jueves, 2 de julio de 2009

Sancho crece (Cap. 2.4).


Uno de los rasgos más sobresalientes de éste y el siguiente capítulo es que constatamos cómo ha crecido Sancho. Ya teníamos ciertos avisos en la Primera parte de que su personaje ganaba en interés, pero desde que lo hemos visto entrar en escena de nuevo se nos ha hecho patente que don Quijote y Sancho han tenido, en estos diez años entre 1605 y 1615, una evolución en la mente del autor que les hace ser los mismos pero trasformados: admirable lección de narrativa moderna por la cual los personajes cambian por lo que les pasa, delante del lector, y sin que nadie nos relate esos cambios.

Además, sabíamos de la proverbial tendencia a no callar del escudero, pero aquí se evidencia cómo Cervantes ha conseguido la maestría para caracterizar a través del diálogo, provocando la disminución del papel del narrador externo: convierte el mismo diálogo en acción que hace avanzar el relato.

Así, es a Sancho a quien le corresponde dar cuenta de las incoherencias más graves de la primera edición vistas ya por sus contemporáneos. Ante la imposibilidad de arreglar por vía lógica el grave error editorial que se produjo al alterar la estructura de la Primera parte cuya evidencia más relevante es la desaparición del asno, robado por Ginés de Pasamonte sin que se nos dé cuenta de cómo, Cervantes hace que Sancho elabore una huida hacia adelante: un relato inverosímil del robo, tanto que sólo puede evidenciar que Sancho ha sido absorbido por la fantasía de su amo, fabricando una versión que no se puede corresponder a la realidad.

Como Sansón Carrasco le hace ver que en la novela hay otro descuido porque se había dicho que iba montado en el burro antes de recuperarlo, Sancho echa mano del argumentario de su amo: o el historiador se engañó o es un error del impresor. Este cuestionamiento del narrador o de la misma impresión del texto como objeto existente fuera del relato, en la realidad del lector, por parte de un personaje -y de uno de los personajes menos formados para hacerlo- revienta las costuras tradicionales de la ficción tal y como se entendía hasta ese momento.

La problematización del relato (y de todas sus figuras: narrador, texto, personajes, tiempo, espacio, etc.) desde el mismo relato es uno de los mejores hallazgos de este inicio de la Segunda parte, como ya hemos visto, llevada a cabo de una forma consciente por Cervantes, al que se le ha copiado el recurso hasta la saciedad. Recordemos que Cervantes podría haber ignorado el problema, como solía hacerse ante los errores de este tipo, o revisado completamente el texto de la Primera parte para futuras ediciones. Pero ni le interesó lo primero, quizá divertido ante el erro y la crítica que le facilitaba dar un paso más en la renovación del género, ni lo segundo -los arreglos de las reimpresiones de la Primera parte no pasaron nunca de pequeños parches.

Tras esto, la autoafirmación de Sancho como personaje no para de aumentar: declara directamente haberse quedado con los escudos y lo justifica; afirma, ante las dudas de si habrá o no segunda parte, que su amo y él darán materia suficiente; cuestiona los motivos del autor para escribirla; y se manifiesta rotundamente partidario de volver a salir al campo con su amo, incluso con mayor interés que don Quijote, al que le pone condiciones de antemano.

En su larga intervención, pronuncia una frase similar, en cuanto a su función de definición del personaje, al Yo sé quien soy de su amo en la Primera parte: Sancho nací, y Sancho pienso morir; pero si, con todo esto, de buenas a buenas, sin mucha solicitud y sin mucho riesgo, me deparase el cielo alguna ínsula, o otra cosa semejante, no soy tan necio, que la desechase. Tal frase es una mezcla de reconocimiento de su posición en la sociedad estamental del momento pero también su ruptura al no sentirse inferior a nadie porque reúne las condiciones que, a su juicio, le igualan a cualquiera: tiene el pulso suficiente y es tan cristiano viejo como el que más. Es curiosa esta afirmación en un personaje de Cervantes: unos la han tomado como una fórmula de igualdad por encima de la división estamental, una pequeña esperanza de ascenso social; otros por un guiño irónico dado que cualquier simple puede creerse que tales argumentos bastan en el imaginario colectivo de la sociedad española de principios del siglo XVII.

