viernes, 8 de mayo de 2009

La prensa local


Hubo una época en España, no hace tanto como ahora nos parece, que la libertad de prensa no existía. En aquellos tiempos nos acostumbraron a leer entre líneas. Se desarrollaron técnicas para burlar la censura: insertar en las noticias algunos párrafos evidentemente destinados al lápiz rojo del censor para que pasaran desapercibidos otros (es proverbial la tosquedad de los censores); informar de los acontecimientos como si no tuvieran importancia e incluso con humor para que no merecería la pena tachar el texto o se dudara lo suficiente de su intencionalidad como para pensar que se estaba de parte del pensamiento oficial; y dar a conocer actos contrarios al Gobierno criticándolos como si el redactor se sumara incondicionalmente al régimen pero dando los suficientes datos como para que el lector advertido comprendiera lo acontecido. Los directores de los periódicos eran llamados al Ministerio de la Gobernación con harta frecuencia y tenían que debatir con censores de todo pelaje: desde aquellos que querían simpatizar con el periodista y se excusaban en el hecho de que cumplían un trabajo hasta los que se habían convertido en fanáticos perseguidores de todo lo que oliera a un ataque a las bases que constituían el régimen franquista, sobre todo en cuestiones políticas, religiosas y morales.

En aquellos tiempos yo era un niño que leía un gran periódico: en tamaño -aun recuerdo el formato y, si cierro los ojos, puedo pasar sus hojas, ver sus viñetas de gatos que se usaban para completar espacios, recorrer sus columnas y admirar la elegante tipografía- y en calidad. El Norte de Castilla (una de las cabeceras más veteranas de la prensa española puesto que fue fundado en 1854), dirigido directa o indirectamente por Miguel Delibes y que contó en su redacción con nombres como Umbral y Manu Leguineche. Por mi edad, no podía ser consciente, pero después he podido estudiar el combate de Delibes por ir ampliando el margen de libertad en la información del periódico. Está constatado, por ejemplo, cómo cultivó un cierto regionalismo castellanista que no era del agrado del régimen, empeñado en una foto fija y folklórica de lo que era Castilla y logró publicar información real sobre la situación del campo castellano. Esto mismo se puede encontrar en las novelas de Delibes de aquellos tiempos.

La prensa local de algunas localidades se permitía ciertas libertades que no eran posibles en la nacional. Establecieron una compleja red de intereses con grupos de empresarios locales que permitían ciertos riesgos. Como la venta de la prensa nacional en provincias no podía compararse, en aquellos años, con la de los periódicos locales, estos ejercían un papel de información, opinión y cierta presión al poder siempre y cuando, claro, no tocara de forma directa los temas que no debían abordarse y se acogiera en sus páginas la carta pastoral del obispo o ecos de sociedad de las familias de orden. No sucedía igual en todas las cabeceras, por supuesto.

Por eso, la evolución de la prensa local en los últimos años debe estudiarse con cuidado. La mayor parte de los periódicos de provincias pertenecen hoy a grupos con intereses nacionales que exceden, con mucho, lo local: las líneas empresariales se deciden fuera de la localidad en la que se publica. El Norte de Castilla de mi infancia, por ejemplo, fue comprado por el Grupo Correo y hoy está integrado en el Grupo Vocento. Algunas cabeceras locales no son más que una delegación de una nacional. Incluso los pocos periódicos locales en los que esto no ocurre, las empresas están ligadas a sectores financieros externos o son el núcleo de un grupo propio establecido en otras provincias y cuyos intereses, por lo tanto, ya no son exclusivamente locales.

Curiosamente, en un mundo globalizado como el nuestro nunca ha sido más importante el fortalecimiento de los medios de comunicación locales y la constitución de empresas dedicadas a la información cuya supervivencia no esté condicionada por las subvenciones de las administraciones ni por la publicidad institucional, que ayuda económicamente pero afecta a la independencia en la opinión. Pero esto, en España, por ahora, no se da en la medida en la que sería deseable.

Deberemos dedicar alguna entrada más de esta serie sobre la prensa a esta cuestión.

