El mundo era tan pequeño que cabía en la palma de la mano. Más allá, la mirada de un niño de puntillas. Dichoso aquel que pueda mantener siempre ese estado.
La mirada de niño no se pierde del todo, nos sorprende, alguna vez, fugazmente. El vestido y el juguete delatan a una niña de antes, una foto encantadora.
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La mirada de niño no se pierde del todo, nos sorprende, alguna vez, fugazmente. El vestido y el juguete delatan a una niña de antes, una foto encantadora.
ResponderEliminarQue hermosa imagen... la curiosidad, el saber que pasa mas alla de nuestras narices en un mundo que se inicia. Gracias Pedro, beso,
ResponderEliminarAlicia