domingo, 22 de octubre de 2017

Atardecía en el gallinero


Que otros piensen por nosotros, decía una y otra vez el gallo sin cabeza mientras corría en círculos. Que otros piensen por nosotros, que otros piensen.
Atardecía en el gallinero.

10 comentarios:

  1. Y se oyeron los escandalosos cacareos de lo que no piensan pero hacen mucho ruido. A Ramón Gómez de la Serna le hubiera gustado.

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  2. Es lo fácil, aunque siempre tiene consecuencias.

    Saludos

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  3. La foto desde el punto de vista de una gallina, creo.

    Un abrazo

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  4. Entraron dos gallos con cabeza al atardecer y revolucionaron el gallinero, un gallo no se rinde hasta que ya está bien muerto como decía la canción.
    Pensar cuesta trabajo y si es para escribir, no te digo nada. Habrá que dejar la pereza a un lado y ponerse para que no sea sólo un pollo el que piense.
    ¡Vaya foto!

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  5. Me gusta la foto, por ese rayo de luz de esperanza.

    Besos.

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  6. Y las gallinas escuchaban encantadas.
    Un abrazo

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  7. ¿Y qué pasa cuando "otros" tampoco piensan?

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  8. No sé, pero me estremece pensar en ese gallo sin cabeza...
    un saludo
    Mavi

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  9. ¡Un relato muy gráfico!
    Espero que de tanto voltear no llegue hasta aquí. Al gallo, me refiero.

    Besos

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  10. Siempre estarán esas gallinas cacareando y sin pensar, esperando que los demás lo hagan por ellas, y cuando cese el temporal, esgrimir las ideas de otros como suyas...
    Pobres gallos, pobre gallineros.

    Besos, Pedro.

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