Al llegar a Nueva York, Juan Ramón Jiménez se preguntaba si ese cielo era el mismo de Andalucía. Ya ni siquiera podía llamarlo cielo, sino sky, cada día, new sky. Era tan nuevo que hasta el idioma era diferente. ¿Es este cielo el mismo de siempre? El de hoy, digo, este que parece nacido de sacudir una alfombra de tiza rojiza. No puede serlo. Cada día un cielo nuevo. No mejor o peor, diferente. ¿Mañana? Cierra este día ya, no da para más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario