domingo, 13 de septiembre de 2015

Un racimo de uvas albillo


Llovía esta tarde y se hizo el otoño. Imaginé un racimo de uvas sobre tu cuerpo. Albillo, como en mi tierra. Al fin ha llovido un agua fina. Tiempo de vendimia. Hacía falta la lluvia, fina y lenta, y yo la imaginé uva a uva, sobre tu cuerpo. Se han abierto las ventanas al otoño.

7 comentarios:

  1. las primeras lluvias, a comienzo del otoño, traen estas nostalgias y deseos.
    Abren, también, las puertas del corazón...que bien!

    besos y feliz semana Pedro,

    Ali

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  2. Gota a gota fuiste secando esa lluvia

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  3. Hace falta la lluvia, la del cielo, y también la lluvia que empapen los ojos.

    Un dulce beso de seda.

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  4. ¡Qué bonito! Como el otoño que ya se acerca...
    Época de vendimia,¡a recoger racimos y amores!

    Besos.
    ;)

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  5. No conocía esta palabra: albillo, que suena tan bien. Hay en ti un componente rural que se traslada a lo que escribes, claro.

    Un abrazo

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  6. ¡Cómo me gustan esas uvas blancas del albillo, retostadas por el sol, que se dan en tu tierra y la mía! Tiene el sabor tan suave como la piel de la persona amada.

    Estoy deseando ir hasta El Reguero del Val y coger unos cuantos racimos, para después saborearlos, despacio, muy despacio.

    Besos

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