No basta con que el sol se ponga. Atardecer es un acto voluntario que exige pararse un momento y dejarse de tonterías. De esas cosas que se te han ido enredando en las piernas durante el día.
La vida exige que nos paremos, y así apreciar lo bonita que es. Me dejo de tonterías, pero quiero que la vida o lo que sea se me enrede en las piernas. Y entonces no podré parar, tendré que desenredar para poder vivir. La vida es tan mágica que no deja de sorprenderme. Y tu blog un regalo.
No, Pedro, no basta con que el sol se ponga, somos cada uno de nosotros los que debemos intentar ver el sol con la luz de nuestro interior, porque por mucho que haya sol, si en nosotros hay niebla, no podremos disfrutar de ese sol.
Buenas noches, profesor Ojeda: Es cierto, cuántas tonterías intentan distraernos para que no apreciemos la suerte de poder disfrutar de un atardecer más. Un abrazo
Al final, todo lo bueno es resultante de un acto de voluntad. La belleza de la naturaleza está ahí, permanente, cada día. Son nuestros ojos los que la ven y el corazón el que la experimentan o es como si no existieran. Un abrazo, querido amigo.
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si Pedro hay que dejarse de tonterías
ResponderEliminary buscarse
besos
La vida exige que nos paremos, y así apreciar lo bonita que es.
ResponderEliminarMe dejo de tonterías, pero quiero que la vida o lo que sea se me enrede en las piernas. Y entonces no podré parar, tendré que desenredar para poder vivir.
La vida es tan mágica que no deja de sorprenderme.
Y tu blog un regalo.
No, Pedro, no basta con que el sol se ponga, somos cada uno de nosotros los que debemos intentar ver el sol con la luz de nuestro interior, porque por mucho que haya sol, si en nosotros hay niebla, no podremos disfrutar de ese sol.
ResponderEliminarMuy bella tu reflexión, así como la imagen.
Un beso.
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarEs cierto, cuántas tonterías intentan distraernos para que no apreciemos la suerte de poder disfrutar de un atardecer más.
Un abrazo
Casi sin darnos cuenta nos llenamos de tonterías. Saludos.
ResponderEliminarPor eso amo los amaneceres...
ResponderEliminarnada en mi mente aún...
solo respiro junto al ritmo de mi corazón...
a sacudir las piernas Pedro!...que es mejor...
beso,
Ali
Ya nos gustaría que los atardeceres de la vida se detuvieran, aunque fuera un segundo, es cuando sería posible esa reflexión.
ResponderEliminarUn saludo
Pd/ Me he comprometido conmigo mismo a realizar una segunda lectura de esa gran libro siguiendo el guión que marcasteis en su día.
Debe ser verdad. Uno debería atardecer, "atardecerse", y volver a "amanacerse" a voluntad.
ResponderEliminarSaludos!
Pues habrá que tener voluntad.
ResponderEliminarBs.
Mirémoslo de otra manera: lo que se enreda lo hace porque se reconoce en una estructura. Eso también y sobre todo es vida. Salud siempre.
ResponderEliminarHacer un alto para despedir al sol.
ResponderEliminar¡Preciosa la foto!
ResponderEliminarnada tonta, por cierto :-)
Besos
El sol, todos los días, se oculta y siempre es ajeno a nuestra voluntad, nosotros somos los que tenemos las riendas para querer mirarlo y disfrutarlo.
ResponderEliminarGracias por todo
Besos
Al final, todo lo bueno es resultante de un acto de voluntad. La belleza de la naturaleza está ahí, permanente, cada día. Son nuestros ojos los que la ven y el corazón el que la experimentan o es como si no existieran. Un abrazo, querido amigo.
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