Observemos que hasta ahora don Quijote sólo tenía una vaga decisión de volver a salir, pero tanto la insistencia de su escudero como las ganas de diversión del bachiller, le motivan finalmente a salir a la aventura. Esta cuestión irá en crecimiento a lo largo del relato: aunque ya estaba presente en la Primera parte -el ventero que le nombró caballero; la historia de la Princesa Micomicona, etc.-, en la Segunda se profundizará en el motivo.

Veremos qué pasa en el capítulo V el próximo jueves.

28 comentarios:

pancho dijo...

CAPÍTULO2.4

Dos tragos largos al añejo después, nos encontramos con S de vuelta en la habitación donde su amo mataba el tiempo como mejor podía. Tragos que ayudan a la imaginación de S. De otra forma no se entendería la explicación que nos da de los pormenores del robo de su burro. Más difícil de creer que los desvaríos de DQ atacando atajos de ovejas creyendo que son ejércitos de gigantes.

Dicha explicación pormenorizada del robo es otra muestra más del juego que C se trae con los lectores. Es como si nos dijera: "a vosotros que me echáis en cara mis fallos, aquí tenéis todo el proceso del hurto, con pelos y señales inverosímiles". Hábil jugada al insertar en la segunda parte, un descuido suyo de la primera, sin trascendencia para la historia, seguramente debido a la precipitación y falta de una última vuelta a lo escrito. Sin embargo, debemos felicitarnos por el hecho de que ello sea la causa de otra obra maestra de la imaginación del autor.

De los cien escudos, lo que ya nos imaginábamos. S los había llevado bien escondidos en lo más hondo de las alforjas, o ¡Sabe Dios dónde! hasta la vuelta a casa.

Con estas detalladas explicaciones, C se decide a poner a S al mismo nivel de protagonismo que DQ. Tal vez los descuidos se produjeran por estar más pendiente del desarrollo de DQ en la historia, dándole a S la consideración de secundario.

A continuación, pregunta DQ (que no sabe que ya están en ella): ¿Promete el autor segunda parte? Pero el autor no sigue con el juego. Sin embargo, sucede un diálogo clave para entender el porqué de la segunda parte. C, en una arriesgada, novedosa apuesta, hace hablar a los personajes sobre el futuro, mezclando ficción y realidad. La justifica diciendo que hay lectores para todos los gustos, a favor y en contra, en boca de Sansón. Del autor - continua Sansón – “en hallando que halle la historia, que él va buscando con extraordinarias diligencias, la dará luego a la estampa…” pensando más en el beneficio económico que pueda obtener. Añade S que el interés sólo puede llevar a las prisas, nunca buenas para escribir. Un relincho de un Rocinante holgón es lo que definitivamente convence a DQ de una necesaria nueva salida.

Sansón propone Zaragoza como destino, por celebrarse allí unas justas que le darán fama en caso de victoria, pero le advierte de que se ande con tiento, pues de su integridad depende la de muchos menesterosos. S, “en plan catedrático”, pone condiciones a la salida. El no es Caballero, y como tal, no se muestra dispuesto a empuñar la espada. Sólo hará – advierte- trabajos de escudero. Si de ello se deriva algún beneficio; miel sobre hojuelas, que “a caballo regalado…”

El ruego de DQ de discreción sobre la salida, una semana más tarde, y una curiosa reflexión sobre las dificultades que tienen que solventar los poetas a la hora de ajustar los poemas es el punto final al capítulo.

Merche Pallarés dijo...

Bueno en este capítulo ya nos enteramos de los misterios: el de la maleta y de la desaparición del rucio de Sancho. Del rucio porque "huyendo de la Santa Hermandad...despues de la aventura sin ventura de los galeotes..." se pusieron a dormir "como si fuera sobre cuatro colchones de plumas". Sancho estaba tan roque que quienquiera que fuera le colgó "sobre cuatro estacas que puso a los cuatro lados de la albarda, de manera que me dejó a caballo sobre ella y me sacó debajo de mi el rucio sin que yo lo sintiese...". (Parece ser que eso no era cosa nueva porque lo mismo le pasó a Sacripante "le sacó el caballo de entre las piernas" el famoso ladrón Brunelo).

Amaneció y Sancho fue a darse de bruces contra el suelo. Lloró por la pérdida de su rucio. Al cabo de "no sé cuántos dias" llegó el jumento montado sobre él por el despreciable Ginés de Pisamonte (a quien liberaron de la cadena) y la princesa Micomicona. (Cervan, en voz de Sansón, dice que "antes de haber parecido el jumento, dice el autor que iba a caballo Sancho en el mismo rucio") A ésto Sancho contesta que el no sabe, que debió de ser un error de imprenta o que "el historiador se engañó".