22 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Aunque conocedor de la censura, por lecturas que no por propia experiencia... creo que hoy la vivimos pero a la compra....tanta libertad a la que hemos llegaod, que no existe la prensa libre, sino la que se "casa" con un medio de poder... y la verdad se a dicha, intentado ser lo más imparcial posible, no se donde está la imparcialidad... intento trabajármela... pero que difícil... un buen artículo sin duda amigo Pedro. Un abrazo y buen fin de semana.

Myr dijo...

Me resultó sumamente interesante aprender todo ésto sobre la prensa local castellana. Gracias y besos!

Francisco O. Campillo dijo...

Hablas de mi idolatrado Delibes y de la censura de aquellos años oscuros. Para quien sienta curiosidad sobre el tema, me atrevo a recomendarle la lectura de la correspondencia que mantuvo Miguel Delibes con Vergés, su editor catalán; está publicada en Destino y es una verdadera lección de bonhomia... y de lucha contra un régimen que no me atrevo a calificar.

Entre tanto, quedo a la espera de esa entrada que anuncias ;-)

Francisco O. Campillo dijo...

Hablas de mi idolatrado Delibes y de la censura de aquellos años oscuros. Para quien sienta curiosidad sobre el tema, me atrevo a recomendarle la lectura de la correspondencia que mantuvo Miguel Delibes con Vergés, su editor catalán; está publicada en Destino y es una verdadera lección de bonhomia... y de lucha contra un régimen que no me atrevo a calificar.

Entre tanto, quedo a la espera de esa entrada que anuncias ;-)

Jan Puerta dijo...

La primera nota que escribí fue en la prensa local que en el caso de Catalunya hoy en día esta agrupada bajo la denominación de prensa comarcal. Su presencia (en pequeñas poblaciones de hasta 30.000 habitantes) tiene en la mayoría de los casos cierto aire partidista.
No obstante son realmente necesarios para que la inocencia de quien quiere ser escritor o periodista pueda afilar su espada viendo sus palabras y pensamientos publicados.
Algunos medios cierran o son absorbidos por diferentes causas. Algunas de ellas cuestionables desde el punto de vista moral. Tal vez si sigue el ritmo establecido, el único espacio que les quedara para escribir a los futuros escritores serán los reversos de los panfletos publicitarios, que por cierto, según dice Gala, el lo hace.
Un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

Me admira la capacidad de aguante y la perspicacia para colar datos en las noticias que tenían los buenos periodistas de aquellos años negros. Eran gente audaz que se guiaban más por su afán de comunicar y denunciar que por el miedo que les imponían los censores y las autoridades que controlaban los periódicos. Hicieron una buena labor.

moderato_Dos_josef dijo...

Tocas un tema realmente interesante; Delibes Umbral aunados en un mismo periódico en aquellos tiempos, ¿qué no harían para burlar al régimen? Pero con mucho cuidado porque todos sabemos como se las gastaba el enano del bigote! Excelente post!

Gabiprog dijo...

El enrejado de grupos empresariales, accionistas y esas subvenciones que tu citas también pueden ejercitar poderosas tijeras.

elena clásica dijo...

Tiempos oscuros y el poder de la palabra y del espíritu para burlar a las tijeras. De acuerdo en la tosquedad de los censores, por ahí vencía la sutileza.
Saludos.

Hernando dijo...

Qué temazo. Los sentimientos afloran por mi piel. Estudiando en el colegio Los Hermanos de La Sagrada Familia en Valladolid, situado cerca del Pinar, cada día llegaba puntual "El Norte" no me perdía detalle, aunque no tenía la capacidad de crítica que tengo ahora. Recuerdos imborrables de una época, paseos Campo Grande, La Rubia, hasta llegar al Pinar al quiosco de caramelos. Creo que este trayecto le gustaba a la mujer de Mario.
Luego ya adulto y en unas de mis visitas a Valladolid fuí al archivo del Norte y volví a rememorar esas lecturas y encontré las viñetas cómicas que hacía Delibes cuando empezó la aventura del Norte.
Hablo de memoria, pero creo que Fernando de los Ríos, en "Conversaciones con Delibes" también habla mucho del tema.
Gracias Pedro por hacerme recordar tiempos pasados.

