Pedro, aquí comparto con udes, algo más que un rostro olvidado como tantos...
BAJO UN VIEJO TECHO
Esta noche duermo bajo un viejo techo, los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo, y el niño que hay en mí renace en mi sueño, aspira de nuevo el olor de los muebles de roble, y mira lleno de miedo hacia la ventana, pues sabe que ninguna estrella resucita.
Esa noche oí caer las nueces desde el nogal, escuché los consejos del reloj de péndulo, supe que el viento vuelca una copa del cielo, que las sombras se extienden y la tierra las bebe sin amarlas, pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes que maduraban en la mañana con el canto del gallo.
Esta noche duermo bajo un viejo techo, los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo, pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos, abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños, y bajo él, la muerte que me tiende la mano.
JORGE TEILLIER, poeta chileno
De Para ángeles y gorriones, 1956 También en: Los dominios perdidos, 1992. Versión corregida aquí consignada
Me parece que los estupendos comentaristas que me preceden ya han dicho todo lo que se puede decir de ese rostro y de esa persiana desconchada y rota... Foto muy triste para un dia de Reyes; de todas formas te mando muchos besotes de dia de Reyes con roscón relleno de chantilly, M.
Pedro no lo ha dicho, pero se trata de una ventana del domicilio familiar de la familia Rorschach en Zürich; concretamente la del dormitorio del pequeño Hermann que, con los años, se convertiría en un célebre psiquiatra. Si os fijáis bien, en la persiana no hay un rostro ni hay nada; sólo manchas casuales en cuya contemplación Hermann Rorschach dejaba volar su fantasía de adolescente y que, con ligeras variantes, le inspiraron años después su famosísimo test en el que todos hemos picado alguna vez.
Gracias a todos por vuestras palabras. Como sabéis, ando muy liado con poco tiempo. Para los curiosos: esta ventana y el portal de la entrada Nuestros fracasos, de unos días después, están en la misma casa...
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Es como si no quisiera mirar lo que deja atrás, algo de melancolía grabado a fuego en la madera¡¡;)
ResponderEliminarUN BESAZOOOOOO¡¡¡
Es que la persiana es un invento con alma de guillotina.
ResponderEliminarAún así algunos no podemos dejar de seguir asomándonos y asombrándonos.
Es como si esa persiana fuera una cadena que impidiera seguir mirando hacia adelante, como si fuera una especie de muro hacia la vista.
ResponderEliminarGracias por hacernos reflexionar con tus posts y hacer que ofrezcamos nuestra visión y punto de vista.
Un beso y feliz noche de reyes.
Y dejó en la persiana una porción de su esencia.
ResponderEliminarrostros que dejan huella... no se olvidan...salud
ResponderEliminarQue mas da, seguramente sera lo que cada uno vea.
ResponderEliminarBeso y amor
je
Materiales, que, sin darnos cuenta reflejan el semblante.
ResponderEliminarUn abrazo.
Me gustaría colarme por ese ojo-persiana, para traspasar el alma de quién dejó esa huella...
ResponderEliminarBicos
Detras de esta ventana hay una persona colada por este cantante... es lo que a estas horas acierto a ver...Tiene razón Je, lo que cada uno vea...
ResponderEliminarUn beso Pedro..
es un hombre roto
ResponderEliminarcomo tantos
¿Se asomó hacia fuera?...
ResponderEliminar;-)
Pedro, aquí comparto con udes, algo más que un rostro olvidado como tantos...
ResponderEliminarBAJO UN VIEJO TECHO
Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
y el niño que hay en mí renace en mi sueño,
aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,
y mira lleno de miedo hacia la ventana,
pues sabe que ninguna estrella resucita.
Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,
escuché los consejos del reloj de péndulo,
supe que el viento vuelca una copa del cielo,
que las sombras se extienden
y la tierra las bebe sin amarlas,
pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes
que maduraban en la mañana con el canto del gallo.