Ahora Sansón dice que bien pudo ser y así queda zanjado el misterio del asno. Luego le pregunta por los maravedíes de la famosa maleta. Aquí Sancho se sincera y le dice que se lo dió a su mujer porque ella jamás le hubiera permitido salir de nuevo como escudero de nuestro Quijo si no le hubiera traido unos dineros en la primera aventura..."ya nadie tiene para qué meterse en si truje o no truje, si gasté o no gasté". Qué no hubiera habido dinero suficiente para compensar los palos que recibió y que poniéndose la mano en el pecho, que nadie "se ponga a juzgar lo blanco por negro y lo negro por blanco, que cada uno es. como Dios le hizo, y aún peor muchas veces". (Cuán cierto...)

Merche Pallarés dijo...

Luego Quijo pregunta si hay algo mas que enmendar pero el bachiller le responde que seguro que sí pero que estos dos temas eran los más importantes. (A otra cosa, mariposa...). Quijo quiere saber si habrá segunda parte, Sansón le dice que sí pero que el autor (en este caso el traductor ¿no?) "no ha hallado ni sabe quién la tiene, y, así, estamos en duda si saldrá o no..." Claro que siempre hay el típico aguafiestas que dice "que nunca segundas partes fueron buenas" que "De las cosas de don Quijote bastan las escritas" aunque "algunos que son más joviales que saturninos dicen: Vengan más quijotadas..."

Le preguntan a Sansón "a qué se atiene el autor" responde el bachiller "A que en hallando que halle la historia...le dará luego a la estampa". Sancho pregunta "Al dinero y al interés mira el autor?" (ésto me suena de algo...). Sancho sigue con una diatriba de que con las aventuras de su amo y de él pueden escribirse no segundas partes sino cientos. "Lo que yo sé decir es que mi señor tomase mi consejo ya habíamos de estar en esas campañas deshaciendo agravios y enderazando tuertos".

De repente llegaron los relinchos de Rocinante (señal de felicísimo agüero). Decidieron que en unos cuantos dias saldrían de nuevo. El bachiller les recomendó Zaragoza porque allí tendría lugar por el dia de San Jorge "unas solemnísimas justas" y "podrían ganar fama sobre todos los caballeros aragoneses que sería ganarla sobre todos los del mundo" (¡hala!).

Sancho no duda de la capacidad de su señor en ganarles a todos pero que hay "tiempos de acometer y tiempos de retirar" que no todo ha de ser "¡Santiago y cierra España!" (Ahora sé de dónde viene esta expresión... gracias Cervan...). Luego continuan hablando sobre las ínsulas y no sé qué más pero quiero que mi comentario se ajuste al espacio debido... Pero me gustó mucho lo que le dice Sansón a Sancho referente a gobernar una ínsula: "...que los oficios mudan las costumbres, y podría ser que viendóos gobernador no conociésedes a la madre que os parió" (¡Qué buena y escueta descripción de la corrupción innata al poder!).

Para terminar, Quijo le pide a Sansón que haga un poema dedicado a su Dulcinea con todas las rimas empezando por sus iniciales y así al léerlo, se lea su nombre de arriba abajo DULCINEA DEL TOBOSO. Hablan de cuatro castellanas y cuatro versos donde sobraría una letra pero, bueno, que se las agenciaría para escribirlo porque "no hay mujer que crea que para ella se hicieron los metros" (¡tóma ya!). En ocho dias parten de nuevo.

Ahora que los capítulos son más cortos, no entiendo porque me enrollo tanto... Lo siento. He intentado ser breve. Besotes, M.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

como bien dices, sin duda Sancho es contagiado de la locura de su amo, ha evolucionado. Me encantó como Cervantes pone en boca de su escudero, la justificación y el orden de capítulos que quedan sin conexión en la primera parte...un abrazo

Loc@ dijo...

YO... A LO MÍO.
Como no sé si recibes información puntual de todas los comentarios que se te hacen, sea el que fuere el texto comentado, te digo que te acabo de dejar uno en el del día 27 pasado, dedicado al sr. Cremer. Besos. PAQUITA

☼El Rincón del Relax☼ *Beatriz* dijo...

Seguimos... tras una pausa de mis vacaciones vuelvo a ponerme al día con tus escritos.

Amigo pasando a ver actualizaciones, saludarte y dejarte un profundo, cálido y relajante abrazo para tu ser.

