martes, 6 de octubre de 2009

La casa


Hace unos días acompañé a mis padres en un paseo por el lugar en donde estaba nuestra casa. No sólo el tiempo pasa: el espacio nunca vuelve. A veces, en la noche, oigo el viento estremecer las hojas y las ramas del gran plátano que plantó mi padre frente a la casa. Es curioso el regreso de lo que ya no existe. La ciudad ha crecido sobre mi infancia: como una gran plancha oxidada.

50 comentarios:

M.V dijo...

Puestos a recordar el pasado, aquí otra foto de ese fotógrafo que dejó miles en su archivo. 1953

En esta, vereis la casa donde nací y el balcón donde me asomaba (donde apunta la última A) para ver alejarse cualquier carro o vehículo hacia el oeste y arco de San Martín (una de las entradas a la ciudad amurallada y Camino de Santiago)Los árboles proyectaban una sombra de claros-oscuros que al pasar estos en movimiento, creaban unas imagenes "de cine" que aún siguen vivas en mi retina.

elisa...lichazul dijo...

pedro

la realidad abismante que nos depara el futuro, un futuro con paisajes reestructurados
por suerte conservamos la memoria y los lazos de amor son su mejor historia

besitos de luz profe

Brujaroja dijo...

La persistencia de objetos,lugares, espacios, olores. Es un asunto curioso. Para llegar a la casa en la que viví hasta los veinte años había que seguir un camino que recorrí miles de veces. Luego hicieron una carretera y ya volvíamos siempre en coche. Pero un día subí caminando. Era de noche y no se veía nada (curiosamente he heredado de mi padre la facultad de arreglármelas muy bien en la oscuridad). Sucedió una cosa curiosa. Llegados a un punto concreto, mi pie se elevó y de pronto me di cuenta de que mi cerebro (vete tú a saber qué raros mecanismos) le había dado la orden de levantarse un poquito para superar una especie de escalón mínimo que había habido en el camino y que con la carretera había desaparecido.
Tienes razón, Pedro: Es curioso el regreso de lo que ya no existe...
(Y, oye, por cierto, si no te gusta FlashForward, no me odies demasiado, lo mismo es que yo tenía un día muy indulgente...)

Cornelivs dijo...

Asi es, Pedro. Te cuento una pequeña anécdota, si me lo permites.

Hace poco oi un programa en la radio. Alguien hablaba del "inexorable paso del tiempo...", cuando se oye una voz por lo bajo -las cosas del directo-, que decia: "el tiempo y la p... madre que lo parió".

Un abrazo.

Gabiprog dijo...

La memoria nos pellizca y a veces nos deja cardenales, pero es que incluso estos se curan, o al menos no son visibles...

migul dijo...

los recuerdos son tan sutiles como deliciosos...

impersonem dijo...

Cuando regresamos después de mucho tiempo, o de alguno, al lugar de nuestra niñez, de nuestros recuerdos, es el alma y no el cuerpo la que siente el paso del tiempo...y la transformación del espacio por acción de éste...son sensaciones que se engarzan con nuestras raíces en lo más profundo de nuestros tuétanos. Pero siempre nos queda la impronta que se guarda en nuestra memoria.

Abrazos.

Hernando dijo...

El tiempo no existe es abstracto, hoy era el mismo "tiempo" que hace miles y miles de años, lo que cambia es el espacio, el paisaje manejado por la santa voluntad del hombre y de la naturaleza.
Nací en una casa de adobes, con su desván que era mi refugio durante las violentas tormentas del verano, en su lugar hoy hay una casa moderna de obra-vista, de un plumazo se han cargado mi infancia, nunca podré recuperarla.

Camille Stein dijo...

es inevitable la oxidación... el tiempo regresa en forma de memoria y hojas estremecidas...

Ele Bergón dijo...

El regreso de lo que ya no existe viene queriendo o sin querer a nuestros recuerdos y parece que tiene vida.

