La pervivencia del otoño cuando apunta ya la primavera. El abrazo del sol al retirarse las nubes, la lluvia fina de finales de enero. El frío y el sol al resguardo del viento. La tristeza y el calor de esa luz que ya es casi febrero. La tristeza. El invierno aún. Los brotes tímidos en las ramas de los árboles.
El agua mana entre las piedras del murete. Viene de la ladera de la montaña y busca el desnivel. Corre fresca y limpia hacia el arroyuelo de más abajo. Hay bruma y los robles, desnudos, adquieren su condición bosque primitivo.
En mí, la niebla.

ResponderEliminar"El agua mana entre las piedras del murete. Viene de la ladera de la montaña y busca el desnivel". Asimismo la verdad llega al hombre..."baja" desde lo alto hacia la mente de cada uno de nosotros, hoy un tanto "desnivelada"....
beso,
Ali
Es tan bonito cómo lo has descrito, Pedro. Bellamente poético siente tu alma la niebla que se siente ya la primavera. Y la foto es preciosa.
ResponderEliminarBesos.
Si nos fuera por el paisaje, viviríamos en una niebla permanente.
ResponderEliminarMi niebla tiene colores más grises tirando a oscuros. Lo de la primavera sigue siendo un sueño
ResponderEliminarLa niebla es contrapunto de la luz y el sol, necesaria.
ResponderEliminarEl tiempo, al igual que la corriente del agua, el sol y las nubes, junto a las estaciones del año, siguen su curso y mientras nosotros, los humanos, vamos alternando sensaciones, emociones y sentimientos, muchas veces envueltos en una niebla que parece persistir. Poco a poco, las nubes grises de niebla, irán levantando.
ResponderEliminarBesos
La Primavera te está llamando. No seas impaciente.
ResponderEliminarEl otoño asoma en los barrizal es del invierno. Hay un brote travieso que se apresura a tapar la hoja dorada, ahora me toca a mí, tendrás que fundirte con la tierra y serás mi alimento.
ResponderEliminarDices tristeza dos veces. Y niebla.
Temo que aunque las estaciones se sucedan, inexorables, puntuales, la niebla en la que vivimos desde hace un año va a persistir.
ResponderEliminarEs el invierno más triste en algunos años. No sé la primavera.
ResponderEliminarUn abrazo
Meu querido Pedro, caloroso abraço desde Portugal para te ajudar a desfazer a névoa!
ResponderEliminarEfectivamente, vivimos en una constante niebla. Llevo meses con las gafas empañadas al caminar y no acabo de distinguir muy bien lo que tengo frente a mí. En fín, algo raro este vivir de ahora.
ResponderEliminarYa, te entiendo.
ResponderEliminarpero febrero trae mi cumpleaños y con él,
la primavera
Besos