Beatriz

blogochentaburgos dijo...

¡Tú si que creces! En frescura y sabiduria diaria.

Silvi (reikijai) dijo...

Capitulo 2.4
Aquí comienza a explicar Sancho, lo del robo del jumento y lo ocurrido con los cien escudos… al concluir; escuchan el relinchar de Rocinante y lo toman como una buena señal… Luego acuerdan realizar una salida en tres o cuatro. Don Quijote un rato después le pide al bachiller; que componga unos versos para despedirse de Dulcinea y acuerdan la partida en unos ocho días, la condición es que no lo comente. Ni el ama, ni su sobrina, ni el cura… ni el barbero… debían enterarse.
Pedro...espero que todo este bien.
Besitos.Silvi.

Selma dijo...

Sancho se está transformando en el mejor Manager o agente de marketing que pueda soñar un escritor...está más ansioso, si cabe, que DQ por otra parte en emprender una nueva Partida y que pueda dar lugar no a una segunda parte.. sino a muchísimas más...Y me gusta su consciencia de clase, por más reinos o insúlas que pueda gobernar.. Sancho nació y como tal morirá..

Los dados ruedan sobre el tapete , rien ne va plus, en ruta para la Aventura...

Besos, muchos, Pedro y ánimos...

Hernando dijo...

Cervantes, conforme avanza su novela, se da cuenta que puede sacar más jugo al personaje de Sancho y es lo que hace en esta segunda parte. Podemos ver en muchas series de la televisión que un personaje secundario comforme avanza la serie se hace más cercano y simpático al público los guionistas se dan cuenta y le dan más minutos de pantalla, hasta ponerle casi a la altura del protagonista. Creo que en la segunda parte Cervantes pone a la misma altura a Sancho y a don Quijote.

Roberto "el ente" dijo...

Me ha encantado algo que he leido en el comentario de Selma:

Sancho se está transformando en el mejor Manager o agente de marketing que pueda soñar un escritor...

¿Cabe la posibilidad, y esto es una pregunta para ti Pedro, de que Cervantes se estuviera identificando a sí mismo de alguna manera, en esa evolución de Sancho?

Un abrazo!!!

BIPOLAR dijo...

Para mí lo prodigioso de esta segunda parte es que se escribe a la vez que se interpreta, me recuerda la Historia Interminable, cuando Bastian era llamado desde el libro.

Aldabra dijo...

creo que esta segunda parte promete.

bicos.

Cornelivs dijo...

¿No decia Cervantes en la primera parte que tenia muy poca sal en la mollera? Pues parece que de tonto no tiene ni un pelo este Sancho.

Lo veremos poco a poco.

Un fuerte abrazo.

pablo miguel simón dijo...

Otra gran entrada, Pedro. Enhorabuena.

Abejita de la Vega dijo...

En el capítulo anterior, Don Quijote y Sansón comían y dormían la siesta juntos, tal vez en un estrado o habitación con cojines en el suelo… Acaso Sancho, en su casa, no la durmió, a pesar del efecto soporífero del vinillo añejo. Tal vez no paró de dar vueltas al magín, preparando sus respuestas al asunto del burro y al de los escudos: “A lo que el señor Sansón dijo…digo que…”
Entramos en el capítulo IV… seguro de sí mismo, éste no es el Sancho que temblaba de miedo con los ruidos de los batanes. Además, ocupa tanto sitio en la página que arrincona al narrador sabelotodo. Ahora están los tres juntos, hay algunos gazapos que enmendar y de los más gordos se va a ocupar el escudero.

Comienzan con lo del burro que aparece y desaparece, ése que yo llamé Guadiana. ¿Tanto se ha quijotizado o se ha pasado con los tragos del añejo? Sancho Panza, un labrador manchego, harto de montar en pollino, que va y cuenta que le desmontan cuando está dormido, le ponen sobre la albarda sostenida por cuatro estacas y en lugar de darse un batacazo, que es lo que está de acuerdo con las leyes de la Física, sigue dormido sobre la almohadilla. Sustraen al animalito y vuelve a verlo en manos de Ginés, el ex galeote. Y va su amo, que ése sí está quijotizadísimo, como Don Quijote que es, y afirma que eso es cosa fácil, que ya le ocurrió a un tal Sacripante, cuando un ladrón le sacó el caballo de entre las piernas. ¿Todo arreglado con la fantástica explicación? No, que el autor escribe que Sancho va en el rucio cuando todavía el jumento no había aparecido. Ante esta última tacha, responde la criatura, qué descaro, cuestionando a su propio creador:”el historiador se engañó”. La que ha liado en el mundo de la ficción, pobres escritores, a partir de ahora los personajes se les van a subir a la chepa…

Sansón pasa a un asunto más espinoso: ¿qué pasó de los cien escudos? A esto, responde Sancho todo seguido, sin titubeos. Los gastó en sus necesidades personales y familiares, como justa paga a sus servicios. Cuestión de mera supervivencia y de paciencia… de la sufrida Teresa Panza. Y la suma no cubre los palos recibidos, echen cuentas. Como la conocida marca de cosméticos: porque yo lo valgo.

