Sé muy bien lo que sientes, Pedro. Hace dos años y medio que murió mi madre y esta mañana, todavía, se me han saltado las lágrimas recordándola. La echo muchísimo de menos! Pero hay que aprender a despedirse de ellos aunque eso no signifique, en absoluto, olvidarlos. Siempre van a estar con nosotros, siempre. Un beso enorme.
Un abrazo desde Argentina pedro... Tu padre no ha muerto amigo mio, como tampoco ha muerto el mio (a quien necesito tanto), se han mudado.... Ahora están viviendo dentro de nosotros mismos.... juank
Qué podría deciros que alivie el dolor? No hay un dialecto, ni siquiera un signo que -cuan pócima- sane, mengue, te haga soportar la herida. Te mando un abrazo, sinceramente afectuoso
"La gente suele sentirse incómoda con los finales, porque cada final es una pequeña muerte. Por eso, en muchas lenguas, la palabra «adiós» significa «volveremos a vernos». Cuando una experiencia -una reunión de amigos, unas vacaciones, que tus hijos crezcan y se vayan de casa- llega a su fin, mueres un poco. La «forma» que esa experiencia tenía en tu conciencia se disuelve. Esto suele producir un sentimiento de vacío que muchas personas prefieren no sentir, no afrontar. Si puedes aprender a aceptar, e incluso a dar la bienvenida a los finales en tu vida, tal vez descubras que el sentimiento de vacío, que inicialmente te pareció incómodo, se convierte en una sensación de espacio interno que es profundamente apacible. Aprendiendo a morir diariamente de este modo, te abres a la Vida."
E. Tolle
Un abrazo a tu corazón Pedro...y aún no te suelto....
Los meses van pasando, y luego los años. En julio hará 4 años de la muerte del mío, y todavía me pregunto cosas que no entiendo. Un abrazo y ánimo. (realmente la foto parece de una ciudad de juguete)
Tú con tu recuerdo lo mantienes vivo, es lo mejor que un hijo puede hacer por sus padres, y la ciudad nunca está vacía, siempre hay vida, las maquetas son proyectos, sueños, que puden llegar o no a realizarse. Cuánto vacío dejan los seres queridos, siempre serán irrepetibles.
El duelo es así Pedro, los ojos están donde está la mente, la mente donde está el corazón... y cuando el corazón está "llorando" las ausencias, todo es atonía... nuestro mundo interior prevalece sobre todas las cosas.
Te acompaño y comprendo el sentir que nos trasladas.
Buenas tardes Pedro; yo también comprendo muy bien lo que sientes. Mi padre hace dos años que ya no está aquí, y hoy al encontrar una nota suya en un bolsillo de una chaqueta imaginé por un momento que todo podía reanudarse donde se interrumpió y lo recordé y lo sentí lleno de vida y de fuerza, como él era.
Supongo que debemos aferrarnos a esos recuerdos para sobrevivir al dolor.
Veo que han ocurrido tristes acontecimientos en estos meses en que estuve lejos. Siento no haber estado en ese momento. Ahora sólo puedo decirte que tengas ánimo y que escuches el rumor de las voces de tantos amigos que tienes alrededor.
Te comprendo muy bien, Pedro. las ausencias nunca dejan de serlo, por mucho que nos quieran consolar, hay un hueco que nunca termina de llenarse, Besos
Nunca olvidamos a nuestros seres queridos que ya no estan con nosotros y las fechas hacen que revivamos esos momentos tan especiales, donde ellos lo llenaban todo.
un abrazo Pedro, fuerza y mucha energía, el tiempo nos hace ver de qué madera estamos recubiertos.
hay quienes parten de nosotros pero nos dejan una tremenda mochila de responsabilidades que nos hacen imposible llorarles y desahogar toda pena acumulada, me pasó con mi madre, aún me debo el llorar y el desahogo, pero el deber es mucho más urgente que el sentimiento y mi padre es lo que me frena a quebrarme y sacar lo que me deja en fragilidad. Me ha costado mucho levantarlo de la depresión y no me puedo dar el lujo de quebrarme.
Un abrazo enorme Pedro, en dos años entre 1996 y 1998 perdí a los mios y ello me dió un pescozón enorme... La vida ha girado de otra forma desde entonces.
te comprendo Pedro y aunque no te sirva de mucho [cada uno ha de purgar su propio dolor] Congo y yo renovamos nuestros abrazos y nuestros deseos de ánimo, de fuerza.
