Pocas flores tan perfectas como las del cardo. Arquitectura de la belleza absoluta. Es difícil de comprender que demos su nombre a los ariscos.
El gran problema de las guerras es pretender que alguna sea justa.
La humanidad entera debería vivir en tierra de nadie.
Esta horrible época en la que nadie comprende que la incertidumbre es el mejor estado de ánimo.
Tomemos el ejemplo de un tiempo en el que se tenga el conocimiento, la riqueza y la tecnología para hacer que todo el mundo viviera mejor. Califiquémoslo según el nivel de cumplimiento.
Por desgracia, se ha perdido el subjuntivo.

La guerra es justa cuando se la gana, en injusta en cualquier otro caso, siempre.
ResponderEliminarSaludos,
J.
Vivir sin deseos, dudas, temores, posibilidades, ni sentimientos, insulsa vida. Reivindicamos los subjuntivos, gramática aparte. Los cardos pueden pinchar, aceptemos la incertidumbre y a por los subjuntivos. Sin guerras.
ResponderEliminarMe quedo en el subjuntivo cardelino.
ResponderEliminarY el presente de indicativo tan empobrecido.
ResponderEliminarBella flor, sí, pero para la gente de campo sus espinas no eran tan estimadas....
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en todo lo que dices. No sé si se ha perdido el subjuntivo, pero al paso que vamos puede que perdamos todos los tiempos verbales...
La maldad es imbatible. Al menos por la bondad, y por la razón…
ResponderEliminarEs verdad que los cardos no tienen buen prensa, pero sus flores están llenas de color.
ResponderEliminarSiempre he pensado que las guerras nunca son justas.
Si fuéramos capaces de vivir sin poseer, quizás las guerras no existirian.
¿Seríamos capaces de vivir sin esa incertidumbre?
Eso sería lo ideal, pero creo que no sé si seremos capaces de
lograrlo. Hay siempre muchas interferencias.
Ahora domina el presente, queremos todo aquí y ahora y cuánto antes mejor que mejor.
Besos