miércoles, 7 de noviembre de 2007

Las cuatro esquinas.


En la vida, como si fuera el juego tradicional de las cuatro esquinas, creí perder, en cada tramo, la esperanza, el amor, la vocación, la amistad. Se me fueron cayendo de los bolsillos, en la carrera por alcanzar cada esquina, las creencias y las ilusiones. Todo quedó desolado y al capricho de un viento helado que se me metió hasta los huesos. Hoy todavía, ante la decepción, el desagradecimiento y la irracionalidad de muchos caigo un tiempo en el desánimo y en la desesperanza.

Pero luego, tras los minutos de desazón, me doy cuenta de que las condiciones del juego pueden cambiar pero siguen firmes aquellas cuatro esquinas a las que dábamos vueltas para salvarnos y de que, a pesar de que creo en muchas menos cosas, allí, entre la gente, siguen esos pocos elementos básicos de la infancia. Y sigo creyendo en la gente porque muchos no son todos.

9 comentarios:

jg riobò dijo...

Qué ánimos das.
Esperanza, amor, vocación y amistad; una receta de vida estupenda.
La foto extraordinaria con ese azul decolorado ... reflejo de ese lugar llamado "infancia" que tú mencionas.
De lo mejor.

manuel-tuccitano dijo...

Leí la entrevista que te hacen en "20 minutos"... ENHORABUENA me quedo con una frase que me encantó...y que se la pienso soltar a mis alumnos de secundaria "aquéllos que no leen se pierden buena parte de lo que nos hace humanos".

Las cuatro esquinas lo jugaba de pequeño..yo con el paso de los años también he perdido las creencias y las ilusiones...bueno estas las voy recuperando...la esperanza aún me queda, el amor con mi mujer y mis hijos, la vocación la fui descubriendo con el paso de los años y la amistad la voy "redescubriendo2 poco a poco.

Un abrazo.

J.R.Justo dijo...

A cambio de hacerte ver más nítida al última curva del camino, la edad te regala una percepción distinta de las cosas, te lleva en volandas hasta que solamente anhelas aquello que puedes conseguir.

Empiezas jugando a las cuatro esquinas, pasa a las tres en raya, más tarde a pares o nones y al final acabas haciendo solitarios.

Es la majestuosa ley de la vida. La única forma de ganar es encontrar jugadores en tu camino.

Pablo A. Fernández Magdaleno dijo...

Además, no podemos cambiar de tablero de juego...
Un abrazo

Pilar dijo...

Pedro, ¡qué bien escribes!
¡qué inspiración!
¡qué profundidad y sensibilidad!

No quiero perder mi niñez.
Ser Peter Pan un poco, siempre y todos los días.

Quiero seguir jugando
jugar para perder o ganar, pero jugar.
Jugar para reir, para entretener.

Infancia, inocencia, ingenuidad.
No quiero dejar de ser niña.

J.R. Justo, genial los cambios de juegos, genial.
A mi, a estas horas de la mañana se me ocurren tantos juegos...mientras viene alguien a compartir alguno conmigo, yo por mi cuenta voy a jugar a vivir (no me queda otra)que es un juego arriesgado y con muchas trampas, pero divertido y duro a la vez.
¡ Por mi y por todos mis compañeros!

Diego Fernández Magdaleno dijo...

Bravo, Pedro.
Abrazos,
Diego

Nacho Carreras dijo...

Amigo has dado en el clavo. Es un resumen de la vida.
Saludos.

Francisco O. Campillo dijo...

Yo también creo en la gente, en "la inmensa mayoría"

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Este es un ejemplo de lo que decía en mi entrada.

JAVIER: he de reconocer que te debo mucho en esta fotografía y que nadie como tú para valorar sus tonos y formas.

MANUEL. Gracias pro tus palabras. Después de tanta desesperanza, nos vamos rehaciendo en las pequeñas cosas de la vida. Es lo que quería expresar.

J.R.JUSTO: has dado en la clave, por supuesto. Y me gusta como lo dices con los juegos. Y la necesidad de jugar con alguien.

PABLO: y con él hay que jugar. Un abrazo.

PILAR: Gracias, de nuevo. ¡Y qué final de tu texto! Me lo apunto: por mí y por todos mis compañeros.

DIEGO:Gracias, porque sé, además, que estos días estás muy liado.

NACHO: Gracias por remachar el clavo. Y por jugar conmigo.

FRAN: siempre citas literatura. Y, además, con gran acierto en cada caso.