Ahora es don Quijote el que pregunta por esa segunda parte inexistente, Sansón, lógicamente, sólo puede hablar de lo escrito en el último capítulo y de lo que llega a sus oídos. Y lo que ha llegado es la opinión de los enemigos de las segundas partes, en general, y del Quijote, en particular. También se hace eco de los “joviales”, los amantes de reírse con las embestidas de don Quijote y las palabras rústicas de Sancho, ese tipo de público al que Cervantes siempre reserva algo, aunque , tal vez, prefiera a los “saturninos” ,melancólicos y reflexivos. Pero, de todas maneras, tendremos segunda parte, que el autor la está buscando diligentemente y en cuanto la encuentre, llevará la historia a la imprenta, llevado más del interés más que de la alabanza. Famoso pero pobre, Cervantes es sincero…

Sancho advierte al “señor moro” que si mira al dinero, lo que hará será trabajar deprisa y mal, harbará como harba un sastre en Pascuas. Que atienda Cide Hamete, que le van a dar trabajo para cien partes. Hay que ver qué animado está el escudero, esta vez se adelanta a su señor:” si mi señor tomase mi consejo ya habíamos de estar en esas campañas deshaciendo agravios y enderezando tuertos, como es uso y costumbre de los buenos andantes caballeros”. Una vez dicho esto, relincha Rocinante y don Quijote, tomándolo como felicísimo agüero, “determinó de hacer de allí a tres o cuatro días otra salida”.
Mañana sigo, un saludo.

Juan Luis G. dijo...

Creo que Sancho ha descubierto que prefiere la vida de escudero que, aunque llena de penalidades, le permite soñar que su vida esforzada y gris de labrador sin futuro.


Un saludo

Kety dijo...

Hoy mi felicitació va para Merche Pallarés por su mágnifico comentario. Los demás tertulianos saben que tienen mi felicitación semanal -incluído Pedro-.

Es una gozada leeros.
Un abrazo a todos

Abejita de la Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Abejita de la Vega dijo...

El bachiller le aconseja que comience su jornada dirigiéndose a Zaragoza, donde se celebran unas justas en las que podría ganar fama; pero le advierte que tenga cuidado con su vida ,que no es suya sino de los menesterosos a los que socorre. ¿Irá nuestro hidalgo a Zaragoza? No adelantemos acontecimientos…

Sancho quiere dejar claro que su señor será capaz de acometer valientemente a cien hombres armados ,como si fueran melones ; pero él se limitará a ser sólo escudero y no pondrá mano a la espada, que eso no figura en el convenio, ni siquiera contra villanos. Se ocupará de la limpieza y cuidado de su señor, será el más leal escudero y el mejor. Si su señor quiere agradecerle sus servicios con una ínsula…bien. Y si no es así, no pasa nada, sólo en Dios confía el nacido, no en otro hombre. Dice: “Sancho nací y Sancho pienso morir”. En la rígida sociedad estamental, su condición no puede cambiar; pero no ha de ser tan necio de rechazar lo que le ofrezcan sin riesgo. No, de necio no tiene nada y habla como un catedrático, como dice Carrasco. Nos chirria un poco porque habla demasiado bien…

Sancho se siente capaz de gobernar una ínsula y también un reino. Sorprende la seguridad en sí mismo que muestra en este capítulo: “yo he tomado el pulso a mí mismo y me hallo con salud para regir reinos y gobernar ínsulas”. ¿Qué tendría el vino añejo? Y de olvidar a los suyos cuando sea gobernador, nada de nada; que eso lo harán los que no son cristianos viejos como él, los que “nacieron en las malvas”, los de bajo y vil nacimiento.