Un abrazo

Luz

Merche Pallarés dijo...

Vamos a ver, la foto, la verdad, no me dice nada. Ahora, que la ciudad haya crecido sobre tu infancia como una gran plancha oxidada, entonces sí. Veo la plancha oxidada, los recuerdos infantiles borrados aunque espero que el plátano que plantó tu padre, siga en pie. Señal de esperanza. Besotes, M.

Anónimo dijo...

Buenas noches, profesor Ojeda:

..."No sólo el tiempo pasa: el espacio nunca vuelve".

Mientras exista en nuestro recuerdo, existe. Y si además lo escribimos, y tenemos la suerte que tenemos actualmente de poderlo acompañar de fotografías y de sonidos, si queremos, si nos empeñamos en ello, no habrá nadie que lo borre, ni lo pueda hacer desaparecer.
Todos, hoy, al leer su entrada, hemos visto el plátano que sembró su padre, y hemos sentido cómo se movían las hojas en sus ramas.

Saludos. Gelu

P.D.: Miguel Vivanco, paisano, así que ¿ahí vivías tú?. ¿Conocerías, seguro a ...?. Sigue trayéndonos fotos maravillosas. Gracias.

virgi dijo...

Leerte me ha dejado un poso de melancolía...mientras las hojas agitan nuestros recuerdos.

M.V dijo...

Gelu:

Aqui va otra para la colección.

Estas son viviendas construidas por la Caja de Ahorros Municipal en el 1958. Al tercer piso de la Torre (ahora Avda.Cantábria) nos transladamos por esas fechas, y en el octavo vivia Sta. Casilda, maestra de párvulos en el "GRUPO" que Tú tal vez conociste.

Y en el edificio de atrás el hoy Presidente de la Diputación........

Un abrazo. Miguel

Alimontero dijo...

Hola Pedro, la imagen me costó identificar qué era hasta leerte...;-) y luego comprendí...

Me pasó como a tí. Llegamos al lugar...y como bien dicen, el tiempo no existe, las realidades las vamos conformando nosotros mismos de acuerdo a nuestros recuerdos. Y pude comprobar que no solo creció mi ciudad, sino que en ese crecimiento, ahi, en ese lugar, ya no pertenezco...

Un abrazo nostálgico maestro...;-)

Ali

elena clásica dijo...

La vida como constante cambio y movimiento. Produce un vértigo terrible, igual nosotros cambiamos hasta la transformación profunda, entonces ¿por qué en ocasiones nuestros sentimientos se mantienen intactos?
Besazos.

Myr dijo...

Curioso: mi casa es el corazón de todos mis afectos. No tengo a dónde retroceder a algo asì como lo que tu llamas "la casa de mi infancia" y menos, en companía de mis padres.

Por tanto, qué valiosos momentos esos que viviste. ¡Qué valiosos!

Magui dijo...

Nas casas em que eu morei não existe pedra sobre pedra.Tudo jogado ao chão e construído outras coisas.
Pensei que aí na Espanha ninguém derrubava nada!

Juan Navarro dijo...

¿Quizá porque las cosas sólo son en la medida en que son con nosotros?
Un saludo.

Antón de Muros dijo...

El paso del tiempo y la mutación de los lugares donde hemos vivido son generadores de la nostalgia que siempre viene con nosotros...

Un abrazo, Pedro.

Antón.

mojadopapel dijo...

El regreso de lo que ya no existe es la capacidad que tenemos los humanos de revivir, me gusta tanto vivir como revivir, me hace ser consciente del antes y el después.

Silvi (reikijai) dijo...

RECUERDOS, vivencias que llenan de nostalgia, y emocionan… los llevamos marcados en el alma.El tiempo no se detuvo… la vida siguió su curso… Besitos. Silvi.

erobleto dijo...

Vivencias...

A nuestra generación nos borraron todos los recuerdos. Se fué nuestra casa, se fué nuestra iglesia, nuestro barrio, nuestro colegio, las calles, los edificios, la ciudad entera.

