Mi tierra sí que está desarbolada, con las concentraciones parcelarias desaparecieron los pocos árboles que había.
De pequeño, en mi vida en el pueblo, yo eché a volar a muchos vencejos caídos, es de las cosas que recuerdo con agrado... Mejor volando que alimentando plantas...
Después de leer el comentario de Sor Austringiliana y de seguir la pista que en él daba, me he percatado de cuán errónea fue la interpretación que hice de tus versos. Mira que soy de campo, pero no conocía esa acepción de "vencejo"...
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Mi tierra sí que está desarbolada, con las concentraciones parcelarias desaparecieron los pocos árboles que había.
ResponderEliminarDe pequeño, en mi vida en el pueblo, yo eché a volar a muchos vencejos caídos, es de las cosas que recuerdo con agrado... Mejor volando que alimentando plantas...
Un vencejo caído solo es pensable en términos letales. Buen poema.
ResponderEliminarFue lazo o atadura, el vencejo. Ni arbusto ni pájaro. Lo que vale un diccionario.
ResponderEliminarDespués de leer el comentario de Sor Austringiliana y de seguir la pista que en él daba, me he percatado de cuán errónea fue la interpretación que hice de tus versos. Mira que soy de campo, pero no conocía esa acepción de "vencejo"...
ResponderEliminarEn fin, gracias a los dos por descubrírmela...
Ves lo que otros no vemos
ResponderEliminarRecuerdo muy bien, esos vencejos hechos de centeno y cómo mis padres ataban los haces de cebada y trigo con ellos. Antes había que ponerlos en remojo.
ResponderEliminarBesos