No sé por dónde coger tu reflexión. La idea es que no podemos refugiarnos ni siquiera en el interior de la vida que nos hemos fabricado. Puede ser una constatación de que estamos al raso, que estamos a la intemperie. Esta es una sensación que tengo en algunos momentos de extrañeza, pero no es la dominante. Creo que en la vida hay mucho azar, sobre todo azar. Cada vez soy más oriental en esto.
Nunca estamos al abrigo de nada, por mucho que intentemos refugiarnos o cubrirnos con un caparazón, todo es trampantojo, todo... menos eso que llaman vida e instinto que amanece cada día y no podemos evitar hasta que nos llegue la muerte.
Un ataque masivo de spam me ha obligado a anular la posibilidad de comentarios anónimos en contra de lo que siempre ha ocurrido en La Acequia. En cuanto pueda solucionarlo, volverá a ser posible comentar de forma anónima.
Quizás sea porque ya es hora de que nos mojemos.
ResponderEliminarUn abrazo, Pedro.
Quando já não existe refúgio, é hora de deixarmos tudo atrás e partir para a luta!
ResponderEliminarBesos, querido Pedro
Eso sí es desolación...
ResponderEliminar=(
Como dice el refrán es que "llueve sobre mojado" y hay que tener cuidado no nos aceche la depre otoñal.
ResponderEliminarUn abrazo
Luz
Andrea, la de "Nada", se refugia de la lluvia debajo de una verja, la de la Universidad, ante el asombro de sus compañeros.
ResponderEliminar¿No será que nos estamos refugiando bajo una verja?
Un abrazo de sábado mañanero.
Después de la tormenta llega la calma.
ResponderEliminarA veces es necesario mojarse en una tormenta para ver las cosas desde otra
perspectiva.
Preciosa entrada Pedro.
Besos.
No sé por dónde coger tu reflexión. La idea es que no podemos refugiarnos ni siquiera en el interior de la vida que nos hemos fabricado. Puede ser una constatación de que estamos al raso, que estamos a la intemperie. Esta es una sensación que tengo en algunos momentos de extrañeza, pero no es la dominante. Creo que en la vida hay mucho azar, sobre todo azar. Cada vez soy más oriental en esto.
ResponderEliminarPues cuando llueve de ganas... es cierto, no hay donde refugiarse.
ResponderEliminarPor aquí, sábado soleado... no cantaremos lo de "que llueva, que llueva, la Virgen de la cueva..."!
Besos.
;)
Nunca estamos al abrigo de nada, por mucho que intentemos refugiarnos o cubrirnos con un caparazón, todo es trampantojo, todo... menos eso que llaman vida e instinto que amanece cada día y no podemos evitar hasta que nos llegue la muerte.
ResponderEliminarBesos, Pedro.
sea como sea el agua es vida
ResponderEliminar;)
muakkk
Buf. Corta anotación, pero da para un rato.
ResponderEliminar