Hoy, al día, le ha dado por hacerse de noche, por no perder la costumbre.
Solo se explica el mundo
cuando una brizna
se reposa en tu mano.
Mírala,
tanta ternura
ahora,
que ya no se estremece
de frío,
guarecida del mal.
© Pedro Ojeda Escudero (2020)

El ciclo se repite: crepúsculo y aurora, siempre igual y siempre diverso. Nos estrtemecemos y sólo nos queda guarecernos del paso del tiempo.
ResponderEliminarSaludos
Una brizna es un Universo.
ResponderEliminarLa generosidad de las manos produce milagros.
ResponderEliminarSuscribo al comentario de LUIS A. que me precede.
ResponderEliminarBesos
La vida son las cosas pequeñas, las que podemos controlar, aunque se tarda tiempo en saberlo.
ResponderEliminarUn abrazo
Tan delicado como la seda, tan bello como el crepúsculo.
ResponderEliminarUn abrazo enorme.
ResponderEliminarQue belleza Pedro, la sutileza es la reina...
me gusta ser la brizna.
Beso,
Ali
Ella es así:
ResponderEliminarArropa con ternura
la leve brizna.
Besos