viernes, 27 de febrero de 2026

Un estudio de Felipe II y sus relaciones sexuales y afectivas: El universo femenino de Felipe II de Antonio Martínez Llamas

 


Antonio Martínez Llamas, médico jubilado, lleva años investigando apasionadamente sobre Felipe II. En trabajos como Isabel de Valois, reina de España, Felipe II, el hombre y Felipe II, el enigma del hombre enfermo, ha hecho agudas aportaciones trasversales de gran interés que contribuyen a conocer mejor quién fue Felipe II, uno de los reyes más influyentes de la historia y sobre el que han caído como losas que impedían el conocimiento completo de su personalidad tanto la conocida como leyenda negra (una campaña de desprestigio contra el imperio español para cuya construcción, tan exitosa, se mezclaron verdades, rumores y las patrañas más burdas) como la mitificación de la corriente ideológica española que añora el pasado imperial. Ambos extremos impidieron conocer la personalidad de Felipe II y juzgar su obra hasta la aparición de los estudios de historiadores recientes como Geoffrey Parker, Henry Kamen, Fernández Álvarez o Martínez Ruiz. Sin duda, Felipe II fue un monarca que gobernó un mundo con una mirada providencialista y atrapado por una forma de entender la religión católica y el gobierno que le llevó a decretar miles de muertes y apoyar los autos de fe, pero el gobierno del mayor imperio jamás conocido hasta ese momento debe interesarnos siempre para saber cómo era la persona que estaba al frente en un mundo, por lo demás, en el que los otros gobernantes no diferían mucho en sus acciones. En un vasto universo de publicaciones sobre Felipe II y su época parecería difícil hallar un hueco para nuevas aportaciones, pero eso es lo que ha conseguido Antonio Martínez Llamas con El universo femenino de Felipe II  (León. Eolas & Menoslobos. 2025).

En este libro, Martínez Llamas se acerca a la figura del monarca analizando sus relaciones con las mujeres con las que tuvo trato, continuando el retrato de un rey muy alejado de la visión imperial oficial que lo caracterizaba como una persona adusta y alejada de toda conducta que estuviera mal vista. Evidentemente, se parte de que fueron muy pocas personas quienes le trataron directamente y de que la mayoría de la población estaba muy alejada de su conocimiento, como correspondía a la época. Los núcleos del libro corresponden a su madre y sus esposas, María Manuela de Portugal, María Tudor, Isabel de Valois y Anna de Austria, pero también se tratan las relaciones con sus amantes, Margarita de Austria o sus hijas.

El estudio abunda en referencias y es minucioso en el detalle, como corresponde a sus más de 700 págs. Parte de cómo le afectó la muerte de su madre, Isabel de Portugal, que lo crio con notables diferencias a como se estilaba en el mundo real del momento, encargándose personalmente de él en muchos momentos. Contrasta mucho esta proximidad de la madre con respecto al padre ausente: Carlos siempre estaba fuera, en los asuntos del Imperio. En el resto de la biografía de Felipe II, el autor percibe dos momentos. Aunque todos los matrimonios tenían la finalidad de perpetuar la dinastía, en los dos primeros percibimos un mayor alejamiento y despreocupación personal del rey. María Manuela de Portugal y él eran apenas unos adolescentes y poca decisión tuvieron en sus vidas; María Tudor fue un matrimonio claramente político en el que nada tuvo que ver el gusto personal de ambos. Sobre María Tudor, Martínez Llamas aclara de forma definitiva la cuestión de sus falsos embarazos, poniendo luz sobre la verdadera enfermedad de la reina de Inglaterra. El matrimonio con Isabel de Valois cambió el carácter del rey. En primer lugar, tuvo que esperar a la menarquia de la reina (tuvo varias amantes), pero después establecieron unas fuertes relaciones afectivas que contrastaban con la vida anterior de Felipe. Esta corriente afectiva continuó con Ana de Austria y se desarrolló también en la continua preocupación con sus hijas, una vez alejadas de la corte. De la menor, Catalina Micaela de Austria, sería el retrato conocido como La dama del armiño, que el autor ha querido situar significativamente en la cubierta del libro para afirmar esta identidad y la autoría de Sofonisba de Anguissola, entre toda las que se han barajado.

En el libro, aparte de abordar las cuestiones afectivas del rey, sobresale el trabajo de análisis de cada una de las mujeres que se relacionaron con él, de sus circunstancias y personalidad, tan diferentes. De todo el trabajo, podemos extraer un verosímil retrato de Felipe II como un monarca con una gran pulsión sexual que fue cambiando en sus relaciones afectivas a lo largo de los años. Esta evolución fue sin duda debida a las relaciones con mujeres tan diversas y la madurez de la persona que era, pero también al continuo quebranto emocional que pudo suponer enterrar a cuatro esposas, varios hijos y una larga relación con las enfermedades, singularmente con los ataques de gota. Una lectura atractiva y ágil, a pesar de su extensión, que retrata la personalidad del rey, pero también la de las mujeres que le rodearon y nos levanta un mundo mucho más variado del que las leyendas han trasmitido.




2 comentarios:

  1. Escuché la presentación que fue muy amena. La visión del médico nos completa la del historiador, la enriquece, ilumina aspectos oscuros de un Felipe II que de vida de fraile nada. En Burgos tuvinos siempre la referencia de la dama del cercano Palacio de Saldañuela, Isabel Osorio, popularmente conocida con un nombre injurioso. Una buen trabajo que merece la pena conocer. Felipe II lloraba

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  2. Y nunca se sabe a pies juntillas toda la verdad:gracias a estas investigaciones donde cada vez va saliendo a la luz nuevas verdades.Si, que me dejó un agrio sabor de boca esa frase lapidaria de este monarca en su lecho de muerte a su hijo Felipe III:"Hijo mío he querido que os halléis presente en esta hora para que veáis en que que paran las monarquías de este mundo",.
    Me voy a agenciar este libro, muchas gracias por esta reseña
    Un abrazo

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