Un año después de morir mi padre,leí uno de sus libros preferidos: Las cosas del campo (Muñoz Rojas). En mi edición, el último capítulo lleva por título "Nunca sombra": "Tú serás cuerpo, planta, tierra, tronco, tacto, puente, río, rama, rescoldo…Nunca sombra. No serás, eres, estás: sigues…"
"Eles" siguen en nós e con nós. A voz deles, como a da terra, seguirá a nos cantar. Por iso, “Nunca sombra”. Ou si. Aquela que presta o mellor acubillo, a dunha boa árbore. Na miña terra, a dun rexo e nobre carballo centenario.
(Ahora ya comprendo los "malos tiempos" de La Acequia. Un abrazo)
Hace escasos años quede también huérfano de padre; mi madre había muerto años atrás un 11 de septiembre.
La orfandad, es un hecho sin igual en la vida de una persona, y necios aquellos que piensen que haber superado los cuarenta y ser independiente desde hace décadas limita lo trágico del hecho emocional; porque o no perdieron todavía a los suyos o se han quedado a medias en sus conexiones neuronales.
No es injusta la muerte, tan solo nos ocurre en nuestro tránsito y debemos aceptarla como lo que es.
No son los padres el referente absoluto de nuestras vidas, porque la vida con suerte es larga, variada y ofrece horizontes lejanos.
Y aún así, la orfandad se vuelve insoportable cuando les hueles sin tenerlos, les sientes sin sentirlos o les recuerdas a tu lado siendo niño, porque para ellos siempre lo fuiste; y comprendes que te han roto con su muerte para siempre y que ahora sí, la muerte es parte de tu vida.
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
Hay lugares que acrecientan el dolor, en cada uno de nuestros pasos.
ResponderEliminarUn abrazo enorme, Pedro.
Es duro, es muy duro. El segundo mes, el tercero... Pero él sigue en lo que te enseñó y en los recuerdos. Ánimo
ResponderEliminarSé muy bien lo que sientes, Pedro. Hace dos años y medio que murió mi madre y esta mañana, todavía, se me han saltado las lágrimas recordándola. La echo muchísimo de menos! Pero hay que aprender a despedirse de ellos aunque eso no signifique, en absoluto, olvidarlos. Siempre van a estar con nosotros, siempre.
ResponderEliminarUn beso enorme.
Un abrazo desde Argentina pedro... Tu padre no ha muerto amigo mio, como tampoco ha muerto el mio (a quien necesito tanto), se han mudado.... Ahora están viviendo dentro de nosotros mismos.... juank
ResponderEliminarLo siento mucho, Pedro, sé el vacío que se siente tan grande cuando alguien tan importante ya no está a tu lado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Perdona, no te dije que soy la misma de siempre, lo que pasa que cambié la carita azul por mis propios ojos.
ResponderEliminarLa verdad, no sé qué te podría decir. Las palabras sirven de poco.
ResponderEliminarUn abrazo virtual que me gustaría fuera real.
Lo sé Pedro, lo sé y te acompaño.
ResponderEliminarBeso y abrazo.
Mis condolencias más sinceras, Pedro.
ResponderEliminarAhora comprendo muchas cosas que habían quedado confusas.
Un abrazo
Qué podría deciros que alivie el dolor?
ResponderEliminarNo hay un dialecto, ni siquiera un signo que -cuan pócima- sane, mengue, te haga soportar la herida.
Te mando un abrazo, sinceramente afectuoso
Cuanto te entiendo.Nuestros Papas, vivirán eternamente en nuestro corazón.Un fuerte abrazo.Besos.
ResponderEliminarUn abrazo
ResponderEliminarMi silencio respetuoso te acompaña, mi cariño te arropa
ResponderEliminarun abrazo grande grande
"La gente suele sentirse incómoda con los finales, porque cada final
ResponderEliminares una pequeña muerte. Por eso, en muchas lenguas, la palabra «adiós»
significa «volveremos a vernos».
Cuando una experiencia -una reunión de amigos, unas vacaciones, que
tus hijos crezcan y se vayan de casa- llega a su fin, mueres un poco.
La «forma» que esa experiencia tenía en tu conciencia se disuelve.
