Existe la fuente del amor. Yo la he visto. He probado su agua. Con timidez a veces, con ávida sed en otras. A veces amarga, a veces dulce. En sus proximidades siempre hay grupos de jóvenes en alegre charla porque confunden la fuente del amor con la de la eterna juventud. Y no. Qué poco tienen que ver ambas. Sin embargo, cuánto riesgo hay en ese caño de agua y cuánta esperanza.
Besitos de agua fresca :)
ResponderEliminarYo no he visto la fuente del amor ¿dónde está esa fuente que quiero conocer?
ResponderEliminarUn beso.
La fuente del amor está dentro de nosotros mismos.
ResponderEliminarfuente de agua viva!!
ResponderEliminarun gusto querido Maestro!!
Ali
Afortunado quien allí abreva!
ResponderEliminar=)
El sabor que se saque al beber de esa fuente, dependerá de lo que cada cual lleve dentro. No hay pócimas mágicas para encontrarlo. Y a veces pasa, que cuanto más corres tras él, más te esquiva.
ResponderEliminarQuizás sea tan sencillo como sentarse al lado de la fuente, y quedarse escuchando el sonido del agua. Si tiene que llegar, llega.
Os deseo chorros de amor para todos.
Hago como Maria: ¿dónde está esa fuente?
ResponderEliminarUn abrazo
La del amor no es mala fuente, no. Unos llevan una dentro. Y otros llevan un desagüe.
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