miércoles, 17 de octubre de 2007

Ínclitas razas ubérrimas

¡América!
Qué fácil es revestirse de un traje cosido con conceptos vaciados como la cáscara de una nuez. Cualquier palabra, todos los sintagmas, han sido mil veces usados y significan más que sus definiciones meticulosas en un diccionario. ¡América, hispanidad, patria, madre patria, pueblos hermanos! Día de la raza se llamaba al 12 de octubre.
Todas las historias de todos los pueblos parten de la narración subjetiva de los desastres y de los éxitos que los han hecho ser en el presente. Igual que nos conquistaron, conquistamos. Igual que se justificaron, nos justificamos. Aquellos a quienes conquistamos, conquistaron.
¿Qué significa la Hispanidad en el siglo XXI? Nadie es propietario del marchamo de una lengua ni de una cultura. Y nadie debería fijar la definición de un concepto cultural según las ideas de un tiempo pasado o de sólo un sector de los afectados por él. O el pasado ejerce en nosotros una fuerza viva o sólo es materia de estudio. ¿Qué significa la Hispanidad en el siglo XXI? ¿Nos es útil aun?
Cuando se fijaron las raíces del concepto, España acababa de perder las últimas posesiones de ultramar en una absurda guerra contra la potencia de los nuevos tiempos, los EE.UU. Tan absurda que no convencía ni a los intelectuales a los que luego se les maldenominaría como Generación del 98. Las repúblicas americanas comenzaban a notar el peso de su poderoso vecino del Norte y muchos de sus pensadores y artistas volvieron la mirada hacia España y lo hispánico. Se modeló, con tópicos pero también con voluntad de esperanza y reconciliación un concepto que cantó, mejor que nadie, Rubén Darío en la (¡qué título más esclarecedor!) Salutación del optimista:

Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,
espíritus fraternos, luminosas almas, ¡salve!
Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos
lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;
mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;
retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;
se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña
y en la caja pandórica de que tantas desgracias surgieron
encontramos de súbito, talismática, pura, riente,
cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,
la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!

Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba
o a perpetuo presidio, condenasteis al noble entusiasmo,
ya veréis el salir del sol en un triunfo de liras,
mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,
del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,
digan al orbe: la alta virtud resucita,
que a la hispana progenie hizo dueña de los siglos.


Se construía sobre el pasado, a partir de un sincretismo, una inspiración hacia el futuro que diera personalidad a los nuevos tiempos y un motivo de esperanza. Rubén Darío fue tejiendo con versos lo que era un pensamiento nuevo y abierto compartido por muchos a uno y otro lado del océano y lo definió contra el antónimo anglosajón en el poema en el que denunciaba la política norteamericana, tan ajena a lo que él amaba, en la oda A Roosevelt:

¡Es con voz de Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
¡Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod!
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.


Ambos poemas pertenecen a Cantos de vida y esperanza (1905), ¡de vida y esperanza! En los versos de Darío había mucho de pensamiento ingenuo e inadaptado a los nuevos tiempos, pero recogía un proyecto de Hispanidad que hemos malbaratado perdidos como estamos en tópicos, festejos vacíos y apropiaciones ideológicas y partidistas de lo que nos constituye a todos. De lo que podría darnos entidad en un mundo que es bueno que sea plural y globalizado pero para cuya fusión debe procederse con lo mejor de cada uno.
¿Qué somos? ¿Qué aportamos?

8 comentarios:

Francisco O. Campillo dijo...

Pedro

Sobre lo del 12 de octubre, dejaré en LA ACEQUÍA una interpretación que, lamentablemente, no es mía.

El 12 de octubre de 1.492 finaliza un viaje extraordinario. Un grupo de homínidos habían partido desde el corazón de África y, millones de años después, sus descendientes pudieron concluir ese periplo. Hablaban lenguas diferentes; nadie recordaba el origen de aquella epopeya, pero tenían un origen común.