La destruyó un terremoto gigantesco que marcó nuestras vidas... hoy sólo somos un puñado de gentes viviendo del recuerdo "de antes del terremoto..." las nuevas generaciones ni nos entienden.

Nos entendemos nosotros con nuestros recuerdos...

Igual que habíamos escuchado a nuestros abuelos cuando 40 años antes les había ocurrido lo mismo en la misma ciudad, con la misma gente...

Parece una ficción de Borges, es vivencia real...

tequila dijo...

Buenas:
también yo sufro esa sensación de tiempo pasado cuando veo la primera casa en la que viví. Esa sensación y algo más que no he sabido definir hasta leer tu sentencia "el espacio nunca vuelve".
Cuánto en tan pocas palabras, Pedro....
Besos

DESPLAZADOS AL PARAISO dijo...

Los días de viento yo también oigo las hojas del plátano que mi vecino de al lado tiene plantado en su casa y te aseguro que impresiona ese ruido en el silencio de la noche.
plátano siga ahí plantado.
Es bonito recordar, un poco melancólico porque sabes que esos momentos ya no se repetirán, pero bonito.
Un besote, muackkks.

blogochentaburgos dijo...

Pero en esos espacios queda para siempre el espíritu de lo vivido, de todas las sensaciones que allí experimentamos. Tuvo que ser emocionante Pedro

Anónimo dijo...

Los lugares y las cosas se recuerdan según ha vivido cada uno su infancia. Siempre gusta recordar, sobre todo la infancia y más si ha sido feliz. Siempre nos queda dentro un poco del niño que fuimos en su momento. Besos Isabel.

Adu dijo...

Qué bonito y qué profundo: "el espacio nunca vuelve..." Te lo voy a plagiar (citaré la fuente).
Buen día.

Kety dijo...

Con el tiempo, sólo quedan los recuerdos, y a medida que nos vayamos marchando esos recuerdos irán muriendo. ¡Uy! lo que me faltaba, ponerme más triste de lo que estoy.
Un abrazo

marga dijo...

A veces, cuando camino por la ciudad, pienso que debajo de mis pasos estan los de mi abuela y encima cemento y sobre ellos los de mi madre y encima baldosa, sobre ella taconeo yo, briosa, como si el mundo estuviera aqui para mi y para siempre, y sobre los mios?

pancho dijo...

Todo es tiempo. El hombre, pues, es sólo tiempo: una voz contra el tiempo. Todo el tiempo del hombre se le pasa en lucha contra ese tiempo que nos acota y nos desaparece

Basurero Usurero dijo...

Wow, me sorprendió encontrar tanta reflexión en tan corto texto, esto es prueba indiscutible que no se necesita escribir amplios textos para hacerse entender; me gustó tu frase del espacio nunca vuelve, buena. Suerte.

LUISA M. dijo...

A veces duele la nostalgia por las cosas y lugares que formaron parte de nuestra vida y ya no están, que desaparecieron del todo o fueron reformadas o sustituidas por otras.
Un buen texto y un buen tema para reflexionar, Pedro.
Un abrazo.

Loc@ dijo...

EL TIEMPO Y EL ESPAIO SON INTANGIBLES, cambiantes, como nosotros mismos. Mencionas el plátano de tu niñez. La mía fue un espacio pequeño, un pisito, en el que convivíamos seis personas. Ahota frenta a la ventana tengo un plátano que quise/que quisimos plantar ahí, donde está. La vida anterior de este espcio fue un campo de cereal y ¿quien sabe mucho antes? Mi espacio, pues, está conformado, también, por él, por el plátano. Únicos árboles que se dan por esta zona... los que se plantan, los de mi patio y pocos más ¡ah! y en el parque.
Rememoras la infancia como algo perdido, yo, en cambio, como algo pasado... ¡adiosgracias!
Besos. PAQUITA

Selma dijo...