Esto suele producir un sentimiento de vacío que muchas personas
prefieren no sentir, no afrontar.
Si puedes aprender a aceptar, e incluso a dar la bienvenida a los
finales en tu vida, tal vez descubras que el sentimiento de vacío, que
inicialmente te pareció incómodo, se convierte en una sensación de
espacio interno que es profundamente apacible.
Aprendiendo a morir diariamente de este modo, te abres a la Vida."
E. Tolle
Un abrazo a tu corazón Pedro...y aún no te suelto....
Ali
Pedro, sé lo mucho que lo estás sintiendo. ¡Ánimo, mi querido profe! Besotes y abrazotes de oso, M.
ResponderEliminarP.D. Me gusta la foto.
Los meses van pasando, y luego los años. En julio hará 4 años de la muerte del mío, y todavía me pregunto cosas que no entiendo.
ResponderEliminarUn abrazo y ánimo.
(realmente la foto parece de una ciudad de juguete)
Los amigos son una caja de cartón que nos cobija cuando nos sentimos extraviados y sin hogar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un fuerte abrazo amigo.
ResponderEliminarNo me extraña para nada que sientas este vacio. Debes prepararte a aceptarlo, amigo. Aunque sé por experiencia, que esto es prácticamente imposible.
ResponderEliminarRecibe mi cariño y mi respeto.
Damos vueltas a fechas que , en realidad, nada quieren decir. Consejos vendo, yo ando haciendo un ovillo con un 21 de junio de 2010.
ResponderEliminarUn abrazo grande, grande
Tú con tu recuerdo lo mantienes vivo, es lo mejor que un hijo puede hacer por sus padres, y la ciudad nunca está vacía, siempre hay vida, las maquetas son proyectos, sueños, que puden llegar o no a realizarse.
ResponderEliminarCuánto vacío dejan los seres queridos, siempre serán irrepetibles.
El duelo es así Pedro, los ojos están donde está la mente, la mente donde está el corazón... y cuando el corazón está "llorando" las ausencias, todo es atonía... nuestro mundo interior prevalece sobre todas las cosas.
ResponderEliminarTe acompaño y comprendo el sentir que nos trasladas.
Un fuerte abrazo.
Pedro, cuesta mucho acostumbrarse,
ResponderEliminarpero no podemos detenernos a pesar de la tristeza.
Un fuerte abrazo.
http://reflexiomes.blogspot.com/2008/07/regreso.html
El recuerdo de los momentos compartidos con quienes se fueron, hará que la maqueta vaya recuperando la vida poco a poco.
ResponderEliminarUn abrazo, Pedro.
Llenamos esos vacios trasvasando el contacto ya imposible a nuestro entorno de afectos y sentimientos aún posibles.
ResponderEliminarLa luz tan extraordinaria de la foto es su presencia.
ResponderEliminarLamentablemente, lo nuestro es pasar.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sé lo que sientes Pedro. Yo acababa de cumplir los 20 años cuando perdí el mío, a los 25 mi Madre y no pasa un solo día sin que los recuerde..
ResponderEliminarUn enorme y cariñoso abrazo
Te entiendo perfectamente y te envio un fuerte abrazo. Isabel.
ResponderEliminares emocionante que lo hayas compartido
ResponderEliminarimpresionante la sensación de vacio!!
ResponderEliminarme imagino muy bien como te debes sentir, solo te puedo decir, ánimo, mucho ánimo!
elena
Buenas tardes Pedro; yo también comprendo muy bien lo que sientes. Mi padre hace dos años que ya no está aquí, y hoy al encontrar una nota suya en un bolsillo de una chaqueta imaginé por un momento que todo podía reanudarse donde se interrumpió y lo recordé y lo sentí lleno de vida y de fuerza, como él era.
ResponderEliminarSupongo que debemos aferrarnos a esos recuerdos para sobrevivir al dolor.
Besos y mucho ánimo.
Clara de Luna
Veo que han ocurrido tristes acontecimientos en estos meses en que estuve lejos.
ResponderEliminarSiento no haber estado en ese momento.
Ahora sólo puedo decirte que tengas ánimo y que escuches el rumor de las voces de tantos amigos que tienes alrededor.
Un abrazo fuerte.
