Soñar acebuches y jaras, suelos de pizarra milenarios. Estruendosos los rabilargos, aquí y allá saltan los herrerillos, jugando con el que avanza en sueños por los caminos de tierra, empujado por el deseo de estar, porque duda de que lo que recuerda existiera alguna vez. Quizá crearlo al avanzar, subiendo desde la marisma del Guadiana hacia las leves colinas, la hierba pajiza entre cardos y espinos secos. En su recuerdo es octubre, pero hace calor de mayo, casi junio. A veces es así la vida, un sueño que tira del pecho para llevarte a algún lugar que que conociste, pero quizá nunca existió. En una pequeña laguna artificial, una hermosa garza real. Arriba, un cielo depurado en nubes deshilachadas.

3 comentarios:
Gostei do texto e que o sonho nos acompanhe.
Besos, amigo mio.
Los paisajes de los sueños son deshilachados y al despertar los hilamos con la rueca neuronal. . Conozco los acebuches y me gusta la palabra. Y los cabrahigos.Tal vez nunca existieron.
A tantos lugares inexistentes nos ha transportado la vida y nunca hemos sabido si fueron tales o los soñamos...
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