Don Quijote, que ya ve ese gobierno delante de sus ojos, ruega al bachiller que le componga unos versos para despedirse de Dulcinea. Ha de ser un acróstico donde se lea Dulcinea del Toboso. Sansón le responde que él no es “de los famosos poetas que había en España, que decían que no eran sino tres y medio”. ¿Quiénes son estos casi cuatro poetas? No sabemos a quiénes se puede referir Cervantes, aunque seguro que uno de ellos es el Lopillo de sus pecados…El nombre completo es de dieciséis letras, hay un problema con las estrofas, lo solucionará embebiendo una letra.

Quedan en partir al cabo de ocho días, Carrasco lo promete, no dirá nada a los que estorbarían su aventura…Uyyyy. Sancho se va a preparar lo necesario, partirán en el capítulo que viene.

Un saludo a Pedro y a los que pasáis por aquí.

Abejita de la Vega dijo...

Corrijo:
¿Partirán en el capítulo que viene?

Kety dijo...

Puestos a corregir:
corrijo "felicitación"

También para Abejita de la Vega y demás
besos

marga dijo...

- La aventura sin ventura... bienaventurados los aventureros sin ventura
- Harbar:. Hacer algo atropelladamente
- Todos están de acuerdo para partir: A Don Quijote y Sancho se les hace larga la vida sedentaria, incluso rocinante.
- Sólo falta pensar en la fecha: ha de ser para llegar a Zaragoza en San Jorge, luego se saldrá más o menos a mediados de abril?
- Sancho como “casi siempre un hombre cabal” no quiere fama de valiente, lo que desea es pasar a la posteridad por ser un buen escudero, vaya vocación la suya tan arraigada, lo que no quiere es volver a recibir palos.
- Sancho como”algunas veces, hombre de sueños” podrá con una ínsula y con un reino si es menester y todo ello sin mudar sus costumbres como corresponde a un caballero que no nació entre las malvas, si no que es cristiano viejo

Merche Pallarés dijo...

KETY ¡GRACIAS! Besotes, M.

Myr dijo...

¡Qué clara que la tiene Sancho!

No sólo porque sabe lo que es, sino porque de forma asertiva pone las condiciones que quiere para la salida!

Abrazos

PD MERCHE, como no conocía la expresión "Santiago, y cierra España!, te cuento que me fui a WIKIPEDIA y por lo que ahi dice, es anterior a Cervantes. Besos

impersonem dijo...

Cervantes ata algunos cabos sueltos y corrige errores de la primera parte. Es de suponer que tal corrección tendría mucho que ver con las críticas y comentarios que al respecto se estarían haciendo por quienes leían la obra.

Parece ser que Cervantes estuvo ponderando mucho las diferentes "sensibilidades" y opiniones antes de decidirse a escribir o publicar la 2ª parte del Quijote ("Y así por esto como porque algunos dicen...". Sin embargo a reglón seguido parece exponer su porpia razón o criterio, que yo entiendo que es el de tener en su cabeza o ya escritas muchas aventuras del Quijote y Sancho.

Asimismo pienso que la costura que une la primera parte con la segunda queda totalmente cerrada con el siguiente párrafo de este capítulo: "No había bien acabado de dicir estas razones Sancho cuando llegaron a sus oídos relichos de Rocinante, los cuales relinchos tomó Don Quijote por felicísimo agüero..."

A continuación Sancho habla cual filósofo (metáfora social) de las cautelas que hay que tener en esta vida a la hora de acometer los proyectos, aunque de inmediato esa sensatez queda diluida en el sueño de ser Gobernador, eso sí, sin asumir riesgos.

Significativa es también la frase sobre cómo transforma el poder (nada ha cambiado): "Mirad, Sancho, dijo Sansón, que los oficios mudan las costumbres, y podría ser que viéndoos gobernador no conociésedes a la madre que os parió".

Termina este capítulo con la petición que hace Don Quijote al Bachiller de que le haga una poesía para su amada Dulcinea con acróstico incluido.

Abrazos.

Asun dijo...

Me ha gustado ver aquí a Sancho tomar las riendas del capítulo, dando todo tipo de explicaciones sobre los errores de la primera parte, poniendo condiciones para una futura salida... Vamos, que se le ve pisando fuerte.

Un beso

Asun dijo...

jejejeje, se me ha olvidado mencionar un par de frases de Sancho que me han gustado:
...y cada uno meta la mano en su pecho, y no se ponga a juzgar lo blanco por negro y lo negro por blanco; que cada uno es como Dios le hizo, y aun peor muchas veces.

...que en los estremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía...


Ahora si.