Esta noche duermo bajo un viejo techo,
los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,
pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,
abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,
y bajo él, la muerte que me tiende la mano.
JORGE TEILLIER, poeta chileno
De Para ángeles y gorriones, 1956
También en: Los dominios perdidos, 1992.
Versión corregida aquí consignada
Espero les agrade...
Me parece que los estupendos comentaristas que me preceden ya han dicho todo lo que se puede decir de ese rostro y de esa persiana desconchada y rota... Foto muy triste para un dia de Reyes; de todas formas te mando muchos besotes de dia de Reyes con roscón relleno de chantilly, M.
ResponderEliminarQuizá no sea na huella
ResponderEliminarQuizá no sea un rostro
Quizá no sea una ventana.
Seguiré pensando.
Un abrazo.
El humo no me deja ver nada ...
ResponderEliminarBesos, niño.
Y se quedo para siempre
ResponderEliminarUn café???
Poesia pura, Pedro!
ResponderEliminarFeliz Dia de Reis: tens romãs( granadas) esperando por ti lá em casa.
Abrazos.
Y por el hueco de la persiana rota, veo sin que me vean.
ResponderEliminar¿Un Elvis de perfil?
ResponderEliminarEstá muy cerrada esa ventana ¡Arriba la persiana!
Pedro no lo ha dicho, pero se trata de una ventana del domicilio familiar de la familia Rorschach en Zürich; concretamente la del dormitorio del pequeño Hermann que, con los años, se convertiría en un célebre psiquiatra. Si os fijáis bien, en la persiana no hay un rostro ni hay nada; sólo manchas casuales en cuya contemplación Hermann Rorschach dejaba volar su fantasía de adolescente y que, con ligeras variantes, le inspiraron años después su famosísimo test en el que todos hemos picado alguna vez.
ResponderEliminarConclusión: Hemos hecho, sin saberlo, el test de las manchas... Sólo queda la interpretación a cargo de:.....
ResponderEliminarBesos!
Entonces... cuál es el diagnóstico? porque si hay que hacer caso al sr. Portillo...
ResponderEliminarUysss, no sé si quiero saberlo jajajaja
Besoss
Quizás tambien pudiera ser la huella de alguien que se asomó a nuestra vida y que dejó marca (para bien o para mal) en nuestro corazón.
ResponderEliminarUn abrazo.
alguien que nos observa? o alguien que merece ser observado?
ResponderEliminarMuaks
Encarna
Me parece demasido para ser normal??
ResponderEliminarY gasta bigote??
Un saludo, encantado de haberme dejado caer por aqui.
Paz
En ocasionesssssssss veo manchasssssssss.
ResponderEliminarsaldos.
La cara rota de una sombra. La huella está rota.
ResponderEliminarBesitos, Perico.
Hay miradas que dejan huella...
ResponderEliminarhay tantas ventanas como rostros
ResponderEliminarque alguna vez asomaron libres...hoy con suerte quedan algunos indicios de sus existencias...
no me haga mucho caso (ando triste)
muakismuakis:-)
Persiana que arranca de raíz, cercén a cercén, la curiosidad impertinente. pancho
ResponderEliminarSubamos las persianas y veremos el autentico rostro.
ResponderEliminarBuenos dias.
ResponderEliminarCuando veo una madera asi de estropeada, me dan ganas de restaurarla.
Saludos.
Jesus
La verdad es que curiosa la mancha lo parece..y encima tiene un agujero en donde va el ojo :).Besos
ResponderEliminaro que le dieron con la ventana en las narices, mientras veía y miraba lo que pasaba fuera.
ResponderEliminarbesos
En la plaqueta de mi cuarto de baño se ve, si desenfocas la vista el busto de Lenin; curiosas manchas.
ResponderEliminar¡Qué buena foto!
ResponderEliminarGracias a todos por vuestras palabras. Como sabéis, ando muy liado con poco tiempo.
ResponderEliminarPara los curiosos: esta ventana y el portal de la entrada Nuestros fracasos, de unos días después, están en la misma casa...