Un día u otro, traes, dejas, vas, atiendes. Atento a tus cosas en esta Castilla infinita que se asoma al tiempo, acodada en los páramos. Abres cuadernos. Escribes. Has ventilado la casa y te sorprende el primer zumbido de un insecto. ¡Tan pronto! Anotas una pregunta: ¿Hay azahar ya en las calles de Sevilla?

Bela foto.
ResponderEliminarSevilha é uma cidade que me prende desde a minha adolescência tanto pela sua beleza como pelo facto de ter siso a minha primeira viagem ao estrangeiro.
Querido amigo, abraço caloroso, excelente fim de semana :)
Que aguien de allí, o de paso, nos responda.
ResponderEliminarTe felicito por lo mucho y bueno que manifiestas con escasas palabras.
ResponderEliminar¡Sevilla, tan lejos!
ResponderEliminarLa semana que viene vamos por tus tierras, Valladolid, Medina del Campo... lo que el IMSERSO oferta. Ya tenemos ganas. Un abrazo.
Me ha parecido oír el zumbido de ese mosquito. Huele a primavera. A azahar en Sevilla y aquí a lo que corresponda. De momento hay vida.
ResponderEliminarLa naturaleza siempre encuentra la forma de sorprendernos.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Hay dos aromas que sostienen mi memoria; de estos, el del azahar calmaba mis incertidumbres. Los tacones de mi madre sobre la vereda de alguna obscura noche.
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