Nos han querido convencer de que necesitamos de iluminados como ellos. Se han equivocado por doble partida. Difícilmente puede iluminar el que ha agotado su luz de tanto hacer brillar su ego. Y por otra parte, no se han dado cuenta de que nosotros, aunque pequeñitos, somos como las luciérnagas, tenemos luz propia.
Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Tu frase,Pedro, es de Nobel. Un abrazo.
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No es mala idea¡ Un beso.
ResponderEliminarSal ahí, a poblar de píxeles lunares la luz cegadora.
ResponderEliminarMejor imperfecta y a la luz que a salvo pero escondida.
ResponderEliminar=)
Nos han querido convencer de que necesitamos de iluminados como ellos. Se han equivocado por doble partida. Difícilmente puede iluminar el que ha agotado su luz de tanto hacer brillar su ego. Y por otra parte, no se han dado cuenta de que nosotros, aunque pequeñitos, somos como las luciérnagas, tenemos luz propia.
ResponderEliminarDicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Tu frase,Pedro, es de Nobel.
Un abrazo.
Salgamos todos a la luz, no dejemos que nadie nos oscurezca.
ResponderEliminarUn beso.
Sí, sin dejar de buscar la luz, aunque haya días en los que el túnel sea largo e interminable...
ResponderEliminarBesos luminosos!
Siempre persiguiendo la luz como se busca al libertad, y el amor.
ResponderEliminarsaludos profesor.
Sin duda, Pedro. ¡Cuánta razón en tu consejo!
ResponderEliminarLos viernes, las entradas suelen ser más optimistas.
ResponderEliminarUn abrazo