros, por temor a una revolución; los segundos, porque pensaban que la mentalidad del pueblo era mayoritariamente conservadora. Por eso, la censura previa era propuesta por unos y por otros hasta el siglo XIX. La censura se vio siempre especialmente necesaria para el teatro, porque su público ni siquiera necesitaba saber leer para asistir a las representaciones. En la revisión de las piezas teatrales o su prohibición coincidían las autoridades eclesiásticas o un hombre tan avanzado en su pensamiento como Moratín, en el siglo XVIII.

En Cervantes, los aspectos morales, aunque también presentes, se convierten en secundarios frente a los estéticos. Para él, la literatura que critica en el texto había devenido en extravagante e inverosímil y, por lo tanto, rechazable desde una teoría aristotélico-horaciana como la que él propone. En esto, su propuesta es muy similar a la de los neoclásicos del siglo XVIII.


Más imágenes argentinas

Última entrega -por ahora- de las imágenes remitidas por Silvia Zak. En este caso nos da a conocer los monumentos quijotescos del municipio argentino de Tandil, que yo desconocía. Las esculturas fueron realizadas por el artista Alberto Vinsennau y se inauguraron en abril de 2008. Aumentan, notablemente, nuestro archivo. ¡Gracias de nuevo, Silvia!



Os animo a mandarme imágenes de este tipo o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la iconografía posible sobre Cervantes y el Quijote. En cuanto a los autorretratos quijotescos, ya sabéis que volverán, así que podéis seguir mandándomelos, que no tardaré en publicarlos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.



Noticias de nuestro Quijote


Abejita ha publicado su comentario del capítulo de la semana pasada, en el que hay muchos aciertos pero quiero fijarme sobre todo en cómo resalta la contradicción del canónigo que, para no pasar por tan inmoral como aquellos a los que critica, dice no haber leído lo que sabe de memoria: Este canónigo es más falso que Judas. Abejita, además, ha regresado de vacaciones con un regalo que amplía nuestras imágenes quijotescas: la escultura Don Quijote sentado, de Salvador Dalí. Continuó su comentario del capítulo 48 indicando -hasta en el título y una de las fotos- la enemiga manifestada contra Lope y su cesión al vulgo con la creación de su fórmula exitosa de la comedia y reseñando los pormenores del diálogo entre el cura y el canónigo.

Infatigable se ha mostrado la Abejita esta semana, porque también ha publicado un excelente comentario al capítulo 49, con unas imágenes recomendables y la visión de Sanchico sobre los trastornos librescos de nuestro hidalgo (tonterías, dice él, que es un chaval muy práctico)...

Manuel también comenta el capítulo 48, fijándose, sobre todo en los aspectos crítico-literarios y en la vuelta a la realidad provocada por Sancho. ¡Y no os perdáis la vuelta a la ilustración de su hijo! En su comentario del capítulo 49, nos demuestra con gran sutileza el proceso de influencia entre los dos protagonistas -la quijotización de Sancho y la sanchificación de don Quijote, que se profundizará en la Segunda parte. Y elige, con mucho acierto, una imagen muy oportuna, en la que se ilustra este proceso.

Alatriste ha publicado una útil y entretenida entrada en la que da cuenta de muchas curiosidades sobre Cervantes y su obra que ponen de relieve su popularidad. Os la recomiendo vivamente.

Pancho comenta excelentemente el capítulo 48. Rescato de su texto la cuestión de la defensa de la censura -leed también los comentarios a su entrada- y cómo ha prestado atención a detalles costumbristas que dan relieve a la novela y que, sin ellas, la propuesta de lectura sería bien diferente. Su comentario del capítulo 49 se centra en los aspectos esenciales, pero me gusta, en especial, la sensibilidad con la que muestra cómo habla don Quijote a Rocinante.



Antonio Aguilera, feliz reenganchado al mundo virtual, publica su comentario del capítulo 49, oportuno, como siempre. Previamente continúa su comentario del capítulo 48 aconsejando que busquemos siempre quien nos guíe en la lectura. Además, aumenta nuestro archivo de imágenes quijotescas con un don Quijote arremetiendo molinos en La Roda de Andalucía (Sevilla).

