Después de los almendros son los prunos ornamentales. Con delicadeza, como si el mundo se moviera de puntillas para no despertarse, salpican el paisaje urbano. Camino bajo ellos, en silencio, por si el rumor de mis pasos pudiera deshojar la flor.
La flor nos sobrevive,
es su misterio.
es su misterio.

Después del adelantado almendro, asoman las flores en los prunos y también en los arbolillos del río que nadie plantó y a saber lo que son.Va despertando...
ResponderEliminar¿Es la flor del ciruelo?
ResponderEliminarLa flor, cualquier flor, siempre nos sobrevivirá.
Es su don.
Es un cerezo ornamental, de los muchos que hay en jardines, parques, calles, sin frutos.
EliminarEs el paisaje que ahora nos rodea... Son bellos al igual que tun manera de presentárnoslos...
ResponderEliminarUna flor de corola simple, bellísima simplicidad.
ResponderEliminarSaludos.
Me gusta tu manera de escribir, tan poética. Un abrazo
ResponderEliminarSiempre hay que caminar en silencio entre las flores, de otra forma no podremos escucharnos.
ResponderEliminarSaludos,
J.