Perdona por ser yo demasiado prosaico en este tema. La boca oscura de la noche quizás se quede sin lumbre porque los animalistas están empeñados en que los fuegos artificiales estresan a las mascotas. Es decir 20 minutos de jolgorio celeste para las gentes, son más peligrosos que 365 días de tráfico urbano, aperturas y cierre de zanjas, motos de escape libre, pubs sin sistemas de protección acústica etc... Estos tiempos...
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
Pasaba por tu blog y me quedé en él, te sigo, besazo y que tengas un buen jueves.
ResponderEliminarNo solo el fuego, también el ruido.
ResponderEliminar¿No estaban prohibida toda clase de fuegos artificiales en CylL¿
ResponderEliminarPues aquí no paran.
EliminarPerdona por ser yo demasiado prosaico en este tema. La boca oscura de la noche quizás se quede sin lumbre porque los animalistas están empeñados en que los fuegos artificiales estresan a las mascotas. Es decir 20 minutos de jolgorio celeste para las gentes, son más peligrosos que 365 días de tráfico urbano, aperturas y cierre de zanjas, motos de escape libre, pubs sin sistemas de protección acústica etc...
ResponderEliminarEstos tiempos...
Últimamente huyo de las fiestas masificadas y lo que conllevan. No sé por qué será...
ResponderEliminarFuego y artificio, esencia urbana y exabrupto después de una comida copiosa.
ResponderEliminarLa ciudad está en fiestas, tú no, a lo lejos lo divisas.
ResponderEliminarBesos
La fiesta de dentro afuera, si es de fuera adentro no es fiesta, es fesrorro.
ResponderEliminarTú no estás de fiesta, me temo. De todas maneras, generalmente están, o se hacen, fuera de la escala de hace treinta años: todo es exagerado.
ResponderEliminarUn abrazo
Y nosotros vamos cambiando también. El fuego nos quema.Y demasiado ruido.
ResponderEliminarBesos.
;)
Precioso
ResponderEliminar