Javier García Riobó ha publicado una laboriosa entrada, con una colección de imágenes que contribuyen a ilustrar el capítulo de esta semana y que sorprende por su capacidad para hallarlas.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl, aquí.

Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)

Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.

Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.

Vale.

domingo, 19 de abril de 2009

Pequeño diagrama de flujo

El caso es que, en algún lugar, tenía yo un diagrama de flujo en el que mostraba con claridad cómo los mismos partidos políticos que deciden las obras públicas y, en especial, las de mayor envergadura y presupuesto, participan en la gestión del sistema financiero directamente a través de las Cajas de Ahorro y las relaciones con los grandes Bancos, que prestan el dinero a los promotores encargados de realizar los proyectos decididos por esos mismos políticos, hasta los más absurdos y costosos e insostenibles a medio y largo plazo.

Cuando los promotores, debido a la crisis financiera, no pueden hacer frente a las deudas contraídas y aumentan la inestabilidad en el sistema económico, se genera una operación publicitaria a gran escala en los medios de comunicación -también controlados, en gran medida por los mismos partidos políticos que toman las decisiones descritas al inicio del diagrama o que dependen de las subvenciones, publicidad institucional o de préstamos de las entidades financieras- en la que se acusa de dicha inestabilidad a los pequeños morosos que devuelven la llave de sus pisos por no poder hacer frente al pago de su hipoteca y otra paralela en la que se toman decisiones para solucionar con la inyección de dinero público la inestabilidad provocada y rescatar a los promotores y empresarios morosos, sin que nadie dimita o asuma la responsabilidad. Con lo que, finalmente, se consigue que la culpa recaiga en el mismo de cuyos impuestos se extrae el capital que servirá para tapar las grietas detectadas.

Había, en el mismo diagrama, una línea que demostraba también cómo las medidas de rescate ayudaban, en especial, a los grandes promotores, puesto que los pequeños empresarios que habían acudido a las migajas del festín de los buenos tiempos, se veían sin posibilidad real de cobrar en un tiempo prudencial muchas de las obras y servicios ya realizados para las administraciones controladas por los mismos partidos políticos del inicio del diagrama y que acumulan un déficit que sigue creciendo a pesar de la insistencia publicitaria en los dichos medios de comunicación sobre las políticas de racionalidad del gasto público.

Pero soy un desastre, y he perdido el dichoso diagrama de flujo. Lo siento.

sábado, 18 de abril de 2009

Algunos (pequeños) cambios en La Acequia.

A petición de alguno de los seguidores habituales de la lectura del Quijote, traslado las Noticias de nuestra lectura, que se publicaban los sábados, a los lunes. La sugerencia viene dada porque alguno de vosotros esperáis a mi entrada de los jueves para hacer la lectura del capítulo correspondiente de la novela y vuestros comentarios o, aunque la hayáis realizado con anterioridad, os gusta cotejar vuestra opinión con la mía antes de publicar en vuestros blogs. De esta manera, tendréis más tiempo tanto para comentar en la entrada del jueves (quiero insistir, aquí, que siguen abiertas todas las entradas de esta lectura y que contesto vuestras intervenciones en cada una de ellas) como para publicar las vuestras.

La entrada de los sábados la dedicaré a comentar otros libros, en especial aquellos que me hacéis llegar los autores o editores para que haga una reseña. El próximo sábado, El laberinto secreto de La mansión del Indiano de Guatemala, de Andrés A. Rodríguez, mi admirado Nome Andrés. También reseñaré exposiciones y otros acontecimientos.

Además, preparo algunos cambios de diseño en La Acequia y alguna sorpresa más, que os iré dando a conocer poco a poco. Estoy abierto a vuestras sugerencias.

viernes, 17 de abril de 2009

Christian Zacharias


Extraño martes el pasado día 14 de abril. El regreso de las vacaciones deja siempre un tacto muelle en las cosas. Además, no me encuentro bien desde hace semanas. No termino de coger el aliento de la actividad diaria. Hace tiempo, estas situaciones me provocaban un confuso estado entre la ansiedad y la rabia. Ahora me dejan perplejo como un actor veterano que asiste a los primeros síntomas de que ya no podrá realizar con éxito las giras llenas de bolos con dos funciones diarias y busca acomodarse a un paso digno que disimule la fatiga inopinada. O como esos jugadores de fútbol que sobrepasan la edad óptima y saben que sólo pueden darse por completo unos pocos minutos cada partido y deben aprender a dosificarse. Aún recuerdo un viejo amigo que me advirtió de que llega un momento en el que ya sólo puedes controlar si en el desayuno quieres una o dos tostadas y el resto del día debes contentarte con ser un observador del mundo y debes guardar la mayor parte de las fuerzas para la meditación a partir de lo observado y la acción en los momentos adecuados. Es esa mirada la que dará calidad al resto de tu vida. Quizá sea sólo la primavera, que no termina de llegar del todo.

