No lo pienses; mas cada respiración cada suspiro cada jadeo, cada vez que la vida asoma con su mejor cara, nuestro tiempo se oxida, damos paso de la creación humana a la obra de la naturaleza
No confundamos nuestro óxido con las personas que se esclerotizan desde dentro llegando a convertirse en piedra atacadas por un mal llamado miedo
Vive desgasta tu cuerpo fatiga tu el alma “Siente”
Son los que sólo abren la boca para herir. O usan la cabeza para embestir: "Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza." A.Machado.
¡Qué buena y oportuna la foto y qué bien combinado con el texto! Sí, hay personas así completamente oxidadas por dentro, cuanto más lejos estemos de ellas mejor.
Probablemente porque no se oxigenan lo suficiente y se reconcomen en sus adentros, olvidando que más vale cuidar lo que no se ve, que lo que salta a la vista. ¡Qué circule el aire!
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Esos pulmones necesitan mucho aire; mucho viento con oxígeno.
ResponderEliminarGracias por tu felicitación por mi cumple y besos.
Pulmones como branquias, el cuerpo como armadura. Solo falta la escafandra.
ResponderEliminarLa foto y el título dejan un poco sin respiración.
tarde o temprano nos oxidamos querido Pedro
ResponderEliminarojalá no lo hagamos en solitario
BESOS (hartos)
La dureza del corazón provoca estados irreversibles.
ResponderEliminarUn abrazo
Asi es y de tal manera que a veces nos falta el aire puro que neutralice ese ácido.
ResponderEliminarUn abrazo.
Posiblemente tengan vientos ácido... pero hay que tenerlos lejos.
ResponderEliminarUn abrazo.
HD
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarPara los estragos del tiempo, se necesita sol, aire puro y una buena ventilación.
Y siempre atención y cuidados.
Un abrazo.
Desde que he dejado de fumar, mis pulmones están llenos de viento del sur :) Besotes oxigenados, M.
ResponderEliminarDe los pulmones al cerebro ácido, y no es culpa del tabaco.
ResponderEliminarLa foto muy, pero que muy apropiada, cazador de fragmentos.
"Hay que salir al aire" ya lo dijo José Hierro.
ResponderEliminarAbrazos oxigenadores ;-)
Hay que salir fuera de uno mismo para no oxidarse. ¡Qué buen juego te han dado esas rejillas butaneras!
ResponderEliminarBuen fin de semana
No lo pienses; mas cada respiración cada suspiro cada jadeo, cada vez que la vida asoma con su mejor cara, nuestro tiempo se oxida, damos paso de la creación humana a la obra de la naturaleza
ResponderEliminarNo confundamos nuestro óxido con las personas que se esclerotizan desde dentro llegando a convertirse en piedra atacadas por un mal llamado miedo
Vive desgasta tu cuerpo fatiga tu el alma “Siente”
Quevedo “polvo será mas polvo enamorado”
Una foto muy bien traída, todos nos vamos oxidando un poquito cada día, la cuestión es saber a que velocidad lo hacemos.
ResponderEliminarSon los que sólo abren la boca para herir. O usan la cabeza para embestir: "Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza." A.Machado.
ResponderEliminarel óxido del Tiempo hace crecer mazmorras en los pulmones del cerebro.
ResponderEliminarsaludos blogueros
Un interior que se va deteriorando poco a poco.... se tragan la hiel para hacer daño y no saben que algo les queda dentro. Un beso Pedro
ResponderEliminarTodos nos oxidamos, de ahí la proliferación de productos con antioxidantes. Oxidarse es consustancial a la vida, al devenir implacable.
ResponderEliminarUuuuyyyy esos pulmoneeees!!!... Qué mala pinta tienen!!!
ResponderEliminarAhora mismo te paso el tubito de oxígeno y te mando al neumólogo, que tiene que estar al llegar.
Besos desoxidados.
Habrá que procurarse sin más tardar un 3 en 1...
ResponderEliminar;-)
Besos, Pedro.
o post está estupendo, mas só de pensar em pulmões (e corações) oxidados me falta o ar....
ResponderEliminarFuerte abrazo, querido amigo mio.
La oxidación interior, tarde o temprano, se hace evidente en la superficie; no puede ocultarse por mucho tiempo.
ResponderEliminary más detallista no ha podido ser.
ResponderEliminary más detallista no ha podido ser.
ResponderEliminar¡Qué buena y oportuna la foto y qué bien combinado con el texto!
ResponderEliminarSí, hay personas así completamente oxidadas por dentro, cuanto más lejos estemos de ellas mejor.
Un abrazo
Luz
Genial.
ResponderEliminarBesos
La foto me trae a la mente un pez agonizando fuera del agua. Es impresionante.
ResponderEliminarEl óxido del interior es la angustia que se puede llegar a sentir en algunos momentos, sin que nada se pueda hacer.
ResponderEliminarUn beso.
Debe ser cosa de la "humedad" circundante. Hay climas tan enrarecidos...
ResponderEliminarProbablemente porque no se oxigenan lo suficiente y se reconcomen en sus adentros, olvidando que más vale cuidar lo que no se ve, que lo que salta a la vista.
ResponderEliminar¡Qué circule el aire!
Besos, cargados de oxígeno!!!
no me gusta el "óxido", ni por fuera ni por dentro!
ResponderEliminarun saludo Pedro!
Impresionante.
ResponderEliminarTal vez generan humedad sin pararse a pensar la causa
ResponderEliminarTal vez generan humedad sin pararse a pensar la causa
ResponderEliminarYo creo que esos acidos provienen siempre del estomago... Son estomagos que reciben siempre demasiado... Cuestión de voracidad...
ResponderEliminarExtraordinaria entrada.
ResponderEliminarLa apunto para óxidos.
algunas personas se oxidan, se pudren, se amargan... los humanos somos capaces de eso y de más.
ResponderEliminarbqñs,