viernes, 30 de noviembre de 2007

Nocturno (X)

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Hasta dónde llegamos. Hemos dado mil veces la vuelta al mundo pero aun no hemos desembarcado en ninguna parte porque quizá no sea nuestro destino. Nuestra historia se ha parecido en demasía a los círculos amargos del invierno. Deberíamos mirar a nuestros pies y buscarnos en los caminos que han hollado hasta traernos aquí mismo. Y levantar la cabeza, al fin, y ver quién nos acompaña en el viaje y el horizonte, allá lejos. Un horizonte que es una línea entre las cosas apenas oteadas y que perdimos en otra noche. Quizá no tengamos meta, pero tenemos que seguir caminando.

Al paseante se le han curado las heridas y se las tienta incrédulo pero las cicatrices están ahí como recuerdo. Intenta memorizar las voces oídas y las presencias, los ritmos nuevos del aire y las sensaciones que le han traído la lluvia y esta noche. Pero cómo narrarlo. Decir miedo o llanto, decir azul o te siento. Luchar por el retorno de las palabras, depurándolas de los largos caminos para que vuelvan a decirnos las cosas. Que la palabra sea la caricia y el beso, que sea el otro y uno mismo, que sea el sueño y lo cotidiano. Que sea el odio si fuera necesario. La imagen y la sinestesia. La angustia y la calma.
[...]

8 comentarios:

Rubén10 dijo...

Acabo de leer toda tu saga de "Nocturno" y simplemente decirte que me parece brillante.

"Quizá no tengamos meta, pero tenemos que seguir caminando."
Me quedo con esta frase...

Un saludo.

Francisco O. Campillo dijo...

Seguir caminando

Seguir caminando

caminando

jg riobò dijo...

La palabra lo nombra todo, todo lo existente y lo no existente.
Cada vez que se nombra, lo nombrado se hace presente.
¿Habría que cubrir esa cicatriz llena de espinas?.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

RUBÉN: Gracias por tus palabras, yo también te leo, como sabes.

FRANCISCO: caminando en compañía, amigo.

JAVIER: la palabra, cierta, lo dice todo. Se cubrirá en la última entrada.

Pilar dijo...

Déjame aprovecharme y recordar a Antonio Machado.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...

Por cierto esperaré a la XII y me las leeré de un tirón, aunque creo que será mejor hacerlo en pequeñas dosis.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Buen recuerdo, PILAR. Espero tu lectura.

Myr dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Myr dijo...
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