Marisa
Te comprendo muy bien, Pedro. las ausencias nunca dejan de serlo, por mucho que nos quieran consolar, hay un hueco que nunca termina de llenarse,
ResponderEliminarBesos
Nuestros seres queridos no se van mientras los tengamos presentes en nuestros recuerdos.
ResponderEliminarUn abrazo profesor.
¿Qué te puedo decir en estos momentos? Simplemente que te comprendo y que te mando todo mi cariño y un gran abrazo.
ResponderEliminarUn beso.
Nunca olvidamos a nuestros seres queridos que ya no estan con nosotros y las fechas hacen que revivamos esos momentos tan especiales, donde ellos lo llenaban todo.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte.
Luz
Aunque un poco tarde, un abrazo, Pedro
ResponderEliminarun abrazo Pedro, fuerza y mucha energía, el tiempo nos hace ver de qué madera estamos recubiertos.
ResponderEliminarhay quienes parten de nosotros pero nos dejan una tremenda mochila de responsabilidades que nos hacen imposible llorarles y desahogar toda pena acumulada, me pasó con mi madre, aún me debo el llorar y el desahogo, pero el deber es mucho más urgente que el sentimiento y mi padre es lo que me frena a quebrarme y sacar lo que me deja en fragilidad. Me ha costado mucho levantarlo de la depresión y no me puedo dar el lujo de quebrarme.
Dice mucho de ti, Pedro que hayas optado por este post. No todos estamos dispuestos a ser tan sinceros.
ResponderEliminarLo lamento mucho.
Las maquetas son modelos fríos y reducidos que no representan las emociones y los sentimientos.
un saludo
Buenas noches, profesor Ojeda:
ResponderEliminarEl tiempo pasa volando. Como dice la canción de Pablo Guerrero, ...Vamos viviendo porque guardamos un rincón de sol en la cabeza
Un abrazo.
Es un placer volverte a leer
ResponderEliminarUn abrazo enorme Pedro, en dos años entre 1996 y 1998 perdí a los mios y ello me dió un pescozón enorme... La vida ha girado de otra forma desde entonces.
ResponderEliminardos meses ya!
ResponderEliminarte comprendo Pedro y aunque no te sirva de mucho [cada uno ha de purgar su propio dolor] Congo y yo renovamos nuestros abrazos y nuestros deseos de ánimo, de fuerza.
biquiños,
Los capítulos sombríos no debieran convertirse en el último de nuestros libros.
ResponderEliminarUn abrazo.
El dolor es el precio a pagar por los vínculos y por su inevitable ruptura en un mundo donde nada permanece.
ResponderEliminarPreciosa foto
ResponderEliminarUn año después de morir mi padre,leí uno de sus libros preferidos: Las cosas del campo (Muñoz Rojas). En mi edición, el último capítulo lleva por título "Nunca sombra":
ResponderEliminar"Tú serás cuerpo, planta, tierra, tronco, tacto, puente, río, rama, rescoldo…Nunca sombra. No serás, eres, estás: sigues…"
"Eles" siguen en nós e con nós. A voz deles, como a da terra, seguirá a nos cantar. Por iso, “Nunca sombra”. Ou si. Aquela que presta o mellor acubillo, a dunha boa árbore. Na miña terra, a dun rexo e nobre carballo centenario.
(Ahora ya comprendo los "malos tiempos" de La Acequia. Un abrazo)
Mi Señor Ojeda,
ResponderEliminarHace escasos años quede también huérfano de padre; mi madre había muerto años atrás un 11 de septiembre.
La orfandad, es un hecho sin igual en la vida de una persona, y necios aquellos que piensen que haber superado los cuarenta y ser independiente desde hace décadas limita lo trágico del hecho emocional; porque o no perdieron todavía a los suyos o se han quedado a medias en sus conexiones neuronales.
No es injusta la muerte, tan solo nos ocurre en nuestro tránsito y debemos aceptarla como lo que es.
No son los padres el referente absoluto de nuestras vidas, porque la vida con suerte es larga, variada y ofrece horizontes lejanos.
Y aún así, la orfandad se vuelve insoportable cuando les hueles sin tenerlos, les sientes sin sentirlos o les recuerdas a tu lado siendo niño, porque para ellos siempre lo fuiste; y comprendes que te han roto con su muerte para siempre y que ahora sí, la muerte es parte de tu vida.
Un abrazo y suyo, Z+-----