Estuve ese martes con mi amigo Teo en el concierto de piano ofrecido por el alemán Christian Zacharias, celebrado en la Casa del Cordón de Burgos. Ya he confesado aquí mis carencias musicales, pero sé que asistí a un concierto brillante ofrecido por uno de los mejores pianistas de la actualidad. Zacharias tocó la Sonata para piano nº 44 en fa mayor de Haydn, Humoreske en si b mayor de Schumann, siete de los Douze Prélude de Debussy y la Sonata para piano nº 39 de Haydn. Agradeció los calurosos aplausos con una pieza fuera de programa, el Rondó de Mozart. Es asombrosa la técnica de Zacharias, que pudo con una sala que no es muy rica en sonoridad. Su interpretación de Haydn fue brillante, sin una sola tacha. En Schumann se percibió que su talento no le lleva por el romanticismo, a pesar de la limpieza en la ejecución. Magnífico en Debussy. Con el Rondó demostró su dominio de Mozart (está considerado uno de sus mejores intérpretes), llevándolo incluso a un ejercicio de dificultad más allá de la partitura.

Ahora bien, Zacharias, que llena en cualquier sala a precios mucho más altos que en Burgos, hubo de contentarse con menos de media entrada.

jueves, 16 de abril de 2009

Un alivio y un debate entre lectores (Cap. 1.49).


El capítulo de esta semana, como otros muchos, vuelve a partirse en dos: la primera parte, continúa el anterior y la segunda no tendrá final hasta el siguiente. A partir de que Cervantes constata cómo la distribución de la materia en los capítulos es esencial para el entendimiento moderno del género, ya hemos visto que la ruptura argumental es un recurso con el que busca tanto la variedad temática como fomentar las ganas de continuar la lectura.

En la primera parte del capítulo, Sancho consigue, aparentemente, vencer en la argumentación a su amo: si tiene necesidades, no puede estar encantado y se lo puede demostrar si le deja hacer. Don Quijote consiente, en especial para que le saque del apuro en el que se encuentra, porque sabe muy bien lo que le pasa y, en cuanto puede, da su palabra de someterse a la voluntad de quien le lleva.

Es de reseñar cómo Cervantes da tantos detalles sobre la necesidad física que siente el hidalgo, que hace caer el diálogo anterior y el siguiente -de gran carga teórico-literaria ambos- hacia el más crudo realismo. Ya hemos visto lo mismo en otras ocasiones (en especial en la cuestión amorosa), lo que habla de una constante intención irónica del autor al abordar determinados temas, impidiendo que se eleven a tanta altura que arrastre el texto hacia lugares no queridos y jugando, en consecuencia, con el contraste.

Tras estirar el cuerpo y aliviarse, don Quijote habla con Rocinante. Es un párrafo que sirve de transición para que el canónigo se dirija directamente al protagonista e intente convencerle de su locura a partir de un planteamiento artístico que se centra en la falsedad de los libros de caballerías y su peligrosidad, porque pueden acarrear trastornos como los que él sufre.

El discurso del canónigo no está exento de contradicciones. Él mismo confiesa cómo se puede disfrutar con la lectura que condena y las historias de grandes héroes que le recomienda para suplir las novelas caballerescas tampoco están exentas de las mismas falsedades que denuncia en éstas, puesto que el tiempo las ha entreverado de leyenda. De hecho, en época de Cervantes, se debatía sobre la existencia real de alguno de ellos.

