La voz, la voz que llega sin origen,
que tiene manos líquidas,
que te golpea el hombro con la fuerza
de las voces perdidas
que vagan por el páramo
hasta encontrarte: tú,
que soy yo sin saber
dónde nace la bruma.
© Pedro Ojeda Escudero, Del desconsuelo, 2025.

Esa bruma indecisa que nos protege de nosotros mismos
ResponderEliminary nos hace renacer, a veces anuestro pesar.
La niebla nos ayuda a oír. A oírnos.
ResponderEliminarEs indispensable saber dónde nace la bruma para poder protegerse de la acometida de las voces que de manos líquidas.
ResponderEliminarSalud
La bruma, de donde nace todo.
ResponderEliminarEn la provincia de Burgos, he visitado más de un páramo y también he tenido la agradable sensación, de estar sola, sola conmigo.
ResponderEliminarBesos
A veces, tras atravesar la bruma, el paisaje se revela claro y los caminos se perciben perfectamente trazados... Y, a veces, tendremos que atravesar unas cuantas brumas hasta encontrarnos...
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