domingo, 11 de octubre de 2026

Veinte años de escritura en este blog, La Acequia

 

El 11 de octubre de 2006, publiqué la primera entrada en este blog, Incertidumbre. Veinte años han pasado desde aquel día. El título del texto hacía referencia tanto a mi situación personal como a la del mundo. Tras los atentados de las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 y la red de Cercanías de Madrid del 11 de marzo de 2004, la historia se abría a época con nuevas normas, en las que la transversalidad del postmodernismo, la apuesta por un encuentro de la humanidad en ámbitos no excluyentes que integraran la justicia social y el reconocimiento de los derechos de los menos poderosos, parecían no servir ya a pesar de su acertada denuncia del negativo efecto del predominio de grandes ideologías y creencias y el riesgo de la falta de control del capitalismo financiero de carácter extractivo y especulador. Ya no regían los conceptos que habían predominado en la postmodernidad iniciada a finales de los años cincuenta del pasado siglo, que venían a superar la deriva final de la modernidad que había provocado dos guerras mundiales y la posibilidad de una guerra nuclear, partiendo el mundo en dos bloques que parecían irreconciliables. Durante un tiempo, las instituciones nacidas de las grandes tragedias del siglo XX parecían tener todavía un peso en el mundo. Se han desmoronado de golpe, debido a la falta de efectividad provocada porque las grandes potencias han sido minadas por personajes sostenidos por unas ideologías incompatibles con la paz y con la justicia social. Sobre todo ello he dado mi opinión aquí, en la serie Pensar el mundo a principios de siglo, un análisis que se fue cargando de pesimismo a la luz de lo que acontecía.

El mundo se ha oscurecido por el predominio de la avaricia y la corrupción. Grandes corporaciones y fondos financieros son más poderosos que países enteros; sus representantes llegan al poder de los estados basándose en la extensión del miedo y en la movilización de los instintos basados en las emociones. Emociones que son viejas conocidas: el nacionalismo, la búsqueda de la protección bajo estados fuertes y militarizados y creencias e ideologías que parecen graníticas, el individualismo feroz, la confusión de la realidad a partir de la extensión de la mentira. La diferencia con aquellos desastrosos y sangrientos tiempos en los que predominaron esas viejas emociones controlados por el poder de cada caso, es que la tecnología actual acelera su extensión, destruye la cohesión social y provoca reacciones inmediatas que se instalan en la mente de los individuos como nuevas verdades de fe contra las que la racionalidad y los datos poco tienen que hacer.

Veinte años de La acequia durante los que he tenido períodos de publicación casi diaria y otros de silencio de semanas; etapas en las que el entusiasmo me llegaba a compartir y lanzar proyectos y otras en las que ha predominado la expresión más íntima, la decepción y la fatiga; años en los que he conocido personas excelentes, muchas de las cuales aún permanecen en este u otro formato. Por el camino, llegó el éxito de las redes sociales, que diversificaron las posibilidades de publicación, aunque la mayoría de ellas fueron convirtiéndose en un estercolero de opiniones en las que los algoritmos favorecen el enfrentamiento. Un conflicto que no se encontraba en la sociedad, pero que ha terminado apareciendo porque se ha estimulado interesadamente. 

Y así hemos llegado a 2026, un año en el que el mundo vive en conflicto permanente, en el que ascienden al poder las personas y las ideas que viven alterando la realidad y usando la confrontación y el insulto. Un mundo que se encamina a una guerra que una las que ya existen, que extienda la pobreza, el miedo y el odio al diferente.

Supongo que hay que seguir, mientras el cuerpo aguante y el aire no se convierta en totalmente irrespirable. 

6 comentarios:

  1. Enhorabuena. He visto paisajes y buena letra; gracias por tu empeño, un abrazo.

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  2. Acompanho-te há muitos anos, com todo o gosto e aprendendo com as tuas palavras.

    Infelizmente , o mundo actual está num estado muito perigoso, a que eu nunca imaginei assistir. Quanto ao futuro , parece-me ser desolador e não tenho me proporciona grande esperança.

    No entanto, subscrevo-te : temos que continuar firmes na defesa do que acreditamos.

    Caloroso abraço de parabéns, querido Pedro. Boa semana :)

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  3. Felicidades Pedro Ojeda Escudero. Aquí seguimos, aquí sigo desde un día de otoño de 2008.

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  4. Felicidades Pedro, .por tu constancia y sabiduría. Que disfrutemos otros tantos de tu escritura. Un abrazo

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  5. Veinte años al frente de La Acequia; muchas vivencias pasadas y presentes, reflexiones y lecturas, jalonan este largo camino que continúa para fortuna de quienes caminamos un rato contigo.

    Como bien señalas, es cierto que el mundo se ha oscurecido, a pesar de ello, me resisto a dejarme abatir por ese panorama sombrío, y al menos me concedo la pequeña victoria de despertar entero un amanecer más, que no es poco.
    Eso no va a arreglar el mundo ni evitar lo sombrío, pero yo no tengo objetivo más fundamental que despertar cada mañana y tirar para adelante el resto del día, lidiando con lo bueno y lo malo que haya acontecido en lo personal y en lo global.

    Así pues, entre tanto panorama aciago celebremos La Acequia, y ese pequeño triunfo personal, despertar al mundo un amanecer más… que no es poco.
    Abrazo, Pedro.

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