Es muy interesante la respuesta que le da don Quijote, en la que mezcla historias novelescas, legendarias y reales, personajes literarios y caballeros reales, poniéndolas todas al mismo nivel. Podríamos ver en estas palabras un debate sobre la existencia real de los productos culturales: las historias caballerescas dependerían, así, de su recepción, no de su fundamentación real o no. En el fondo, el diálogo entre el canónigo y don Quijote es un debate entre lectores con diferente interpretación sobre lo leído, no lo olvidemos. La modernidad de Cervantes se pone, de nuevo, de manifiesto, al abordar esta cuestión desde la recepción de la obra artística.

Como continúa en el capítulo L, dejaremos esta interesante cuestión para el próximo jueves.

miércoles, 15 de abril de 2009

Adobe


Castilla se resuelve en adobe en estas tierras. Nada hay más cierto que el barro y la paja para guarecernos. Nada hay más cierto para que, cuando nos hayamos ido a buscar el horizonte, todo vuelva al silencio exacto de las cosas y de nosotros sólo quede la feraz nada.

martes, 14 de abril de 2009

Horizonte


Tracemos el horizonte con una línea recta, como meta de todas las esperanzas que perdimos. Y reposemos nuestras derrotas un tiempo, con un poco de queso y vino áspero. Caminemos, después, hacia otra.

lunes, 13 de abril de 2009

Tierra de Campos


Perderse en Tierra de Campos es llenarse de paisaje. No son pueblos fáciles estos, pero hay algo que serena la mirada, curvada de horizonte. Solemos olvidar que quien salió de aquí no ha vuelto porque la ausencia de frontera lo ha llevado siempre hacia adelante, quizá por huir de su centro. Y con él viaja, para siempre, el silencio de verse ante la llanura, con el receloso paso del que busca el ligero valle de un regato al que alguien arrebató la hilera de chopos para que no fuera nidos de pájaros. Tierra siempre en la que los palomares perdieron la techumbre en la última tormenta. Pero tierra en la que caminar apenas unos minutos es enfrentarse, desnudo, al ocaso, porque aquí no hay donde ocultarse.

domingo, 12 de abril de 2009

La teoría literaria cervantina en el Quijote, imágenes que completan la publicada el sábado anterior y noticias de nuestro Quijote

Una de las formas de leer el Quijote es en clave teórico-literaria. Como ya he dicho en otras ocasiones, la novela está llena de reflexiones sobre literatura (especialmente sobre novela y teatro), alusiones veladas o directas a obras y autores, controversias, perspectivas de lectura -no olvidemos que el hidalgo protagonista se nos construye desde su condición de lector-, etc. En este sentido, el Quijote es una obra plenamente moderna, puesto que la metaliteratura es uno de los puntales de la mejor literatura actual.

Sin embargo, algunos estudiosos se han entusiasmado demasiado con esta lectura, sin darse cuenta de que el Quijote es una novela llena de idas y vueltas, giros y recursos de ocultamiento del discurso. Se han hecho demasiadas lecturas planas, directas, de lo que se dice en el Quijote y se interpreta, sin más, lo que dice tal o cual personaje como la voz directa de Cervantes. Hay que tener cuidado.

De hecho, en el capítulo de esta semana veíamos ciertas afirmaciones en el diálogo entre el cura y el canónigo que siempre han confirmado a los críticos la opinión que tenía Cervantes sobre la novela y el teatro de su época. No se suelen detener a pensar que las mismas razones por las que se atacan a las comedias del momento porque no responden a la preceptiva clásica, se niegan en la defensa de la posibilidad de la novela como género.

Cervantes reflexionó mucho sobre la literatura: su obra está plagada de estas cuestiones, pero el hecho de adjudicarlas a unos u otros personajes matizan lo afirmado, así como el cotejo cuidadoso con otras producciones suyas.

Cervantes no nos dejó un tratado sistemático en el que reflejara su teoría literaria, por eso debemos andar entresacando lo que dice en uno u otro lugar. De la suma de todas sus palabras debemos entenderlo partidario de una obra de arte realista, verosímil y con una fuerte tendencia costumbrista.


Otra visión de la escultura de Teno



Recordaréis que la semana pasada publicamos la fotografía del Monumento al Quijote, obra de Aurelio Teno, instalado en la Avenida de Mayo de Buenos Aires. Silvia Zak, que me la envió, me remite ahora dos que completan la perspectiva. En ellas vemos la mala costumbre de usar las obras de arte como panel de proclamas y quejas. Pensaba que la manía contra el arte era sólo un ejemplo español, pero veo que es algo más general. Silvia me informa que periódicamente se adecenta el monumento, pero que, en seguida, vuelve a sufrir este tipo de atentados. No quería dejar mi información de la semana pasada sólo como una postal turística.

Os animo a mandarme imágenes de este tipo o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la iconografía posible sobre Cervantes y el Quijote. En cuanto a los autorretratos quijotescos, ya sabéis que volverán, así que podéis seguir mandándomelos, que no tardaré en publicarlos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.


Noticias de nuestro Quijote

Antonio Aguilera y Ojito publicaron el comentario correspondiente al capítulo de la semana pasada con una fotografía de una escultura de don Quijote en Castro del Río, que aumenta nuestra colección de imágenes quijotescas. En el comentario, se repasa, con acierto, la procesión, la intervención del canónigo y, sobre todo, la identificación de los géneros que hoy son las nuevas novelas fantásticas necesitadas de un buen Cervantes con escoba...
Para compensar el retraso, esta semana se adelantaron con un magnífico comentario sobre el capítulo 48, en el que enlaza Antonio, con gran acierto, la literatura de entonces y la de ahora. La imagen de Ojito, de hecho, da buena muestra de lo que hoy borraría un buen Quijote.


Javier comenta en imágenes el capítulo 48. Era muy difícil su reto, dado los temas apuntados, pero ha salido con bien, como siempre. Qué magnífica imagen la del laberinto...

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook,
aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada,
aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.

viernes, 10 de abril de 2009

jueves, 9 de abril de 2009

Continúa la lección de teoría literaria, con toques de polémica y una caída en la realidad más cruda (Cap. 1.48).


Continúa, en este capítulo, el diálogo en el que el cura y el canónigo debaten sobre cuestiones literarias.

Es curioso comprobar cómo lamenta Cervantes, a través de estos dos personajes, que los autores de novelas fantásticas anteriores, al estilo de las de caballerías, hayan desperdiciado la posibilidad de hacer narraciones que se sometieran al arte y las reglas. El canónigo confiesa que él comenzó en su día una con el propósito de ajustarlas a estas reglas, que la dio a leer y gustó tanto a doctos y discretos como a ignorantes. Es decir, Cervantes afirma la posibilidad de que el género tenga general aceptación: en el fondo, eso es el Quijote.

Uno de los motivos que el canónigo esgrime para no haber continuado su novela es la comparación con lo que sucedía en la época con las comedias. Tanto en su intervención como en la del cura, se dibuja un panorama muy crítico con el teatro del momento, que incumple la preceptiva aristotélico-horaciana, está lleno de errores e inverosimilitudes y se somete, en exclusiva, al gusto del público puesto que las comedias se han convertido en mercadería vendible. Éste es el eje principal de la crítica: la búsqueda del éxito de público por parte del empresario teatral, exige el halago desmedido al gusto del vulgo, que ha empujado el arte escénico hasta un lugar que ambos personajes denuncian, en contra de un camino más correcto, a su entender, que se dio poco antes pero se abandonó.

Es de reseñar cómo entre las obras mencionadas como ejemplos de lo que debería haberse continuado se encuentran tres de Lupercio Leonardo de Argensola (La Isabela, La Filis y La Alejandra), una de Lope de Vega (La ingratitud vengada), otra del propio Cervantes (La Numancia), además de una de Gaspar de Aguilar (Mercader amante) y otra de Francisco Agustín Tárrega (La enemiga favorable).

El cura y el canónigo contraponen, por lo tanto, una situación anterior cuya continuidad hubiera sido deseable y que demostraba que no está la falta en el vulgo, que pide disparates, sino en aquellos que no saben representar otra cosa, con otra presente, en la que imperaba un teatro popular y que buscaba la rentabilidad económica casi en exclusiva.

