La fachada del teatro, más estrecha pero no menos altiva, parecía desafiar desde su mundo de espectáculo a la que sacas en la foto. No habré visto yo allí pelis.
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A veces solo basta contemplarlo desde unos segundos.
ResponderEliminarUn beso dulce de seda poético.
A veces es necesario...
ResponderEliminarUn beso.
La fachada del teatro, más estrecha pero no menos altiva, parecía desafiar desde su mundo de espectáculo a la que sacas en la foto. No habré visto yo allí pelis.
ResponderEliminarMuy importante es ese quien, seguro. Contemplar el espectáculo y, a veces, fotografiarlo.
ResponderEliminarUn abrazo
Buenos días, profesor Ojeda:
ResponderEliminarLa fotografía, y el título, desde ese lugar de su ciudad, me han llevado hasta la entrada que hice en mi blog, hace ya cuatro años largos.
Abrazos
Gracias por lo que nos cuentas sobre la fuente-reloj de la Plaza Zorrilla.
EliminarHermosa reflexión. Y mientras se contempla el espectáculo de la vida, se está viviendo... Un abrazo, querido amigo.
ResponderEliminarAcostumbro a hacerlo y suele ser gratificante la mayoría de las veces.
ResponderEliminarEl quien ayuda a la comprensión del espectáculo
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