Algo personal, si me lo permites...
los recuerdos, me los traen los olores, los paisajes y los rostros se han quedado o lejanos o dilfuminados...
el olor a lavanda.. me traen a la memoria mi Padre que la cuidaba en sus momentos de ocio y mi madre que la dejaba en saquito entre la ropa en los armarios...
Buff.. hoy estoy muy sensible... pero gracias con tu Post por traerlos a mi memoria, Pedro.
un beso, ahora con olor a lavanda y... jazmín..

Selma dijo...

... Y GRACIAS, por todo... ;-)

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Esto es, sencillamente, POESÍA.

Un abrazo grande
Marian

Hernando dijo...

No Selma, no es sensibilidad es el aroma de la infancia. Cada ser humano y según las circunstancias (tiempo, espacio) tiene su olor , su perfume, tú olor es la lavanda, el mío es a cebada, a endrina, a uva, a vino es lo que había en mi desvan. Cada uno tiene su aroma, que hace que cuando, lo respiramos nos lleve al espacio, entorno, lugar, de nuestra dulce e inocente infacia. En donde lo respiramos por primera vez.

Selma dijo...

Con tu permiso, Pedro..
Hernando: un abrazo inmenso y cariñoso...

Euphorbia dijo...

Me acuerdo cuando mi padre vendió la casa del pueblo donde él había nacido y donde nosotros pasábamos algunos días de verano, donde estaba la buhardilla con libros y revistas antiguos a la que yo subía a matar el aburrimiento que me producía ese pueblo polvoriento. Me dio mucha pena esa venta. A veces he soñado con aquella casa que ya no debe parecerse en nada a como yo la recuerdo. Qué cosas.
Besos, Pedro.

El Deme dijo...

El mundo cambia, las casas de la infancia desaparecen y hay que saber envalentonarse con las nuevas decisiones, las nuevas formas de vida, porque de alguna manera las hemos elegido para prosperar, para ser más felices, para ser nosotros mismos.
Lo bueno de todo es que, a veces, nos llega ese sonido o ese olor o ese recuerdo de un tiempo muy pasado que, al entrar de nuevo en nuestra mente, nos hace volver a aquellos años.
Tenemos que compaginar nostalgia y presente para poder tirar hacia adelante.

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Pedro son aquellas cosas que no se petrifican siempre vuelven , un beso

Silvia_D dijo...

Acabo de empezar a vivir, no tengo recuerdos. No es triste... triste es recordar según qué... yo, me alegro.
Besosss!!

Antònia Pons Valldosera dijo...

Cierto, ni el tiempo ni el espacio de la niñez pueden volver.
¿Será por nuestra memoria selectiva? ¿Será porque percibimos subjetivamente el espacio?

São dijo...

Por essa razão, por esse sentimento de perda, é que evito o regresso, sabes?

O meu abraço solidário, querido amigo meu.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

el pasado siempre está ahí, incluso cuando desaparece físicamente. Un abrazo.

Jan Puerta dijo...

Curioso efecto que produce el recuerdo que se pierde cuando el entorno es modificado sin que se nos consulte por ello.
El desconcierto ocasionado nos devuelve a una realidad donde la fragilidad se muestra tal como es... débil y llena de fisuras.
Y todo esto alentado por nuestro recuerdo.
Un abrazo amigo

Aldabra dijo...

los sonidos que se quedan en nuestro interior siempre nos acompañan, incluso a veces vuelven a salir nítidos como si viviésemos en otra realidad, la de antes.

¿sabes?

he regalado las tortugas a una tienda de animales, mi hija no se ocupaba de ellas y decidí que ya tengo demasiadas tareas que atender... y a veces todavía oigo el ruido que hacían en la cocina.


biquiños,

jg riobò dijo...

Me temo que esa casa esta en la noche de los tiempos.

BIPOLAR dijo...

yo veía las sombras de las hojas de los plátanos en mi ventana y sentía miedo.

todo ha desaparecido
menos los plátanos