Hay sorpresas reservadas para quien aguarda un autobús urbano de madrugada en la periferia de la ciudad, en esa hora en la que no se sabe con certeza si el último ya pasó hace tiempo y la espera pudiera resultar inútil. Casi siempre, espejismos. Toca agachar la cabeza, levantar el cuello del abrigo y caminar hacia el destino, encogido.

en lenguaje coloquial se denomina "impotencia".
ResponderEliminary "la churri no está tan güenorra"
diría que es más bella en el reflejo del espejo difuminada en óleo y luz.
el deseo es el motor del Mundo en todas sus manifestaciones, hasta dos piedras se miran si amanecen juntas.
bendito deseo
Con esa compañía, la espera será menos tediosa, pero por si acaso bueno será llevar algún artificio musical o un libro para paliar esos momentos...aunque la penumbra sea poco propicia para semejante quehacer.
ResponderEliminarestàn hechos de piedra y te miran juntas
ResponderEliminarPor lo menos con el espejismo de esa imagen, la espera se hace algo más amena, pero de todas formas ¡mira que se hace pesado esperar al autobús! es lo que menos me gusta de las ciudades, y muchas veces, antes de estar esperando prefiero ir andando si el destino no está demasiado lejos.
ResponderEliminarUn beso.
encima por partida doble, a veces el reflejo es el más poderoso, cuidado
ResponderEliminardeseo en rouge...improvisación al paso
ResponderEliminarbesitos profe
Que aborrecida essa situação de espera! Vá lá, menos mal para vós , homenes, porque a publicidade utiliza (demasiado)as mulheres.
ResponderEliminarBesos, Pedrinho.
Oh,y es verdad...no está nada mal
ResponderEliminary me gusta.
Saludos!
O esperar en compañía un buen rato!
ResponderEliminarA veces puede más la razón que el deseo.
Besos Pedro.
Interesante fotografía, precioso reflejo...
ResponderEliminarbeso
manuda robot,..
ResponderEliminarEso es cosa de los tiempos modernos. Hace no demasiados años el autobús urbano terminaba a las 22:00 o 22:30. A partir de esa hora no había espera que sirviera.
ResponderEliminarDe todas formas, hoy en día, seguro que a pesar de todo, los habrá que sigan esperando.
Besos
El problema es el color...
ResponderEliminarBueno, en la hora de los fantasmas, sienta bien una anorèxica de ese tipo.
ResponderEliminarSi es por imaginar, supongo que, mas alla, hay una puerta que dice :
"Solo para locos".
Un abrazo.
En algo hay que distraerse mientras llega el autobús. ¡Muy buen post! UN abrazo.
ResponderEliminarMenos mal que, de madrugada, nunca espero ningun autobus... Besotes azules y rojos, M.
ResponderEliminarSiempre de madrugada y en la periferia de la ciudad, agachada la cabeza, levantado el cuello del abrigo, lógico hace frío y además es noche de niebla cerrada que sólo te deja ver "un desir rouge d'automne". Perfecto decorado, para un Londres, cuidado JacK el destripador está al acecho, es su perfecto habitat...........
ResponderEliminarGrata espera ante tanto colorido, mas amena se le haría...
ResponderEliminarBello post Asun.
Un beso.
Bonita foto, me gusta el reflejo. Pues nada, si hay que caminar se camina, si hay que esperar se espera, y si hay que desear se desea sobre todo en Rojo.
ResponderEliminarUn beso.
Muy buena foto. Pero, el autobús no llega.
ResponderEliminarsaludos
Pues si, a veces en la vida y ante la impotencia de no saber que hacer por no estar segura de lo que ha podido pasar, no te queda mas remedio que "levantar el cuello del abrigo y caminar hacia el destino, encogido"
ResponderEliminarUn abrazo
Luz
A esta edad el deseo esta lejano, puro reflejo.
ResponderEliminarQueda el recurso de un café a medio camino que amenizará el retorno.
ResponderEliminarEstupenda imagen y magnífica manera de retratar en breves palabras cierta soledad que invade en la madrugada.
ResponderEliminarUn abrazo!
No, si al final llevara razón sabina: todo es cosa de quimica.
ResponderEliminarUn abrazo.
Coincido plenamente con el último párrafo de Bipolar.
ResponderEliminarMadrugada urbana...hora incierta de espejismos...siempre en rouge.
Besos.
Si no estuvera tan iluminado, le diría lo que simpre decía mi amigo Ci
ResponderEliminarríaco: Por la noche todos los gatos son pardos, y al alba, pardean.
Saludos alucinógenos, profesor.
Sí, parece un destino ineludible, desazonador y frío. Los espejos sólo ofrecen imagenes falsas, desconocemos si alguien vendrá a recogernos o estamos tan solos como parece.
ResponderEliminarBesazos.
¡Cuanto contraste! El glamour en el extrarradio..
ResponderEliminarSaludos.
Rouge à lèvres.. Yves Saint-Laurent.. Paris... ¿y por qué no un autobus en dirección a la “Ville lumière”?
ResponderEliminarUn beso, Pedro.
Pedro a andar toca, es la vida... A veces nos encontramos que no tenemos lo que esperábamos y solo nos queda seguir andando hacía nuestro destino.
ResponderEliminarY ella, tan calentita, incapaz de atravesar el cristal.
ResponderEliminarMás besos
es fantástico, una descripción magistral de una situación nocturna triste y desangelada.
ResponderEliminarbiquiños y buen puente.
Si no existieran esas imagenes de la noche que desperdicio seria la espera peor aún si el bus no llegara.
ResponderEliminarSaludosss.
Ahora, vuelvo, esta vez desde la mano de Asun desde un post suyo.
ResponderEliminarUn beso, Pedro y feliz fin de semana.