Y sobre nuestro idioma, pues me apoyo en Cervantes, y así acierto:

"... y esto es enriquecer la lengua,sobre quien tiene poder el vulgo y el uso"

¡Ahí lo tienes! Han pasado cuatrocientos años... y tan fresco.

Mc Vick dijo...

Blog interesante.
(.........)
Luis

Estimado Luis: siempre he pensado que es incorrecto, en principio, utilizar un blog ajeno para difundir el propio. Es una norma de cortesía que debemos mantener entre los bloggers, en medio de esta selva de internet. Suerte con el tuyo que, a poco que hayas leído el mío, no coincide con mis ideas pero, lógicamente, respeto, puesto que el ánimo de La Acequia es siempre dialogante y no excluyente. Tu blog, además, está bien escrito, cosa no muy frecuente. Un saludo.
Pedro

Pedro Ojeda Escudero dijo...

FRAN:
Efectivamente, quedémonos con la esperanza del encuentro en el largo viaje de la Humanidad.
Y qué bien me traes a Cervantes siempre. Siempre es actual, en efecto.
Saludos.

Lazarillo en América dijo...

A pie de calle en muchos países latinoamericanes se ignora tanto a España como España ignoraba a latinoamérica hace unos años. Así que lo de Darío -ese chorotega que se creía marqués parisiense- sigue siendo tan falacia hace un siglo como ahora. Lo español en América se ve en lo pícaro de la gente y el idioma enriquecido -siempre mantendré que se habla mucho mejor en México, Costa Rica, Cuba, Perú o Colombia que en España-. Aquí, EEUU, se le sigue llamando "Día de la Raza" porque somos más de 45 millones de hispanos de razas y culturas diferentes: he ahí el hispanismo del nuevo milenio, la celebración de lo común en la diversidad.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

LAZARILLO. En España el lenguaje se ha empobrecido en las últimas décadas de una manera alarmante, en efecto.
Debemos tener una cultura y una lengua muy fuertes para que permanezcan las cosas comunes a pesar de tantos abandonos y desencuentros como señalas con acierto.
El Hispanismo y la Hispanidad tienen sentido en algunas momentos. En la época de Darío sirvió para alentar una comunidad cultural común frente al vecino del norte y hoy, en ese mismo país mirado con tanto recelo e imitación, la comunidad hispana es una de las minorías más importantes.
Pero, ¿qué aporta la hispanidad a este nuevo mundo?
Como verás, LAZARILLO, cumplí mi palabra. No será la única vez.

manuel-tuccitano dijo...

En el tiempo que vivimos...es dificil celebrar ese día...persiste no se...
Dia de España??? de la Hispanidad, entendida como fiesta de lo hispano..tiene sentido...

Los mismos que aplaudían cuando nos largaron de nuestras "colonias"...volvieron la vista hacia nosotros, cuando se dieron cuenta que el liberador se convertía en opresor...

Un saludo

erobleto dijo...

Estimado Pedro:

Repito lo dicho en el mensaje que envié a Ud. mas temprano.

Me gustó mucho la pieza sobre LA SALUTACION DEL OPTIMISTA y la referencia adecuada que hace usted sobre LA ODA A ROOSEVELT. Efectivamente en hispanoamérica no hemos entendido el mensaje de Darío y el modernismo, seguido por Rodó en su ARIEL para que despierte la juventud americana a buscar su propia identidad, y apoyados por la hermana mayor España, construir nuestra propia hispanoamericanidad.

El mundo quedaría estupefacto si lográramos convertir toda nuestra capacidad creadora -a como ya hemos demostrado con nuestros literatos- en nuevos valores -no económicos- que las naciones "ricas" en este momento no cuantifican.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

MANUEL: tenemos dentro demasiadas contradicciones. Saludos.

EROBLETO: La América hispánica tiene un potencial por explotar. Quizá también muchas dificultades para hacerlo, pero hay que tener esperanza.