Hernando dijo...

Tenía la mosca detrás de la oreja y efectivamente no es Fernando de los Ríos , rectifico es César A. de los Ríos, y puestos a recomendar lecturas sobre Delibes, recomiendo "El quiosco de los helados" de Ramón García Domínguez quienes conozcan Valladoild, precisamente éste quiosco se encuentra (encontraba) en el Campo Grande, el parque céntrico de Valladolid.

Fernando Portillo dijo...

Me resisto a comentar en esta entrada sobre el peculiarísimo caso de la prensa local en Burgos, que es el único que conozco en profundidad, ya que tal vez, y posiblemente con razón, se me podría tachar de ser testigo, juez, parte, víctima (y a veces me encantaría ser verdugo) todo a la vez. Te dejo, por tanto, el microscopio para que puedas seguir haciendo tu certero análisis (que ojalá pudiera ser autopsia en el caso de Burgos) sobre este tema en futuras entradas.

Abejita de la Vega dijo...

¡La prensa local en Burgos! ¡Lagarto, lagarto!¡La hoja parroquial!
Nada que ver con ese "Norte de Castilla", dirigido por mi admirado y venerado Delibes.
En Burgos tenemos poca suerte...

Selma dijo...

A la espera de más, me estoy enterando, gracias a tí, de muchas cosas de la Prensa local y de algunas de las firmas que la hacían muy valiosa...

Un beso Pedro, feliz Finde.. sé que mañana descansas...

Anónimo dijo...

Buenas tardes, profesor Ojeda:

Pues verá, yo no soy nadie, pero creo que desde que aprendí a casar las letras, leía el periódico de mi ciudad, en las épocas de la existencia reconocida de censura. Pero ha sido en la actualidad, cuando he podido comprobar su existencia, en la forma más patente. ¡Qué poca atención en el Diario digital, para con los comentaristas desinteresados que opinan educada y sinceramente en los blogs!. Aunque parezca increible, han hecho desaparecer todas las aportaciones hechas en el blog de su director. ¿O estoy confundida y no he sabido encontrarlas en internet?.

Saludos. Gelu

Cornelivs dijo...

Asi es, amigo; y he de confesar que espero esas sucesivas entradas con verdadero interés.

Por aquí abajo, alguna prensa local...en fin, hablaremos de ello, me gustaria intinitamente compartir contigo mis conclusiones.

Un abrazo, Pedro.

§♫*€lisa*♫§ dijo...

pedro

en todas las épocas tiránicas siempre se ha servido de la censura para encausar la palabra...pero jamás pudieron ACALLARLA!!!

franco , pinochet ,castro , chaves tienen cosas en común ...manipulan los medios y eso no importa desde que polo político venga
la censura es siempre arma que desarma ...mas , no es eterna:=)

muaksitos de sol

pablo miguel simón dijo...

Interesantísimo, como siempre. Sólo quiero hacer dos apreciaciones desde mi posición de director de un periódico local: la primera, que la censura todavía existe y es quizá más peligrosa, porque se disfraza de silencio para parecer menos reprobable; la segunda, que enlaza con la primera, es que la publicidad institucional no es la que convierte a los medios en más o menos independientes, sino el uso que se hace de esa publicidad. En Burgos y en Castilla y León está claro que sólo tiene acceso a ella la prensa que saca bajo palio al PP, mientras los que no lo hacen (no sé si seremos más de dos en toda la región) sufrimos la censura de no catar un pastel de descomunales proporciones, usado siempre con la más abyecta intención política.

BIPOLAR dijo...

La libertad de expresión al final tiene que comulgar con la necesidad de comer.

Nacho Carreras dijo...

El mercado se lo come todo.
Saludos.

Nome Andrés dijo...

Me da la sensación de que los retos del periodismo auténtico de antes han sido suplantados en la mayor parte de los casos por otros no confensables: normalmente próximos a los de la cuenta de resultados empresariales. Un abrazo

impersonem dijo...

Toda la prensa está trufada de intereses. Es difícil encontrar información real.

Abrazos.