La frontera entre uno y otro se encontraba en algo no citado en el texto pero que cualquier lector culto del momento comprendía: la formulación por parte de Lope de las claves de la llamada comedia nueva, un artefacto de perfecto engranaje para representar ante el público variopinto de los corrales de comedia y que barrió esa otra posibilidad mencionada por el canónigo, camino que hubiera dado, a su juicio, mejores resultados artísticos y en el que Cervantes deja caer, con orgullo, el título de una obra suya. Profundiza Cervantes en su crítica a Lope, acusándole, sin decirlo, de una desviación no elogiable del teatro español. Continuaremos sobre esto el sábado, pero apuntemos aquí que para Cervantes también había otra posibilidad en el teatro, como la indicada para la novela, de hacer un teatro que gustara a todos pero sometido a las reglas. Quizá eso sea lo que intentó con la publicación de sus Ocho comedias y ocho entremeses en 1615.

Cervantes se da cuenta de que la discusión se ha prolongado demasiado y que ha alcanzado una altura teórica que puede cansar al lector y por eso procede a cambiar de estilo y, aparentemente, de tema. Sancho, tras dar muchos rodeos, viene a comunicar a su amo sus dudas sobre el encantamiento al que don Quijote dice estar sometido:

-Digo que yo estoy seguro de la bondad y verdad de mi amo; y así, porque hace al caso a nuestro cuento, pregunto, hablando con acatamiento, si acaso después que vuestra merced va enjaulado y, a su parecer, encantado en esta jaula, le ha venido gana y voluntad de hacer aguas mayores o menores, como suele decirse.
-No entiendo eso de hacer aguas, Sancho; aclárate más, si quieres que te responda derechamente.
-¿Es posible que no entiende vuestra merced de hacer aguas menores o mayores? Pues en la escuela destetan a los muchachos con ello. Pues sepa que quiero decir si le ha venido gana de hacer lo que no se escusa.

De forma divertida se nos cuela una caída de nivel desde la altura de la conversación de cura y canónigo hasta estas aguas. No es la primera vez que usa de este recurso (recordemos, por ejemplo, la historia de los batanes) como técnica barroca de contraposición entre lo bello y lo vulgar, entre lo elevado y lo soez.

Aquí, además, viene a explicitar, de forma irónica, parte de la conversación precedente sobre cuestiones teóricas. Lo gracioso del caso es que tanto sirve para negar como para afirmar lo dicho por el cura y por el canónigo: esta mixtura estilística niega las bases teóricas clásicas que tanto admiran ambos, pero confirman cómo se puede juntar en una obra el gusto vulgar y el chiste fácil con el discurso más elevado. Y es que Cervantes, con este giro, ni niega ni confirma lo que ha dicho antes, simplemente, lo supera, de lo que no se han dado cuenta muchos estudiosos, cegados al pensar que el debate traducía, sin más, el pensamiento del autor. Y, de paso, recupera a nuestros protagonistas, puesto que don Quijote, sin admitirlo pero apremiado por la necesidad, niega su condición de caballero encantado:

-¡Ya, ya te entiendo, Sancho! Y muchas veces; y aun agora la tengo. ¡Sácame deste peligro, que no anda todo limpio!

Veremos, el próximo jueves, cómo sale del apuro, en el capítulo XLIX.

miércoles, 8 de abril de 2009

Puzle


En contra de lo que muchos creen, la vida no tiene más trazo que un puzle con algunas piezas manchadas de sangre. Al menos, que los pedazos compongan ciertos fragmentos presentables.

martes, 7 de abril de 2009

CLESS


estaba tan fatigado que tardó en descubrir que el metal no lo espejaba y que aquellas letras no eran la clave oculta para abrir todos los misterios con sinceridad se dijo necesitas unos días de descanso qué barbaridad como si alguien que firma cless con un tres invertido me hubiera podido leer la mente

lunes, 6 de abril de 2009

Casa de sueños


- Puestos a cerrar lo ojos y tener un sueño, elijo el de la tercera caja.

- ¿Éste que te hace entrar en una tierra en la que los políticos son intachables, cumplen con su función, no permiten por acción u omisión la corrupción ni la financiación ilegal de los partidos políticos, no aceptan ningún tipo de regalo más allá de su sueldo o las dietas que justamente les correspondan por la labor realizada, nunca son demagogos ni oportunistas y dimiten en cuanto tienen conocimiento de que una decisión suya, aun tomada con honestidad, ha causado perjuicios a la sociedad? ¿El de la etiqueta con la imagen desenfocada?

- Sí, claro.

