A veces sucede. Cuando el otoño es lento y amable los rosales florecen y las últimas rosas permanecen como un reto al invierno. Durante unas milagrosas semanas se muestran como puentes tendidos a la próxima primavera. En mitad del invierno en esta meseta castellana me ha sorprendido esta rosa hoy. Mi ciudad ha amanecido con una rabiosa helada pero allí estaba el rosal, lleno de promesas. Una rosa fuera de tiempo provoca siempre una sonrisa que llena de aire de mayo el pecho.
Nos engañó Ronsard.
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ResponderEliminar¡ Hermosa ! La naturaleza a veces se equivoca ;-)
ResponderEliminarQué hermosa equivocación.
ResponderEliminarqué belleza!! todos hemos sido Rosas fuera de tiempo más de alguna vez....
ResponderEliminarMe gusta tanto tu cotidianidad...
en cada caminar aprecias....
un beso,
Ali
Despistada, sin abrigo, y haciendo promesas. Pobre...
ResponderEliminarBesos.
Al rosal de mi jardín aún le queda tres capullos que me temo no van a poder salir adelante. Por Nochebuena corté dos rosas de color rosa para regalar. Las personas sonrieron. La Naturaleza sigue su ritmo sin atenerse a nuestras convenciones humanas
ResponderEliminarBesos
Una rosa ilusionada aunque este congelada de frio nada puede robarle la esperanza.
ResponderEliminarUn beso.
No tengo rosas en mi terraza, pero he visto que las buganvilias están floridas. No sé si son las propias de este tiempo o no. No estoy al día de las flores, pero lo cierto es que alegró la vista y sobre ellas proyecté los versos de Antonio Machado referidos al Olmo seco en la colina, esperando también otro milagro de la primavera.
ResponderEliminarY que sigan las rosas....
ResponderEliminarfuera del tiempo, así respiro
ResponderEliminarbuen fin de semana Pedro
bss
Una de las cosas buenas de la naturaleza es que es imprevisible.
ResponderEliminarÉsta es una rosa rebelde que ha decidido resistir a cualquier temporal. Quizás no creció siendo la más bella del rosal, pero ha demostrado ser la más tenaz.
¡Bien, por ella!
Saludos.
Me gustaría que esa rosa participe de la misma alegría y sorpresa que depara...
ResponderEliminarEsta pobre no sabe donde se ha metido. Aunque los rosales són insensibles al frio, las rosas, osea sus hijas gustan más del aire menos frio. Verás como dentro de dos dias habrá desaparecido.
ResponderEliminarSaludos Profe.
Un hermoso guiño a la esperanza.
ResponderEliminarPara poner un tono optimista a este comienzo del año.
¡Feliz 2015, Pedro!
Una rosa es una rosa, una excepción que escapa a los heraldos negros del invierno oscuro que hay que proteger. No parece Valladolid en lo más crudo de los días más cortos.
ResponderEliminarDe por su atrevimiento, son las que mejores augurios anticipan...
ResponderEliminar;)
Besos, Pedro.
Creo que no había visto nunca una rosa fuera de su tiempo, como cuentas tú.
ResponderEliminarUn abrazo
Pedro, por estos misteriosos caminos de la vida, me topé con tu blog. Y me puse a leerte, no todo de una vez ¡claro!. Me encanta mucho de lo que escribes y cómo lo sientes. Y no sé porqué me he detenido en este post a ponerte el comentario. Será porque está la tarde aquí gris y porque como la rosa quiero ser...fuera del tiempo.
ResponderEliminarMe gusta tu blog.