- Pues verá, todas las unidades que nos enviaron venían mal de fábrica y tuvimos que devolverlas.

domingo, 5 de abril de 2009

Sin apunte


Hay ciertos momentos, en mitad del trayecto diario, en los que se hace una luz extraña y todo adquiere nuevo significado, como si la ciudad fuera un mero decorado pintado a brochazos, toscamente. Entonces, siento temor a mi siguiente paso, porque me noto con el papel mal aprendido y sin apunte.

sábado, 4 de abril de 2009

Rinconete y Cortadillo en el Quijote, otra fotografía quijotesca desde Argentina y noticias de nuestra lectura

Cervantes se menciona como autor de otras obras en el Quijote. Ya vimos cómo, en el escrutinio de la biblioteca del hidalgo, apareció un ejemplar de su novela pastoril La Galatea.

En el capítulo de esta semana lo vuelve a hacer, pero con un sentido diferente. En el VI mencionaba un libro editado hacía años, a poco de volver a España y cuando quería iniciar una carrera literaria. Un libro que pertenecía a un género, la novela pastoril, entonces en pleno vigor. Aunque La Galatea contiene interesantes muestras que hacen avanzar el género hacia el realismo y la verosimilitud, no deja de ser un texto alejado de la propuesta narrativa que contiene el Quijote: entre ambos ha pasado no sólo el tiempo sino la evolución literaria de Cervantes. Quizá por eso nunca publicara la segunda parte, porque ya no creía en el género como tal. Algunos estudiosos piensan que parte del material pastoril que pensaba introducir en la nunca publicada segunda parte, podría estar presente en los pasajes pastoriles del Quijote, pero subordinados ya al principio de narración realista de éste por esa misma evolución artística. Este es un tema muy interesante para conjeturar, pero sin pruebas.

Cuando el ventero entrega al cura el manuscrito del Rinconete y Cortadillo, la intención es otra que cuando se menciona La Galatea en el escrutinio. Ahora se cita un texto no editado y que no pasará a la imprenta hasta 1613, años después de la primera edición del Quijote. Sabemos que el texto circuló manuscrito, al menos, a partir de 1606, fecha del manuscrito de Porras de la Cámara, en donde la obra se tituló Novela de Rinconete y Cortadillo, famosos ladrones que hubo en Sevilla, la cual pasó así en el año de 1569. Es interesante cotejar el texto basado en el manuscrito con el de la primera edición.

El manuscrito, elaborado por el racionero de la catedral de Sevilla, Francisco de Porras, es una miscelánea de textos compuesta para la lectura, en tiempos de ocio, de su amo, el cardenal arzobispo de Sevilla, Francisco Niño de Guevara. Lo tituló Compilación de curiosidades españolas y en ella se incluían La tía fingida (atribuida a Cervantes), Rinconete y Cortadillo y El celoso extremeño.

Manuscritos como éste eran habituales en la época, en la que muchos textos tenían una abundante circulación anterior a la impresa. Se destinaban a la lectura privada pero se prestaban para su copia. Fue encontrado en 1788 por Bosarte, quien lo copió para editarlo, y tiene una historia singular, como tantos papeles en España.

Robado del Colegio de San Isidro, en donde se encontraba, para su venta, lo halló en 1820, en una librería de viejo, el conocido bibliófilo -algunos opinan que bibliófago- Bartolomé José Gallardo, que lo perdió, junto a otros papeles y libros muy valiosos, al huir de la reacción absolutista el día de San Antonio, 13 de junio de 1823. Los papeles fueron quemados o arrojados al río (la historia de estos papeles de Gallardo es muy confusa) por una masa popular que se había levantado contra los liberales en defensa del absolutismo. O sea, que por estas circunstancias tan habituales en la cultura española, un manuscrito esencial para recomponer la historia editorial cervantina, se ha perdido para siempre y sólo podemos trabajar a partir de copias que se hicieron de él y referencias de quien lo tuvo en su mano. Por estas copias, sabemos de las divergencias entre los textos del manuscrito y los definitivamente editados por Cervantes en 1613, mucho más ajustados a la moral oficial.

Por lo tanto, la mención en el Quijote de una obra no editada nos sitúa ante un Cervantes que tenía un material inédito compuesto, en esencia, por obras dramáticas y muchas de las novelas que se imprimirán en la colección de Novelas ejemplares. El Quijote fue la forma de romper su alejamiento de la imprenta durante tantos años. Imaginemos a Cervantes, consciente de la trascendencia de lo que tenía escrito y viendo cómo envejecía sin saber si podría imprimirlo.


Más fotografías quijotescas desde Argentina


Silvia Zak, de la que ya he publicado alguna fotografía en esta serie, amplía nuestra muestra de imágenes con referencias quijotescas al enviarme la de esta escultura instalada, desde 1980, en un lugar tan singular de Buenos Aires como el cruce entre la Avenida de Mayo y la Avenida 9 de Julio. Este Monumento al Quijote es obra del escultor Aurelio Teno, nacido en Minas de El Soldado (Villanueva del Duque, Córdoba, España) en 1927. Desde los años sesenta del siglo pasado, Teno hizo una curiosa mezcla del arte pop con la escultura monumental, que a veces no ha sido bien aceptada. Es uno de sus varios monumentos escultóricos con el Quijote como tema. ¡Gracias, Silvia!

Os animo a mandarme imágenes de este tipo o a que las publiquéis en vuestros blogs, para acumular toda la iconografía posible sobre Cervantes y el Quijote.
En cuanto a los autorretratos quijotescos, ya sabéis que volverán, así que podéis seguir mandándomelos, que no tardaré en publicarlos. Recordad que debéis estar con un ejemplar del libro o en actitud quijotesca.

Noticias de nuestro Quijote


Mi muy querida Antònia me ha hecho un gran regalo, al unir esta locura de los jueves a la de los quijotes saharauis. Os pido que leáis su entrada con calma, pues lo merece. ¡Gracias, Antònia!

Abejita publicó la segunda parte de su comentario del capítulo de la anterior semana, con la acertada visión de cómo, en dos días, se ha llenado de todo tipo de gente... Después, nos dio a conocer, vía Ele Bergón, la opinión de Sanchico -que ha sacado un notable en lengua-: para él, don Alonso y su padre están, simplemente, como un cencerro, sin que le tengamos que dar más vueltas al asunto... Finalmente, Abejita ha publicado el comentario del capítulo de esta semana en el que no da puntada sin hilo. Os recomiendo que os fijéis en sus títulos, porque sirven para aclarar bien la perspectiva desde la que los enfoca. Y, cuidado, que en esta entrada sale volando en hipogrifo.

Alatriste nos informa, muy oportunamente, de los avances del Banco de Imágenes del Quijote. No os perdáis los enlaces que facilita.

Myr ha publicado una entrada en la que pone de relieve una de las frases más significativas del Quijote sobre la libertad de la escritura. En ella suma la palabra de Cervantes y la de Federico García Lorca para gritar por la libertad de la palabra.

Dianna, a partir de los olores de los demonios debatidos en el capítulo de esta semana, ha publicado una entrada con la cita inteligente de Los Demonios perfumados del Quijote. Ya sabemos que, en esta novela, hay muchos olores...

Manuel comenta el capítulo de esta semana y lo enlaza con el gusto por las celebraciones en España. Interesante, sin duda. Además, aumenta nuestra colección de imágenes cervantinas con una placa en homenaje al autor, sita en la calle Cervantes de San Lúcar de Barrameda. La colección aumenta.

Pancho, en su comentario al capítulo de esta semana, se fija en todos los sucesos notables. Me gusta especialmente cómo se fija en la actuación de Sancho. No os lo perdáis.

La ilustración de Javier para este capítulo no sólo lo resume sino que sintetiza gran parte de su mirada sobre la Primera parte: despedida caballeresca, materia narrativa y reflejos que fabulan la voluntad de trasformación de nuestro hidalgo. Excelente.

Enlace con el índice de nuestra lectura, elaborado por Raúl, aquí.
Enlace con el grupo en Facebook, aquí. (Este grupo no sustituye a la lectura en este blog y no estáis obligados a uniros: lo usamos sólo como complemento, para informarnos, preguntar y debatir.)
Enlace con la entrada en la que encontraréis sugerencias si os incorporáis con la lectura ya iniciada, aquí.
Si me he olvidado de alguien, hacédmelo saber y lo subsanaré. Recordad enlazar vuestras entradas con La Acequia, para poder encontrarlas.
Vale.